Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 26 de abril de 2026
JUAN ÁNGEL ASENSIO
En
el poema de Juan Ángel Asensio deberían estar todas las cosas menos Juan Ángel
Asensio. Sería casi obligatorio mencionar, por ejemplo, que
somos aquello que podemos aplastar con un pulgar /
que la sombra está celosa del manzano /
que más allá del reino hay otro
reino y más allá del reino
hay un patio oculto y una escalera hacia la torre
/
En el poema de Juan Ángel Asensio habría que hablar
del ángel fosilizado y de la rama /
de volver por el claro al mediodía
y del marido /
del aliento verde sobre el pasto verde
y de la incontinencia /
Pero bajo la lengua de Juan Ángel Asensio nadie puso la palabra,
nadie colocó el poema /
bajo la lengua de Juan Ángel Asensio
hay una almendra de luz /
una pértiga de pánico /
una pregunta /
acaso soy yo este que tiembla?
De:
“Antología poética de la especie humana”
FERNANDO VALVERDE
La
poesía muerta
Traigo
un tropiezo antiguo como un sapo,
un país que es ceniza,
una radiografía que muestra la tristeza,
un cuerpo moribundo,
un guante solitario
como el último día de un invierno.
Traigo
un puente sin río,
un arrepentimiento sin memoria,
un vaso que giré
para guardar la noche en que te fuiste,
un domingo cualquiera con su misa
y sus mendigos ciegos.
Traigo
todo lo poco que he podido
salvar de mi avaricia,
un ramillete negro de amargura,
un tenedor que un día probó el polvo,
un espejo que vio la pena de mi madre,
una cama pudriéndose debajo de la lluvia,
el tiempo insuficiente,
un relicario con un mechón de pelo
de un poeta o un santo.
Traigo
una muchedumbre silenciosa,
una rara edición del Purgatorio
donde pude encontrar
la poesía muerta por mi culpa,
una lista de nombres que fueron mis amigos,
un cascabel con una pena dentro,
una promesa al pie de una montaña,
un árbol borrascoso,
un catecismo antiguo robado de un colegio,
un mar que ya no puede ser el mar,
un papel arrugado en el bolsillo
con una dirección que no conozco,
un sábado ignorante de la sombra,
una rima de Bécquer revolcándose
dentro del corazón de una muchacha,
el amor que no pude llevar hasta tu boca,
un poema que he escrito muchas veces
con distintas palabras.
De:
“Poesía (1997-2025)”
ROCÍO EXPÓSITO
Scendono
Bajan
las avispas a los colores
del bosque, a lo casual de las cosas,
al jazmín de tu patio.
Miran
al cielo,
y ya en el borde de la tarde
se mueren de frío.
De:
“Asombro”
ITZÍAR LÓPEZ GUIL
Bufanda
para el mal tiempo
Te
buscaré en los libros y en los bosques, con
la carnosa luz de la albahaca me sentaré a
esperarte, padre mío.
Y
volverán las largas sobremesas
deshojando verdades, mano a mano.
Qué
silencioso mar son las estrellas, la
hoguera que hoy escribe en nuestros rostros.
Sopla el aire y te acaricia el pelo, mis
párpados se aflojan.
No
los abro cuando me alzas en brazos, y, en
tu pecho apoyada,
voy
al sueño…
De:
“Un refugio en la espesura”.
RAÚL QUINTO
de
dónde viene lo que no puede venir
desde
qué cuándo
qué
es este aquí que sucede
este
ahora por qué
esta
corola de flor de vértigo
ardiendo
al otro lado
de
dónde viene si no puede venir
De:
“Sola” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.
CARLOS BARRAL ÁLVAREZ
La
vida corriendo hermosa hacia los desagües
Si
no claudican las flores,
tampoco la pasión se ahoga
ante los delirios del mal.
Con
los labios rojos de emoción
y con el viento a favor,
principian algunas tonadas que ponen los vellos de punta
a los que hostigan.
¿Escucháis?
¿Sentís la sangre agolpándose tan joven?
¡Yo
también estoy liado con la fiebre de la belleza
y con el ardor de la vida que hace poesía de lo más sencillo!
¿Escucháis?
¿Sentís la emoción corriendo
absurda y feliz por nuestras venas?
Toda
esperanza naciendo solitaria en cada amanecer
aguarda por nosotras
sentida y generosamente.
Escucho
la sangre y oigo la canción
mientras la vida corre hermosa hacia los desagües.
De:
“La vida corriendo hermosa hacia los desagües”
