sábado, 7 de marzo de 2026


 

CLAUDIA MARÍA JOVEL

 

 

1. La ternura en el combate

(fragmento)

  

Tarde

Está callada la tarde,
escondiendo quién sabe
cuántos secretos,
tratando desesperadamente
de no dejarnos abandonados
en la obscuridad.

No hay por qué preocuparse.
La noche está de nuestro lado…

 

STEPHEN SPENDER

  

 

Palabra


La palabra muerde como un pez.
¿Volveré a arrojarla, libre
Como flecha hacia ese mar
Donde los pensamientos son látigo de cola y aleta?
¿O he de ponerla
a rimar sobre un plato?

 

 

 

ALFREDO ESPINO

 

 

 

Viento en popa

Para Jorge A. Paredes


 

Lucha, que es de los fuertes la victoria.
Rompe la valla que opusiera fría
la suerte adversa, la fortuna impía.
¡Vuela y alcanza la lejana gloria!

¡Sé la chispa que fulge entre la escoria!
¡Aborrece la noche y ama el día!
Y no temas jamás de la jauría
de los necios la sátira irrisoria…

Asciende hasta la cumbre a golpes de ala,
a la cumbre que el cóndor sólo escala.
Da vida al ideal que tu alma arropa…

Y parte… Que a tu buque peregrino
empuje siempre buen soplo marino,
para que bogue siempre, ¡viento en popa!

 

 

 

JOAQUÍN ALVARADO

 

 

Versiones de algo que no termina de caer

(Fragmentos)


 

tarde cuando sí y cuando no

demasiado tarde para narrar la metamorfosis de tu vida

 

CARLOS SANTOS

 

 

 

Solución de continuidad

  

Entre los copos de nieve tan separados
cae la tarde y vuela
una pequeña bandada de palomas.
Todo lo que era distante
se vuelve tan cercano ahora.

 

De “Un argal lleno de cabras”

 

 

TERENCE TILLER

 

  

 

Poema de cumpleaños

  

Los dedos se cierran sobre la hora,
tijeras lentas: detén su curso;
hay un espejo en el reloj,
tan franco como un maestro de escuela.

La araña del reloj de arena
sabe cuándo tejer su suave eclipse
sobre el doble Marte de los labios,
y fluir en ondas por tu rostro.

El tiempo ha agotado tu banco
de hermosura: Isabel
miró la plata y vio la muerte:
eres más vieja de lo que crees.

Los zarcillos del deleite, como mechas,
se arrugan, pugnan por volver
a los tallos donde nacieron;
la ilusión se consume hasta el sexo.

¿Hay otro tema? Ninguno:
es el símbolo de la espada;
el tiempo como un as, la carta del artillero;
la guerra, una radio sellada.

El hombre que les dio y te dio la vida,
en éxtasis ciego, debe contemplar
a cada hijo amargo, malgastado, envidioso,
muriendo indignamente de sí mismo.

Los relojes tienen voluntad de ejecutar:
te dejan un espacio para vivir
junto a la tumba que se abre;
has heredado el gusano y la rata.

Otro giro de este pulgar,
una curva más cercana de hojas al acecho;
la muerte tiene la mano completa; recuerda, te invita:
tu cumpleaños es un truco del tiempo.

Así que si te saludo hoy, sólo puedo
desearte que mueras más vieja,
no por enemistad externa,
sino por la guerra incivil del hombre.