Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 21 de octubre de 2026
ANA ROMANO
Desamordaza
e
hilvana luego
vocablos
que
en la intimidad de
los recovecos
templan la oscuridad.
ANA PORTNOY BRIMMER
Y a
veces la bala es hombre cis
Puerto
Rico es una bala hinchada entre mi pecho.
Es algo que me duele, que me seca el retoño.
Por su culpa soy trescientas bombillas
de ilusión apagada…
Marigloria
Palma
Y a veces la bala es
hombre cis.
Y otras, es machete, una navaja, botella, gasolina.
Despertar cada mañana a trescientas bombillas de lucha apagadas.
No es suficiente que se nos va la luz semanalmente,
pero se nos va la vida también. Y cuanto más cerca de la noche
se pare una mujer, más le enseñan a temerle.
Puerto Rico, demasiados macharranes
acechan entre la fiereza de tus piernas,
se asientan sobre tu mesa en retoño.
Estamos hartes de leerte morir en letra tamaño diez
y entre manchas de café—de las manchas blanqueadas
por el cepillo de limpieza del estado.
Tus aguas se calientan, y nuestres cuerpes se crecen con ellas.
Un bofetón a los hombres cis, que se dicen de izquierda
pero se saben de derecha. Desafía el derecho
que protege la seguridad de su violencia.
Que tiemble su violencia al caminar por la calle,
le soltamos una jauría de resistencia. La calle no es enemiga.
Nuestro miedo se escabulle como rata bajo alumbrado público.
El alumbrado sobre la verja de nuestres cuerpes—
alúmina, entreverada, tajante.
CARLOS A. COLÓN RUIZ
XIII
Hay una mirada que
sabe lo que ama
pero lo que ama no es lo que ella quiere que la ame
y lo observado también amó
hasta que no pudo más, estallando
lo que nunca ha querido ser.
Hay una vibración en
el pecho
que de lo hermoso quiere
lo que tiene de misterioso;
suspiro de instancia que se pierde
en compartir lo propio.
Hay tanta furia del
recuerdo
que no quiere redactar cartas ni pertenecer
a los medios digitales ni mucho menos
a la boca de los llamados justicieros
en este montículo de mierda decorada.
Hay tanta presión de
completar
las enumeraciones del cuerpo
que no queda espacio para disfrutar
de la quietud aspirante
a ser siempre propia del tiempo.
Hay otro intento de
buscarse
entre palabras de grito minúsculo
porque al parecer tenemos que dedicarnos
a crear una burbuja que llame la suficiente atención,
etiquetarnos con presencia.
Hay un complejo
personal que quiere hacerlo todo
poniendo en una balanza los retos
de ver los hemisferios y sentir los abrazos
estáticos de familiares y amigos que han perdido
el privilegio de usar las piernas.
Hay una poética que
enlista
catatumbas y periferias de una paz
que no llega hasta después de la muerte
y yo me pregunto si es posible morir un poco
mientras mantengo los pies sobre la tierra.
JOSÉ SAED AYUB
Celda
En este rectángulo
todo es posible:
caben todos los miembros de tu familia,
diez años de recuerdos esenciales;
completos, en máxima definición,
los primeros pasos de tu hija.
En estos cuatro muros
entran todas tus angustias:
aquí documentas tus trayectos,
tus cuentas a favor y en contra,
los once jugadores de tu equipo,
sus adversarios y los tuyos,
tus prisas bien sentadas, tus tristezas,
tu ansiedad acumulada.
—Mamá, ¿cuándo
haremos hot cakes de nuevo?
Pregunta la niña que, detrás tuyo,
por un breve momento,
levanta la mirada de su espera.
Retórica, la madre
replica, perentoria:
—¿Acaso nos ganamos ya el derecho a la experiencia?
Abatida, la niña
agacha la cabeza
y domina, desde sus pulgares,
con una libertad sin precedentes,
el plano cartesiano de su celda.
ÁNGELA MALLEN
Straßenbahn-tranvía
sólo me conozco como sinfonía.
Fernando Pessoa
albina cae la tarde
cielo helado vainilla
dos tranvías se cruzan
ninguno ha de escapar
en un baño de azúcar
zeppelín macerado
de quedar viandantes
solidificarán
remolino de viento
armoniosa extrañeza
el frío nace dentro
(la médula espinal)
tocando en los tejados
algún violinista
el río canta en jiddisch
su indescifrable enigma
en las plazas con charcos
los pasos repercuten
vallas publicitarias
rubrican el zeitgeist
por la acera un reguero
(mercurio contraído)
las manos cobijadas
como alondras azules
otra inyección de frío
en la espina dorsal
buscadores de oro
regresan de vacío
la luna es una guinda
sobre el cielo glassé
albina cae la tarde
(zeppelín sonatina)
dos tranvías se cruzan
ninguno ha de escapar
De:
“Cielo lento”
MA YONGBO
Día
eterno
La
vida es la parte aún no vivida,
somos apenas la parte que nos queda.
Tengo
que escribir algo
para garantizar que este día
sea diferente de ayer;
muchas veces escribo las mismas palabras.
La
noche cae tan de pronto;
es sorpresiva
como una red que se aproxima al agua temblorosa.
30 de diciembre de 2018
Versión
de Jan de Jager
