Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 4 de octubre de 2026
MOSAB ABU TOHA
Lo
que un gazatí ha de hacer durante un ataque aéreo israelí
Apaga
las luces de cada habitación/ siéntate en el pasillo interior de la casa
/ alejado de las ventanas/ apártate de la estufa/ deja de pensar
en preparar té negro/ ten una botella de agua cerca/ lo suficientemente grande
como para apagar/ el miedo de los niños/ hazte con una mochila infantil
y llénala/ de juguetes y todo el dinero que encuentres/ y
las identificaciones/ y las fotos de los abuelos, las tías o los tíos/ y la
invitación a la boda de los abuelos que has guardado por tanto tiempo/
y si eres granjero, deberías meter también algunas semillas de fresa/ en uno
de los bolsillos/ y algo de tierra de/ la maceta del balcón en el otro/ y
abrázate fuerte/ a cualquiera que fuere el número que había/ sobre el pastel/
durante
el último cumpleaños.
De:
“Forest of Noise”
Versión
de Diego Gómez Pickering
ÁNGELA MALLÉN
El
hombre que baila en mi cabeza
Trato de hablar...
de las cosas
que se mueven...
Pina Bausch
El
hombre que danza abierto de brazos
(como
un abanico en las tardes de agosto
o un
pavo real en su noche de bodas)
no
se mueve solo
Lo
mueve la ciudad por barrios replicantes
Lo
mueve un tren que arrastra un campo de olivares
Lo
mueve con sus alas un pájaro pequeño asustado
Las
manos del hombre habitan en el cielo
y
allí escriben leguajes de abejas, de moscas, de mantis
Combaten
con nubes de cuarzo y aviones de hueso
Cabalgan
sobre un dirigible, sobre un bombardero,
sobre
gaviotas que guían a un barco de exiliados
Ya
marcan los relojes su exacta hora de trapo
Florece
una arboleda
a la
sombra del hombre que baila
Truena
el tambor interno que toca con sus alas un grajo
Y no
se mueve solo
el
hombre que baila sobre un puente sin estatuas
Un
niño con ojos de niño gigante lo agranda
Un
árbol custodio lo salva con manos de hojarasca
Un
pozo de vino lo pinta con luna en el fondo
y un
chorro de cante lo quema
con
labios hinchados de mujer dragona
La
guitarra eleva su acorde de oro viejo
Y no
se mueve solo
el
hombre que baila dentro de mi cabeza
No
se mueve solo
Lo
mueven las palomas en recortables blancos
Lo
mueven las antiguas bicicletas
cuando
llegan exhaustas hasta el mar
Lo
mueven los tranvías a un ritmo de zambra y ragtime
El
hombre que baila mirando hacia el oeste,
no
se mueve solo
Lo
mueven las hojas del otoño cuando se rinden todas
y el
viento escondido en sombreros que vuelan
y un
viejo macaco que salta de abeto en abeto
Lo
mueven los amores bajo la lluvia amarga
(El
amor es un parque llovido una tarde en que nacen las flores
El
amor es la rana que salta de reloj en reloj
El
amor es un alma que no muere, sólo se transforma)
No
se mueve solo
el
hombre que baila con los minotauros
No
se mueve solo
el
hombre que baila en un invierno líquido
Nada
se moverá cuando deje de llover:
Ni
el reloj
Ni
la ciudad
Ni
las palomas blancas recortadas en humo
La
gente en las ventanas no se moverá
La
gente en las aceras no se moverá
Serán
como las caras que pintó Modigliani
Todo
frenará
Y el
hombre que baila en mi cabeza
será
por ese instante
el
único movimiento del mundo
ANTONIO MÉNDEZ RUBIO
Por
pedir (que no quede)
La
angustia pide al acto
que hable por ella
pero entonces, al atardecer,
el acto se siente más
solo que nunca
ya que sabe solamente
dividir, perder el aire
que vendría a acompañar
desde el nuevo fulgor
de lo que no se sabía.
De:
“Peor que pedir”
DOROTHEA LASKY
Zombis
Algunas
personas son zombis
Algunas personas viven con zombis
Yo vivo con un zombi
Los zombis tienen afectos planos
Son tan frustrantes
Me transformo en un demonio
Cuando encuentro
Una pesadilla de ojos azules
Curvo mi sonrisa hacia la suya
Qué nivel de agua hace el ojo sin ojo
Oh, sí, somos botados como basura
Cuando morimos
Oh sí, no hay elevación
Y me arrojo a mí misma frente a un vagón de tren
Y otra vez frente al vehículo
Después frente a un avión
Un bote, una cosa interminable
El sol quema un cadáver que es negro y azul
Y yo sigo viviendo sin mi propio ser
Y me transformo en una lírica cuando veo ese zombi
Y me vuelvo feroz cuando me encuentro con ese zombi porque
Ese zombi se parece mucho a mí
Pero a las partes feas de mí, también
Porque no tiene estilo
No tiene un sombrero verde operático
Y porque lleva bultos marrones de suciedad en los bolsillos
Cuando en mis propios bolsillos yo llevo las flores
Que tomé de los bolsillos del zombi
Para dártelas
Versión
de María Ramos, Valeria Meiller y Cecilia Pavón.
DANIEL FERNÁNDEZ
Escondite
inglés
Cómo
quisiera ser un chopo.
Un señor chopo, viejo y elegante,
con el aire en las ramas y en las ramas los pájaros.
Alto y solo en el valle
dando sombra a los míos (el arroyo, la hierba,
las luces que declinan),
mirando al horizonte siempre el mismo,
a la peña que espera despaciosa,
y tal vez a este niño que se acerca,
posa sus manos en mi tronco y
un, dos, tres, ya:
el tiempo se detiene en esta tarde
y ya solo mis hojas por el aire.
De.
“La vida por delante”
HÉCTOR RIVERO
Símbolos
Una
joya deja de ser una joya
cuando es un recuerdo.
El acto espiritual la convierte
en momento, retención.
Es la memoria de alguien
depositada sobre nosotros.
Tanto
que guardamos
y no comprenden su valor.
El lugar donde están las cosas
los significados
las manchas
los vestigios
que se quedan en nosotros
aun cuando desaparezcan los objetos.
