Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 19 de octubre de 2026
ANA ROMANO
Tomás
Festejan
la indiferencia, los
ojos
el mecimiento de las
campanitas
La noche se ovilla
en los huecos
Tomás
deletrea
ancestrales plegarias.
ANA MEUCCI
salta la casa grande
la pequeña, la mediana
la de zapatos vacíos
vacíos
llenos de puertas
las raíces
como mástiles
caídos hacia el cielo
increpando a los
dioses
lactando la intemperie
los ojos buscan
por el suelo
sus cuencas perdidas
DIANA DEL ÁNGEL
Honda fuente
Hay un agua quieta en mis adentros. Se despierta
con un roce o un acorde. Canta por lo bajo una canción de muchas horas, se
pinta con la sombra de los pájaros sobre su superficie, se evapora buscando la
punta de los árboles. Soy la del manto enjoyado, la del manto cubierto de
preciosas piedras, de semillas lágrimas de Tláloc, soy la que tiene en el
cuerpo un manantial de jades. Nocturna, luna tibia, agua de hierba, barro
dulce, légamo blanco, lluvia perenne, música pura, espejo en que te quiebras y
renaces, triángulo solar, estrella de agua donde hierven todos los nombres. El
mar oculto bajo mis músculos se me agolpa entre los labios, brilla entre mis
piernas: abertura en que se forma la “a” inicial de todo mi alfabeto: asombro
arrullo alarma ancestral aún hay atl ay
VALERIA CORREA FIZ
Deseo
en fuga
Mi idea de ti
es un cuerpo que
las olas
traen a la playa,
el deseo, una y otra
vez,
recomenzando.
No tiene fin, no
acaba, no
encuentra
su límite.
El grito de las
aguas, el grito
de las aves,
el mucho viento,
la roca mellada,
algas muertas en la
furia
de la sal.
Un dios burlón regula
las mareas,
fiel a sus caprichos,
fiel a sus cóleras,
propone
una ola
que puede acariciar o
derribarte.
MIRTA ROSENBERG
Utilidad de la poesía
a las tres de la mañana
Oscuridad. Un poco de
silencio.
No hay viento. Ni llueve.
No ayuda la naturaleza
a hacer la hora
menos callada.
Con los ojos abiertos
en la oscuridad
pienso rimas: de silencio
todo lo que reverencio;
de naturaleza su delicadeza
o su fortaleza, aunque nada
me da. La hora está vacía.
El ahora está vacío.
Si no viene la poesía,
no habrá nada.
El miedo vendrá.
MA YONGBO
Partida
Se alza el viento. El
alma ya trémula,
mientras el cuerpo aún vacila.
La misma oscuridad no se demora —
el viento de otoño abate las hojas,
llueve por tres días. Y cuando el cielo escampa,
dejamos el blanco terraplén,
como un lento viraje en un bote,
remando hacia la orilla opuesta.
Versión
de Jan de Jager
