Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 2 de noviembre de 2026
ISABEL MARINA
Mujer
frente al espejo
Quédate
aquí parada,
intenta despertarte,
si es posible.
Y si
no, no importa.
Duérmete en la orilla
de tus cincuenta y cinco años.
Pero
aprende que ya ha pasado
la mayor parte de tu vida,
y eso es irrefutable.
Después,
besa tu rostro en el espejo,
acaricia sus contornos.
Eres
aquella de la que trataste de escapar,
pero has llegado hasta aquí́
y resulta que eres hermosa.
Que
el cuento que te contaron
era solo una mentira,
un maldito cuento de hadas.
De: “Mujer
frente al espejo”
KANEKO MISUZU
Perros
y anteojitos¹
Odio
el ladrido
de los perros,
pero
amo el triste trino
de los anteojitos.
¿A cuál de ellos
se parecerá mi llanto?
Versión
de Alonso Núñez Utrilla
JORGE ESQUINCA
VII
Reconocer el orden es igual que abrir
un dique en un río.
Dejar que suceda, dar paso a lo informe.
Destrabar aquello que aguarda.
El agua encuentra siempre
su propio orden, su curso, su cauce.
Reducir al máximo
la intervención
del que escribe.
Comentarios
a diez líneas del «Wen Fu», de: “Oscuro mundo hechizado”.
Nota
del autor: El «Wen Fu» es un tratado sobre el arte de las letras. Fue escrito
por el poeta chino Lu Chi, quien nació en el año 261 d.C.
OKSANA MAKSYMCHUK
Un
arrullo sin teodicea
Eres
hermosa
como
la mano que saluda
tras la ventana cruzada
con cinta canela aún intacta
tras la onda expansiva
como
el aroma de perfume
en el vientre del metro donde
civiles adormilados se refugian
durante los ataques con cohetes
como
la hogaza, sólida y firme
que nos da un persona enmascarada
con un uniforme sin insignias
desde un vehículo blindado
como
un teléfono cargado
todavía con señal —dentro
la voz con eco de un ser querido
desde un refugio distante
como
una hora de electricidad y
agua corriente en una ciudad ensuciada
por las mochilas polvosas y las tiendas
del ejército extranjero vociferante
De:
“Still City”
Versión
de Elisa Ramírez Castañeda
Nota: “Still City” by Oksana Maksymchuk, © 2024. All
rights are controlled by the University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, PA
15260.
SANDRO CHIRI
Una joven de la calle Sandia camina por el Louvre
Soy la última flor de otoño.
Edith Södergran
Yo, la abandonada y melancólica,
que siempre soñó con un príncipe
de ojos almendras y camisa limpia,
acaso un joven que se dignara mirarme
y detener las crines de su potro salvaje
en medio de esta calle miserable,
y me arrancase de ahí
como un diamante en medio de la mierda,
estoy ahora frente a un óleo de Leonardo
y no me explico por qué otra gente,
llegada de remotas galaxias,
registren el rostro de esa extraña mujer del XVI,
cuando soy yo, en realidad,
el ángel pálido y abandonado
en los pasillos del Louvre que sonríe
a la muchedumbre y a la muchacha sucia
que llevo dentro y que apenas aspiraba
ver los marchitos ojos de La Gioconda.
Que quede por lo menos
como un tatuaje en mi alma este viaje,
que nunca soñé, que nunca pedí,
para ver mi rostro en el rostro
de una extraña dama del XVI.
Ni más ni menos, un tonto consuelo,
una Mona Lisa bajo el cielo infinito de París.
De:
“Sala de espera”
VÍCTOR BRIONES ANTÓN
La
siesta
Como
algún verso suelto
tapiales
blancos
de alféizares picantes
luz dulce de arroz
nariz cansada de acetona
un leve zumbido tras los ojos
palabras polvo
de alas ya sin miedo
Como
un objeto olvidado
que insiste en la presencia del cariño
adelantar
el mentón
abrir apenas los labios
y terminar por no decir
para no romper el ascenso
del jazmín hacia el penacho
trampolín de estorninos
tronco arriba de la palmera
Dejarse
caer cuando se siente
el primer escalón de la casa
hacer
como los lagartos y los frutos
tomar el sol
convertirlo en vida
salir corriendo
para ocultarse u ofrecerse
Aprovechar
los restos
como un niño que aprende rimas
como la extraña mandíbula del caimán
como el asombro de lo que cae
como se sacude el polvo de los estantes
De:
“Galgos”
