miércoles, 26 de agosto de 2026


 

RUBÉN ALABARCE

 


 

Tarántula azul

 

La pena ha tintado las calles de azul,
borrando besos de los enamorados,
aguando palmas de niños al sur,
mezclándose, tóxica, en callejones,
arremolinada en el humo de coches,
robando, indiscreta, el verdor del abedul.

La ira se anuncia en ese escaparate:
prendida en llamas de cándalos.
Seduce a instintos vándalos
que han robado el sagrado corazón,
deshuesando sentido y razón,
para volver a desenamorarse.

La desidia se perfuma de mujer,
encadena el deseo en cada pared,
para que la esperanza muera de sed
y se acople, a gritos, a las sirenas
que plácidas gobiernan, como serenas,
hasta que el alba venga a romper.

De: “El polvo del telar”

 

 

NAIA ESTIBALIZ

 

 


 

Bajo una luz amarilla

 

Escribo tu nombre alumbrado bajo una luz amarilla.
Lo siembro y observo cómo crece
de mi lengua hasta mi estómago
conjugo tu nombre
con los verbos del deseo
para que le des la mano a la caricia
y escribas mi nombre
en algún lugar
y quizá
te detengas a mirarlo
bajo una luz amarilla.
Paladeo la duda
de tu nombre conocido
en mi boca tantas veces,
en susurro permanente,
en el beso en que existes
porque te nombro.

De: “Bajo una luz amarilla”

 

ANDREA BERNAL

 

 

 

Desarrollo

 

Estoy desarrollando un año,
caparazón de caracol entero,
cinta que se abre
—perpetua—
de marzo a febrero.
¿Precinto de mis días?
¿Año desenvolviéndose siniestro?
Va baboseando como él.
Su duración
—sobre mi mano—
contra el tiempo.

RUBÉN J. TRIGUERO

 

 


 

El cuervo

 

Aún demasiado niños,
pasábamos algunos días en Marismillas.

A veces jugábamos en el parque,
otras en la gran explanada
del patio trasero de la vivienda de la abuela.

Aquella mañana,
en algún momento en que el sol se afianzaba,
avistamos un ave negra,
una sombra que planeaba a gran velocidad.

Un cuervo
que descendió hasta aterrizar en el suelo del patio, apenas
a unos metros de nosotros. Mi hermano
atrapó al animal,
.            que intentaba escapar
.                         y gritaba encolerizado.

Apenas lo soltó,
.          el animal arrancó en un vuelo desesperado
.                       y a lo lejos desapareció.

Al bajar la mirada,
descubrió sus manos sucias,
tiznadas,

y sorprendido,
nos mostraba sus manos,
.           sus manos ennegrecidas.

De: “Incierta belleza del viento”

 

GONZALO ZURANO

 

 


Una tarde de sábado

 

Dejamos las bicis
apoyadas en el cordón
con la velocidad y la pericia
que el tiempo pondrá
luego
para otros asuntos.
Usamos el portón como escalón y
nos sentamos en la pared.
Desde ahí el barrio
parece más chico.
Somos como un par de satélites
registrando la cuadra.
Hablamos del futuro.
Queremos ser futbolistas, claro,
pero también inventores
o arqueólogos.
Es una tarde de sábado,
mi vieja tira agua y barre la vereda.
Raspa las baldosas
y las mira
como quien busca
una explicación.
Luego de un rato me dice que entre
a bañarme
porque vienen visitas.
Bajo de la pared, agarro la bici
y cruzo la calle
sin prestar atención,
mientras se apaga el reflejo del sol
en el asfalto.

De: “El desarmadero”

 

AZUL URDANETA

 

 


 

Poesía es un sonido oculto

 

Poesía es un sonido oculto
no se parece a la palabra frío
nada queda en el campo
de la guerra
la sangre es solo sangre
sombra en el asfalto
este poema