Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 14 de septiembre de 2026
YELITZA RUIZ
LOS
HOMBRES NO SÓLO EXPROPIAN la tierra, se hacen a la mar en cruzadas
envueltos en la necedad de hacer fronteras, de domar la voluntad de los que
hablan otro idioma. El Galeón de Manila zarpó por primera vez en 1565 sin saber
sobre qué puerto, fue y vino a tempestades dejando los primeros encallos de la
bestia capital que nos comería siglos más tarde. Los pigmentos de la seda dejan
razón de la labor de los esclavos en la teñida del color sobre las pieles del
monarca. Las mujeres, y no la vainilla y el cacao, fueron el trueque que la América
pagó por su servicio.
De:
“Variación de la escama”
ARÍSTIDES LUIS
Cuadro azul sobre fondo de nada
Tampoco llegaré a la edad
donde haya en cada una de mis notas
el latido de la vida.
¿Cuánto tiempo aguantará un piano a flote
en el agua negra después del maremoto?
¿Sobre qué signos se debe declarar su muerte?
Piensa el viejo pintor Katsushika
en el horizonte de un mar arrepentido,
mientras un piano negro
va sonando su música de espuma
como un caballo muerto a la deriva.
No celebraré ciento diez años.
Nadie escuchará mi madera
quebrándose en el estómago del mar.
Nadie vendrá a tocar
la música de mi cuerpo ahogado,
piensa el viejo pintor loco
mientras llena con plastas de pintura su tabla,
la tabla no lleva surcos,
la gubia y los instrumentos están en la basura,
sus cajones están vacíos, limpios,
sólo plastas de azul
sobre ese único bloque de madera,
lo suaviza, lo expande,
lo pule para que el papel
tome de un solo trago ese azul
pardo, oscurecido como un foco viejo,
tenue como la luz en un sorbo
de agua apenas tocando la lengua,
robusto como el sonido
de un piano descompuesto,
terso, lluvioso
como susurro de gaviotas
en el aliento de una playa fría.
El resto de los colores en la basura
junto a los instrumentos y los diarios.
Todos los seres, las cosas, mueren.
Todos los hombres morirán
pero no todos lo harán quejándose,
piensa el pintor feliz, experto,
frente a un cuadro azul
que en su sello dice:
retrato de la ola
mirando su reflejo
en el agua.
De:
“Cuadro azul sobre fondo de nada”
SOFÍA OCHOLA CHÁVEZ
Poeta
De
verte a no verte de una tripa que baja del cielo
a tus entrañas de nuevo. De ti al apurar una cerveza
como lágrima. De ti hacia tus diantres, tus abscesos de ideas,
tus ojos sensibles, qué de ti yo puedo sino amarte.
Qué de ti sino acompañar tu silencio a la hora de sentir
cuando tu cuerpo en reposo al abrazo de tu corazón
escondido y pequeño de cabeza guardada como pájaro.
Qué de ti, de tu cuerpo, a tus largas piernas
de aguante contrarrestado, a tu movimiento pélvico
de ola a otro, tu hueso en la cadera, al hueco de tu pierna
levantada, a la forma de tus nalgas, abiertas
rebozadas felices, tu espalda hermosa, tu pecho
de calores de incendio, a tu cuerpo en reposo,
a verte en acción, serte fija y franca cuando eres
poeta, cuando tu voz se deshace convirtiéndote
en máquina de poderes inhumanos,
y de nuevo a tu cuerpo en reposo, intentar verte
en reposo, vulnerable, sin amarte enloquecidamente
sin confundir aquellos sentimientos
lectores con aquellos carnales,
con estos de amor de verte a no verte
el corazón escondido entre picas y escaleras,
tu corazón el menos escondido de los corazones.
De verte a no verte rezar porque comas cielo
y mera tierra, para se te entierren los ojos buenos
y ya, si no me amas, y ya, si no busca tu parte poeta,
buscarme, o si tu carnalidad se cansó de nuestro
descanso suave, rociaré ácido muriático a
tus fotos mientras le explico a las cutículas
de mis neuronas que al poeta se le lee.
*
Nos
amenazan las neuronas.
No tengo talento ni soy mineral, (estoy) jodido.
De:
“El cielo detrás”
MIGJENI
Preámbulo
de preámbulos
Declinan
a diario los dioses
y
sus trazas resbalan
sobre
años y siglos
y ya
no se sabe quién es dios y quién hombre.
En
el cerebro humano sigue dios en cuclillas.
Se
agujerea a sí mismo las sienes con el dedo
en
señal de contrición
gritando
en el colmo de la aflicción:
¿qué,
qué he creado?
—Y
el hombre desconoce:
si
es dios criatura de él
o es
él — criatura de dios.
Pero
ve estéril y baldío
cavilar
sobre un ídolo
que
no responde.
Y ya
no se sabe quién es dios y quién hombre.
Ha
llegado un tiempo
en
que los hombres se entienden a la perfección
para
construir la Torre de Babel —
y a
la cima de la Torre, a la cima del trono
se
ha de subir el hombre
y ha
de gritar:
¡Dios!
¿Dónde estás?
De: “Versos
libres”
IMANOL GÓMEZ MARTÍN.
Sonata
polvorienta
Como
una Sonata,
pero
con minúsculas,
con
paso muy lento
voy
desenterrando de la memoria
pequeños
fragmentos, casi en ruinas.
El
mero contacto con mis versos
puede
descalabrarlos,
mas
su proximidad,
la
ciencia que configura
el
artificio de mis sueños
los
robustece.
Son
el edificio que alberga lo que soy:
memoria,
música de un sueño
y
del porvenir;
sonata
polvorienta,
tres
movimientos,
etapas
de una vida
que
se desvanece, casi,
en
el fluir del poema.
De:
“Taller de ausencia”
MARÍA ANTONIETA FLORES
ceremonias
rotas
curvas quebrantadas
placeres
en el cielo de las bocas
muy
lejos de los lechos
pasos
rituales al abismo
ojos
cerrados en la cuerda tensa
la
luz de un relámpago nos cubre
Gonzalo
Rojas lee con lentitud
¿Qué
se ama cuando se ama?
las
médulas se desbordan de los huesos
De:
“absoluto”
