"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 28 de enero de 2024
ADRIÁN CALDERÍN
Réquiem
Mañana
seré polvo y barro y nada;
una
minúscula porción de arena
que
el viento del desierto desordena
tras
la brizna de luz de la alborada.
Seré
el pingüe banquete de la hormiga;
el festín de los cuervos insaciables;
un
átomo flotando en entrañables
galaxias
de neón que el caos abriga.
Seré
uno más sin verbo ni lenguaje,
sin
limbo ni Walhalla, solo escoria;
un
cadáver sufriente en la mortuoria
cámara
del penúltimo homenaje.
Seré
la voz que entre otras se lamenta
de
la fugacidad de su osamenta.
LUIS ANTONIO BEAUXIS
Esencia
Las
cosas que ahora sigues recordando
flotan
sobre las aguas del olvido.
¡Imposible
borrar lo que has vivido!
Imágenes
que siempre andan rondando.
Acaso
el tiempo irá difuminando
los
colores con que las has teñido,
mas
su contorno está bien definido:
sea
gozando o bien atormentando…
Nunca
te yergas lleno de arrogancia.
No
podrás renegar de tu experiencia.
Pues
tú eres tú y también tu circunstancia,
lo
afirmó el gran Ortega con sapiencia.
Nada
podrás dejar en la distancia,
¡todo
ello forma parte de tu esencia!
MARGARITA OTERO
Conjuro
Conjuraré
a los vientos destructivos del norte,
confinaré
en mis labios al corcel desbocado,
fraguaré una herradura para su pie dañado
y domaré su trote hasta que me transporte.
Seguiré
mi camino sin que todo me importe,
sajaré del aliso su sagrada corteza,
vomitaré del alma esta inútil tristeza
y
encontraré una senda que al fin me reconforte.
Dulcifica
tus versos, mitiga en mí lo acerbo,
haz
liturgia del agua, sé paloma y no cuervo,
que
el poeta es rabino que exorciza las sombras.
Las
arroja a las olas en vasija de plomo,
torna en vivo color el plúmbeo monocromo
y
extiende con sus letras delicadas alfombras.
ANA VIZCARRONDO
Mientras haya...
Mi
pluma virtual sin temblar se moja;
algunos me acusan de intranscendente,
sujeta al corsé de lo conveniente,
mas
siempre escribí lo que se me antoja.
Lo
haré mientras haya quien se sonroja
con
ese rubor del amor naciente,
niñitos
henchidos de fe inocente
o
ancianos rumiando cualquier congoja.
Le
entrego a las musas mis sensaciones,
pues
ellas exigen complicidad
para
regalarnos su sentimiento.
A
veces me angustio por las tensiones,
pero
me reafirmo en mi voluntad
y
vuelvo a rimar porque así lo siento.
Artesana,
9-10-19
BEATRIZ PÉREZ SÁNCHEZ
Oigo
tu caminar por el pasillo
y me despierta.
Te has quedado desvalida
y a ratos menos cuerda.
Permanezco
mirando el techo
y no veo nada más que esa estela absurda
que deja la angustia.
Necesito
que sigan tus pasos en la oscuridad,
que tu memoria persista.
Y
es más grande todo, pero menos ligero,
como el peso que ya no soportas.
En
eso nos transformamos:
en una necesidad de seguir esa vinculación,
en una extensa cuerda que tira
en una memoria de lo impreciso.
De: “Memoria”
E. E. CUMMINGS
LVII
En
algún lugar al que nunca he viajado,con alegría más allá
de experiencia alguna,tus ojos tienen su silencio:
en tu más frágil gesto hay cosas que me encierran,
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca
tu
más leve mirada me abrirá sin duda
aunque yo me haya cerrado como unos dedos
tú me abres siempre pétalo a pétalo a mí mismo como la Primavera abre
(tocando hábil,misteriosamente)su primera rosa
o
si tu deseo es cerrarme,yo y mi
vida se sellarán muy bellamente,de pronto,
como cuando el corazón de esta flor imagina
a la nieve con cuidado en todas partes descender;
nada
que debamos percibir en este mundo se iguala
al poder de tu intensa fragilidad:cuya textura
me compele con el color de sus países,
retratando muerte y siempre con cada aliento
(yo
no sé qué es lo que hay en ti que cierra
y abre;pero algo en mí comprende que
la voz de tus ojos es más honda que todas las rosas)
nadie,ni siquiera la lluvia,tiene manos tan pequeñas
De: “ViVa”
Versión de Pedro Larrea
Nota: E. E. Cummings o Edward Estlin Cummings
