Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 23 de febrero de 2026
MARÍA MORENO QUINTANA
al
orden calma o perpleja
vaivén
de espigas
su
mente obliga
y
siempre es mejor olvidar
De:
“Desde el potrero”
CARIDAD GÓMEZ
El
olor de mi madre
Mi
madre huele a café recién hecho
y a sonrisa en la mañana.
Huele a las canciones de Al Bano,
a latido en la tierra, a custodia y a lavanda.
El
olor de mi madre deshace el nudo
en la garganta; impregna de luz
al enfermo que cuida. Es esencia profunda que calma.
Mi
madre huele a la sabiduría de sus libros,
a belleza inagotable. Huele a
todo cuanto me pasa.
El
olor de mi madre me pone a salvo. Me salva.
Y yo solo pido, que más allá de las sombras,
me llegue siempre su aroma.
De:
“De repente, abril”
RUBÉN DARÍO CARRERO
El
encierro
No
puede ser que el día sea esto,
un poco de todo, luz, separación,
parpadeos, orden, peces, libros,
Hobbes, Kant y Maquiavelo
expulsados del fastidio.
Vivimos en una metáfora común, corriente
y poco a poco un lobo reemplaza al cielo
con una nube gris, parda. Por ley,
todas las miradas tendrían la misma mancha.
El vigilante celeste del lobo piensa conmigo.
Quédate en casa y cierra tu cabeza
porque ya has visto toda la belleza
y tienes la fuerza necesaria para mirar al cielo.
El lobo ya no es un hombre y el hombre
ya no es ese lobo para el hombre, no tengas miedo,
mira al cielo y que nadie te saque de la cabeza
que el lobo te ve primero, pero tú eres
el lobo de la casa. Tampoco le creas a Kavafis,
no es cierto que la luz sea otra tiranía.
El cielo es racional. La luz es jerarquía
y el encierro es la corona de las sombras,
y en la ceremonia de coronación, las ventanas
se abren para mostrar lo sagrado, sin humillar
la realidad. Debes mirar con inocencia
e inmortalidad.
Busca el encierro, tu único pasado,
tu único destino, tu única riqueza
y espera la respuesta del alumno.
TENTE GARRIDO
Raia
“De um lado terra, doutro lado terra;
de um lado gente, doutro lado gente;
lados e filos de esta mesma serra,
o mesmo céu os olha e os consente.”
(Miguel Torga)
Con
la mirada sigo
la línea imaginaria
que separa dos tierras,
que parte la sierra que une en silencio
—accidentes aparte—
tu pueblo y mi pueblo.
Serpiente enajenada
que cambia las palabras.
Arden
rastrojos,
tufo que ciega distintos acentos.
Varas que agitan centellas
sobre estos campos secos.
Caballos
desbocados
bajo la luna llena.
Disparos que retumban
entre la niebla.
Se muelen las penas
con grano amargo,
engrasa el aceite las despensas.
No
hay quien gobierne
el ramaje nuevo
de este olivo centenario.
No hay quien sofoque
este cielo arrebatado.
Relincha
la noche
aciaga en la frontera
(han pasado de largo)
se han calmado las bestias.
De:
“Peonías en el lecho del fauno”
JULIETA SBDAR
La
maestra particular
1
José
suelta palabras
que atraviesan el tiempo
y llaman a mi puerta.
Mi hermana toma tres clases y deja
mi amiga toma una clase y deja
mi papá también toma
un mes de clases y deja.
Lo mismo hacen mis abuelos.
Pero la particular de inglés
me enseña y yo me dejo.
Hablando sobre postales, le digo
yo nunca recibí una.
Ese verano llega el correo
con una imagen de Machu Picchu
encabezada: Dear Julieta.
Atrás lleva escrito
Look at this wonderful place!
Now you can say
that somebody once
sent you a postcard.
Love,
Jose
2
Querida
Julieta:
¡mirá qué lugar maravilloso!
Ahora podés decir
que alguien una vez
te envió una postal.
Con cariño,
José
3
Querida
José:
¡mirá qué maravillosa postal!
Ahora puedo decir
que alguien una vez
me envió a un lugar.
Con amor,
Julieta
4
Me
pido unos días
de vacaciones en la escuela.
Quiero conocer la ciudad inca.
Dejo la casa
apunada, cruzo la frontera.
Parada frente al Huayna Picchu
apretando los ojos por el sol montañoso
no veo lo inmenso, sino
mis manos sacando
del sobre la postal.
5
La
dedicatoria de José
que leo parada
al borde de mi adolescencia
y que transcribo ahora
cortada en verso
me convierte en destinataria
de una lengua que no es la mía.
Mi nombre escrito
a mano y al dorso
de esa imagen lejana
me explican este mundo
con palabras de otro.
6
El
traje que vestí mañana
empieza
el poema de Vallejo
y desacomoda para siempre
los tiempos de la poesía.
José me dedicó
en un inglés incaico
la postal
que recibiré ayer.
