martes, 6 de febrero de 2024


 

GHÉRASIM LUCA

 

 

 

Tragedias que han de ocurrir

 

Soy libre

y puedo observar con especial atención las cosas que me rodean

mis dedos temblorosos como álamos y cortos como balas

agarraron hoy con fuerza el cuello blanco de mujer amada e inspiradora

agarraron con fuerza el cuello blanco de mujer

tal como agarraron los viejos poetas en sus habituales ataques de amor por la naturaleza

las flores – las ovejas – el campo y las estrellas

poetas de hoy, poetas de dedos temblorosos como álamos y cortos como balas

cada uno tiene en su casa un cuello blanco de mujer que ha de ser asesinado

la lucidez con la que contemplemos luego las cosas que nos rodean es tan necesaria

y su lengua violeta, cuán cómico espectáculo.

 

Ahora, como somos libres, nuestro callejear presenta una importancia de la que hemos de ser conscientes:

las mujeres son más elegantes y más provocadoras hoy

los caballeros más sonrientes

y los escaparates de las tiendas más repletos y alumbrados

nuestros bolsillos normalmente llenos de caramelos y notitas contienen piedras hoy, de todos los tamaños.

 

Junto a nosotros, salieron de paseo otros hombres por las grandiosas avenidas de la ciudad

tienen los dedos blancos y gorditos como pedazos de tocino, tienen los dedos en los bolsillos

y junto a ellos, junto a la foto más reciente de la novia, un pañuelo lleno de mocos.

Los poetas de hoy en día, poetas de dedos temblorosos como álamos y cortos como balas

poetas con piedras de todos los tamaños en todos los bolsillos

deben saber que lo único difícil es romper el primer escaparate que se les presente en las grandes avenidas

pues los demás escaparates se rompen por sí solos igual que basta apagar una estrella para que las demás se apaguen por sí solas

Pido perdón por este símil de la estrella

poetas,

es un recuerdo de antaño

cuando quedaba extasiado ante los árboles en flor y desmayado con cada amanecer.

 

Poetas de hoy en día, poetas de dedos temblorosos como álamos y cortos como balas

pueden apedrear el símil de la estrella

y tal vez sea éste el primer escaparate que rompáis

y los demás escaparates por sí solos ya se romperán.

 

Versión del rumano de Catalina Iliescu

 

 

DIONISIA GARCÍA

 


 

Acercamiento

 

He intentado estos días
entrar en el camino;
el pensamiento sin premura:
unos hombres sencillos lo anduvieron
y oyeron lo indecible
de un ser atemporal
que decía de amor
hace más de mil años.
Era joven y pobre,
imaginado el rostro.
Su autoridad en el decir.

Confiados y alegres,
apostamos por Él
y su camino.

Emociona pensar
si hemos ganado, al fin,
en esa apuesta.

 

De: “Clamor en la memoria”

 

 

ISA NÓVOA NIETO

 

 

 

Galas gaditanas

 

En Cádiz se hace ver la primavera,

no importa lo que diga el calendario;

el campo ríe terco y arbitrario

y no deja al otoño que lo hiera.

 

La tierra busca al fondo del armario;

parece que de mayo se vistiera,

disfraza de color la carretera

y muestra engalanada su vestuario.

 

Yo vuelo sobre el gris de cada día,

abeja que despliega leves alas,

cubierta por el polen de mil flores,

 

haciendo dulce miel con la alegría

de cada imagen, Cai, que me regalas

al verte tan coqueta de colores.

 

 

JUAN PORTILLO

 

 

 

Hacia la muerte voy

“Vivir es ir cantando hacia la muerte”

Gonzalo Escarpa

 

Hacia la muerte voy con paso firme

y, en este caminar hacia la nada,

se me ha perdido el brillo en la mirada

y no encuentro una rama a la que asirme.

 

Hacia la muerte, que me ve reírme,

juntando anochecer con madrugada.

La blanca dama espera, enamorada,

porque me ve cantar al despedirme.

 

Hacia la muerte voy sin pretensiones,

y no sé cómo llegaré ni cuándo.

Para enfrentarme a sus anticiclones,

 

mi espíritu de fuego está luchando

y no voy a tener contemplaciones.

Hacia la muerte voy..., pero cantando.

 

LUIS RAMIRO

 

 

 

Perder conmigo mismo

 

Tus juicios aplazados, mis excusas,

tus ganas de vivir, mis depresiones,

tu océano varado en mis esclusas,

tus alas que cortaron mis aviones.

 

Te vi como enemiga de mis musas,

un freno al corazón de las canciones,

qué ciegas mis ideas, qué confusas,

la musa era tu amor sin condiciones.

 

Ahora me arrepiento de quererte

igual que quiere un niño en su egoísmo:

quererlo todo y nada que ofrecerte.

 

Qué triste perseguir un espejismo,

no amar tu realidad hasta la muerte;

perderte fue perder conmigo mismo.

 

MARÍA SOTOMAYOR

 

 

 

Ahora al fin aprendo que amar y escribir es lo mismo
un momento exacto que sale de tu cuerpo
y deja de existir en tu cuerpo
para vivir en otro.

 

De: “La furia”