Poesía Cuatro
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 22 de agosto de 2026
THIASOL SÁNCHEZ
Tormenta
Una
ballena
y una sirena
se juntan a cantar.
Una ola
luego otra
las trambucan,
ellas
se vuelven a juntar.
Canta
la barena
canta la sillena
se desternilla el mar.
Gliii
— gli-glii glies
mamá en clave morse.
—¡Escucha,
abuela!
—No escucho nada.
Mamá
es soprano
cincuenta y dos hercios
que nadie percibe,
un planeta flotando
inaudible y solo.
Gliii—
gliii es ella
buscando ayuda.
Mamá,
yo sí te oigo.
¿Y
si aprendo a nadar?
de crol y mariposa
también de pecho y dorso.
Me
volveré buscadora
de ballenas
catalejo, hidrófono
una farola
olfateando tu sombra.
Y
que vuelvas conmigo a
casa.
De:
“Tengo una ballena en mi ojo”
KANEKO MISUZU
Nieve
La
nieve que cae en el mar
se convierte en mar.
La nieve que cae en la ciudad
se convierte en barro.
La nieve que cae en la montaña
sigue siendo nieve.
Me
pregunto cuál elegirá
la nieve que todavía está en el cielo.
Versión
de Alonso Núñez Utrilla
LÁZARO IZAEL
LA
TIERRA SE VA A ACABAR
dicen todos, Gallo,
que la Tierra se va a acabar
y yo
no quiero que termine, Gallito.
La capa de ozono es un manto invisible
como el agua
en un vaso oscuro.
Hay que aprender a bordar
una bolsa de red que sostenga
todo lo que el planeta tiene dentro:
los girasoles
y nardos,
los taxis dorados,
las carreteras enormes,
las camionetas colorinas,
el viento
y el tren surcando
con su sonido de motor
y llanto
buuuuuuu buuuuuuu buuuuuuu
debemos guardarlo todo
como en una bolsa llena de canicas
o la de mi pantalón llena de piedras.
Bordo como lo hacen las abuelas,
gallito,
para unir un extremo con otro.
Todo quedará reparado
como un par de calcetines
al que le curaron sus hoyitos.
De:
“Gallo, el planeta estalla”
LUIS ACEBES
Berlín
Bicicletas
por avenidas rectas
que parecían obedecer un metrónomo
escondido en el centro del mundo.
Caminar. Pastelerías. Mi amigo
de entonces, qué fue de él.
Estará en esas jaulas que fabrica
el tiempo. Era verano
aunque para el cielo no.
Luego está esa chica de pelo corto
que nos acompañó una noche
y juraría que me cogió de las manos
al llegar al hotel. La cerveza
brilla más ahora,
lejana como una ciudad árabe
salida del túnel de un sueño.
Digo Berlín y no siento nada.
Estaré muerto.
Enterrado por el camino.
Nadie es tan paciente para relatarse
como el que olvidó casi todo.
Las nubes eran polvo de mármol,
un chicle dejado al sol mil años,
un poema de Cavafis leído
en un atasco por alguien
que nunca nos conoció.
De:
“La luz no es de nadie”
DEIRA SALCIE ALMONTE
Coro
I
Bailamos
como nuestros muertos.
Bailamos
encima de sus huesos.
Ojo
de carne
penumbra carmesí
que mancha el cielo.
Nuestro
brazo te alcanza
hasta salirse de mí.
Rasga el tuétano.
Figuras
de ruinas
que retornan
sobre tu sombra.
Hace
tiempo
el olvido
llevó sus rostros.
Se
danza
a la espera
de no tener cuerpo.
De: “La danza salvaje”
MARIANA CAMELIO VEZZANI
estas
imágenes fueron reveladas de maneras
que
la historia de la fotografía desconoce
Herbert Ponting, The Great White Silence
EL
PELO se estira
hasta dónde llega la fuerza de los dedos sin cortar
la tijera roza la cabeza se clava
los mechones se tiran por la borda
el pelo de muchos hombres sobre el agua
forma islas autónomas
hace tres semanas
que los témpanos chocan contra la proa
el barco es el orgullo
acercamos las caras a mirar
se nos mojan los dientes
un sistema de poleas amarra al fotógrafo
se acuesta sobre fierros
sostiene la cámara
¿ven la sangre de mi luz?
