"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 12 de octubre de 2026
ELSA CROSS
1
Señales
de humo—
¿cómo explicarse
que al otro lado del mar
me llegue el olor de tu cigarro?
¿Qué parte de tu espíritu
o el mío
puede desplazarse así?
¿Qué parte de los sentidos
o de la memoria?
Pero aquí estás de pronto
No
sé ya qué es ausencia—
vienes a mí
como un chubasco
Me inundas de ti
Cómo
puede el cielo abrirse
y quedar yo anegada—
todo mientras estoy
frente a esta mesa
De:
“Tu otro nombre”
JULIA VIEJO
Colinas
de Allan
Pasamos
la tarde en las Colinas de Allan
para sentirnos jóvenes.
Había un amor de siglos anteriores
en las vetas de las rocas.
Había un amor hecho de cristales.
Perdimos la noción del espacio tiempo
entre tanta blancura.
Atrapamos la magnitud
y nos entró por un momento miedo.
Después rodamos sobre los feldespatos
con risas de cometa.
Se me heló la nariz
a ti los dedos.
Son cosas que pasan.
De:
“Anidan minerales”
PIETRO DE MARCHI
Parábolas
amortiguadas
Si
el adversario es más fuerte que nunca
si con un grito ahogado se lanza a la pelota
y profundiza de derecha
y cruza de revés con las dos manos
no lo acompañes en el juego desde el fondo
porque a la larga te asfixia te desinfla y finalmente
no tendrás escapatoria su passing shot
te embocará
Tú
en cambio rómpele el ritmo
amortigua la pelota, líftala, dale
lo más que puedas de efecto
hazla caer del otro lado apenas de la
red.
De:
“Una lluvia sin nube”
Versión
de Pablo Ingberg
CARMEN ALIAGA
Pasto
de la brutalidad,
he aniquilado el tiempo
de la sed y del hambre,
el prisma de este cuerpo,
malherido animal.
Animal rezagado y en alerta.
Animal compasivo en retroceso.
Pasto de la brutalidad,
pasto de la brutalidad,
he cruzado la orilla del delirio,
camino devastado,
y he dicho:
«No seré,
no
seré».
De:
“Caída de ballena”
FELIPE ALDANA
en
un país donde el otoño
se daba la mano
con la primavera
tenía
el lenguaje húmedo
como una caricia
y la paz del alma
como una moneda de plata
en la palma de la mano
ALBERTO LAISECA
Pequeño
gorrión
Mi
amada no conoce jaulas;
va y vuelve cuando se le ocurre.
No te cantaré cuando te hayas ido,
pequeño gorrión salvaje.
Te canto ahora que me amas.
Shen
Chin. Dinastía We
De: “Poemas
chinos”
