lunes, 16 de febrero de 2026


 

BORIS ROZAS

 

 

Cold in hand blues

  

Contemplo cómo se reflejan en el suelo
las piernas que me habitaron,
transidas de lluvias de aguja fina
como cristal
que busca la soledad
de las muñecas.

Hoy amenazan con derrumbarse tras las cortinas
y dejar que así me vean
todos los árboles,

cold in hand blues
murmura Alejandra
desde lo alto de su castillo hecho de barbitúricos.

En un viejo sanatorio
una matrona me recoge
con suavidad
de los brazos de una madre rota,

Janis grita a lo lejos
mientras las flores danzan
alrededor de nuevos mañanas.

Los poetas
no han podido conocerse.

  

De: “Wes Borland aprende a tocar de oído”

 

 

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

  


 

Así, seguramente

  

Oirás cómo la noche va dejando
su desolada música en tu oído.
Te han cercado las sombras, y tus manos
no pueden apartarlas. Hace frío.

Y no quieres la luz. Solo deseas
que en esta oscuridad todo se acabe.
Se ha cumplido tu tiempo. El alba llega,
pero tus ojos no la ven. Es tarde.

Ya no se escucha nada. Poco a poco,
se ha llenado tu cuarto de silencio.
Después te olvidarán. Nadie, muy pronto,
recordará siquiera que te has muerto.

  

De: “Mi tan ajeno yo. Autorretratos 1978-2025”

 

 

MARÍA BARCELÓ CHICO

 

 

 

Callado el gesto,
en lo oscuro teje y entreteje
sus certezas.

Sílaba a sílaba
anuda las sombras,
urde su impostura.

Ningún silencio
significa nada.

  

De: “Acaso el grito”

 

MAY SARTON

 

  

Porque lo que más deseo es permanencia


Porque lo que más deseo es permanencia,
el largo, relajado y continuo flujo
de ríos subterráneos sin sentido,
que alimenta los paisajes áridos con su azul-
poesía, plegaria, o llámala como quieras
que libera el difícil acto del deseo
y hace al mundo entero a la vez eterno y quieto-
concentro mi mente en el trabajo diestro y el oficio,
concentro mi corazón en la amistad, ardua y ligera
contra el feroz parpadeo encendido del azar
y todas las sensaciones abiertas en un atisbo.
Oh azul Atlántida donde los marinos sueñan
a sus muchachas en la espuma y bajo las olas-
me muevo en otro rumbo. No bajaré la vista.
Porque lo que más deseo es permanencia,
lo mejor es enterrar ahora este fuego,
guardar la llama dentro, sin sentido,
donde arden y fluyen los fuegos ocultos y los ríos,
crear un mundo que sea intenso y quieto.
Llego a ti con la mirada franca.
No son horas de fuego sino años de alabanza,
la copa llena hasta el borde, completamente llena,
pero alzada en equilibrio para que ninguna gota se derrame.

 

 

ALEJANDRO CÉSPEDES

 

 

 

Fragmento 15

Alicia ante el espejo

  

Hace nido en el espejo
todo aquello que perdimos.
Mirarlo es ponerse a hurgar
en un almacén de ojos,
es… como guardar lo que amamos
en un arsenal de huecos.

Hay seres que se rinden al reflejo
como fugaz refugio en la desdicha.
Pero cuando se miran al espejo
solo ven el desguace de un artilugio roto
con trozos esparcidos por el suelo.
Luego, qué difícil es volver a encajar las piezas
de ese absurdo mecanismo.

No hay relojero que valga.

  

De: “Taller de relojería”

 

 

LUIS CHAVES

 


 

Mudanzas

  

1.

Si vieras.
Dos semanas de temporal
borraron la huella ocre
de las macetas.

Revuelta en la lavadora,
ropa blanca y de color.

Una casa reducida a cajas de cartón
la tarde que gira sobre el eje de la lluvia.
El mentolado falso
de un Derby suave + una Halls.

Ese color de la plasticina
cuando se mezclan todas las barras.

 

2.

El mundo da tantas vueltas
que parece no moverse.
Pensé decirlo
pero preferí, de copiloto,
verte manejar en círculos
por el estacionamiento.

 

3.

Las hormigas vinieron
en las cajas de la mudanza.
El apartamento nuevo
empieza a parecer una casa.
De otro, pero una casa.

 

4.

En el departamento nuevo,
el albañil pica la pared buscando
dónde está la fuga de agua.

No es desorden lo que se ve,
es un orden disparejo.

Bolsas plásticas,
cartones con cursiva en pilot
Cocina / libros / baño
Si otro, en este momento, entrara,
no sabría si alguien llega o se va.

 

5.

Envuelto en la nicotina
de la inmovilidad,
se ablanda el cerebro
y se endurece el corazón.

Sin camisa me veo más viejo,
pensé decirlo pero preferí
recordar la vez que fui tu copiloto
y manejabas en círculos
por el estacionamiento.

 

6.

Francisca, silenciosa,
se mueve por cada ambiente.
Para allá con la escoba,
para acá con el balde.
Dentro de esa boca,
siempre cerrada,
brilla un diente de oro.

 

7.

Una pausa que amenaza
con convertirse en otra cosa.

La ropa sin tender,
el gusto del falso mentol,
el espacio libre
donde finalmente parqueaste.

 

8.

Rodeando latas de cerveza,
los amigos discutían
cuánto dura la juventud.
Pensaste en voz alta
“qué me importa, si nunca fui joven”.

Luego se agitó el borrador de la niebla.
Luego irrumpieron los grillos.

 

9.

Aquí tendría que ir una frase decisiva
pero se destiñe la camiseta
de la tarde que hablábamos
mientras crecía el pasto
y sin darte cuenta
usabas mis muletillas
cada seis palabras.

Lo que no se va a secar,
lo que brilla sin elección,
un período equivocado para la mudanza,
el cerebro: masa de plasticina,
el corazón: dos puertas de carro
que sólo saben cerrarse.

 

10.

Debajo de esto hay una canción,
aunque no se escucha ni se ve.

Las promesas de la casa nueva
quedaron en la casa vieja.

Del temporal va quedando ese color
de todas las barras de plasticina
que se mezclan se mezclan,
el martilleo que silencia
la tenacidad de una fuga,
esas gotas de lluvia
como las venas de la ventana.
Y el canto de los grillos
crece como otra niebla.

Debajo de esto hay algo mejor.