lunes, 20 de julio de 2026


 

IRENE X

 



 

Tengo una hermana más lista que las
ganas de comérmela. Cuando sonríe
abandonan once de cada dos dentistas.
Cuando camina pone las calles. Me eligió
entre todas las familias de este mundo: es
el mejor reflejo que se puede tener.

 

De: “Tanto amor”

 

JACQUELINE GOLDBERG

 

 


 

no escribí durante
segura de que no habría después

ahora vivo
un más tarde agotador
malintencionado

de palpar
excavar
desenterrar

de perseguir con daga
cada ciruela
cada costra
cada peca vieja

todo puede
empezar de nuevo

todo

 

De: “Melanoma”

 

FEDERICO GALLEGO RIPOLL

 

 

 

Las personas corrientes

  

Hurtar en el café
las propinas dejadas en las mesas,
unos céntimos,
unas monedas blandas,
un poco de ceniza de cuando
se podía fumar,
una caricia apenas sugerida,
el hueco de alguien
que no acudió a una cita,
alguna lágrima,
una conversación interrumpida,
toser, carraspear,
creer que un sorbo de cerveza
nos puede suavizar la memoria quemada.
De eso vivo,
con eso escribo mis poemas,
con lo que sin saberlo
van dejando olvidado sobre los veladores
las personas corrientes que sostienen mi mundo.

 

De: “Los latidos contados”

 

 

JHAK VALCOURT

 

 


 

4

vendaval de noticias

  

después de mucho tiempo,
he vuelto al vendaval de noticias:
holocausto de menores palestinos,
israel sigue hambriento
de cadáveres.
un pueblo llora sus muertos
clama,
cúmulo de heridos,
henry se acuna en los pezones del poder.
ucrania ha quedado enterrada
bajo escombros ardientes,
putin brinda por una tregua en gaza.
al menos 3.863 almas se extraviaron
en su odisea hacia europa,
el desierto ya no vomita polvo
sino harapos.

miles de almas dan vueltas en botellas,
que terminan en las costas de libia.
naufragio.
el mar ya no escupe olas
sino migrantes,
y sus huesos son roídos
por animales famélicos.
nadie aún ha escrito un epitafio
en la fosa común de las fronteras.

en el parque nacional de zimbabwe
decenas de elefantes se sacian
con sus lágrimas.
los cangrejos ermitaños han cambiado las conchas
por caparazones de metal y plástico.
en chile
más de 26.000 hectáreas prenden sus velas,
ayití se suma al rito de fuego.
nadie ha sabido distinguir
la mano de los pirómanos.

mientras tanto,

migración expulsa al infierno
a medio millón de ayitianos.
la oim predica un éxodo humano y ordenado.
milei llora en el muro
de las lamentaciones de jerusalem.
a biden le preocupa el cáncer
del rey carlos iii.
a venezuela le duele la paz de canserbero.

en la alfombra roja de los grammys, goyas y óscar,
los looks de las celebridades
han pasado por los anales de la historia.
en la alfombra roja de gaza
restos humanos desfilan
por los anales del corán.

el cristo sexy de salustiano
consterna a los españoles.
el papa francisco arremete contra la hipocresía
de los que se enfurecen
por la bendición
de parejas homosexuales…
y yo, en un cuarto que apesta a redes
que no son sociales
he vuelto a sucumbir
frente al vendaval de noticias.

 

De: “Cuando callan los ríos”

 

 

LUIS RAMOS DE LA TORRE

 

 

 

LO perdido,

la extraña brujería de lo frágil,

el rigor mineral de la materia,

la piel, el aire candeal.

Arder adentro.

Ignorarse, olvidar,

hacer de lo vivido incertidumbre.

Todo en ascuas al abrigo de un verbo,

de una razón sin trabas

que habla otra vez de la melancolía.

Y en el catastro de la amanecida,

las dudas de otro claro nuevo al darse.

 

Aún hay tiempo.

(melancolía)

 

De: “Ningún instante es más”

 

REDRY

 

 

 

Melancolía

  

He empezado a mirar al girar en cualquier esquina,
porque ya no sé si me pierdo o si habrá alguien para mí,
otra lucha contra el viento, como si el universo quisiera decirme
si merece la pena seguir expandiéndome así.

Dispuesto al asombro y al descubrimiento
de quien no se atreve a descubrir,
si me conocen no enamoro,
si no conozco, aparece el miedo
a no volver a encontrar el amor.
Me siento, y ya no espero.
A veces no hay melancolía,
es solo otra forma de ser feliz,
un punto brillante en esta galaxia quieta
que habita en mí.

Solo le pido cuentas al tiempo;
me quita lo que no cuido de él,
como estrellas que se apagan
cuando dejo de mirarlas.
Abrazo la madrugada porque no hay a quién abrazar, es mi momento.
Yo, solo y el tictac cayendo en el arenero
de esta constelación que forma mi cuenta atrás.

 

De: “La trayectoria del Big Bang”

Nota: Redry es el seudónimo del poeta David Galán