jueves, 5 de febrero de 2026


 

ALFRED DOUGLAS

 

 

Armonía del atardecer

  

He aquí que llega la hora
en que cada flor, mecida por la brisa,
como un incensario derrama su aroma.
El aire está lleno de perfumes y melodías,
¡Oh vals lánguido! ¡Oh desmayo de pies danzantes!

Los violines son como almas tristes que lloran,
el cielo es un santuario de Muerte y Belleza.
Hundido en sangre roja, el sol exhala su aliento,
y tu imagen, como una custodia, resplandece en mí.

 

 

CARLOS SANTOS

 


VI. Lluvia

  

Cae la lluvia.
Cae del cielo revuelto,
y se mira a sí misma
desde dentro de las hojas,
como a través de los jades
de una estancia viva.

Bajo la tierra abierta
se demoran, esparcidos,
sin ebriedad, los muertos.
Mojados como los árboles.

 

De: “La casa en marcha”

 

ANTONIO GAMERO

 

 

 

Estancias para una resignación con la muerte

  

Yo no sé por qué lloran
las esposas y madres y hermanas de los muertos.
Si ya no está de moda
el llanto, ¿por qué mojan de lágrimas el tiempo?
¿Por qué no alzar el puño
y dar de puñetazos en el viento?
¿Por qué no recoger el arma que dejaron
y fusilar la cólera del cielo?
¡Cómo siento que soy el buen hermano
del que cayó abatido en la trinchera!
Y con el alma herida de coraje
¡cómo siento en mi boca la blasfemia!
¡Mujeres timoratas, alegraos conmigo
de que los hombres mueran en la guerra!
Dejad que todos caigan;
que caigan los patanes, los santos, los poetas.
Hay urgencia del polvo de sus huesos
para abonar el surco de la tierra.
Hay locos minerales subterráneos
que quieren adherirse a su tristeza.
¿Qué porvenir tendrá un pobre soldado
que regresa al hogar sin una pierna;
que sus ojos llenose de sombras para siempre
y no sabe en qué punto quedaron sus orejas?
¿Qué amigo le dará lo que ha perdido?
¿Qué mujer le será su compañera?
¿Qué foco de esperanza le alumbrará su abismo?
¿Quién le rescatará de la pobreza?
Nadie. La patria sólo
le pondrá sobre el pecho una dorada pieza,
y dirá el vulgo al verlo, fríamente:
Ese es un veterano de la guerra.
Madres, hijas y esposas, alegraos conmigo
de que los hombres mueran,
porque ya los asilos y los hospitales,
los manicomios y los barrios pobres
están llenos de gentes miserables.
Yo no sé por qué lloran vuestros ojos
y vuestros labios callan la injusticia.
Si en la vida moderna no se llora,
¿por qué llenar de lágrimas la vida?
Madres, hijas y esposas timoratas,
dejad que todos mueran.
Estaba ya previsto
que morirían de hambre y de pavor.
Sobre la era informe,
que el huracán dibuja en sus cenizas,
¡cae totalitaria la voluntad de Dios!

 


WILLS AMA

 

 

Yo soy la tierra

  

Yo soy la tierra,
la única, la auténtica
la dueña de todo el presente
la memoria de todo el pasado
la que estuvo antes de ti,
la que estará cuando te vayas
porque yo soy la única, la auténtica
la inigualable, yo soy la tierra.

  

Nota: Wills Ama, pseudónimo de Williams A. Méndez Aguilar.

 

 

MANUEL ILLANES

 

  

 

En la noche de Cuzco, un grupo bastante grande de manifestantes protestaba por la inminente aprobación de una ley que privatizaría los sitios de interés arqueológico. La manifestación se realizaba en plena Plaza de Armas de la ciudad. Era curioso considerar las reacciones de los turistas que se encontraban cerca: ninguno de ellos parecía evidenciar más que una leve sorpresa, sorpresa que casi podríamos asimilar con la molestia. Desde su perspectiva no existía gran distancia entre que los monumentos fueran administrados por manos privadas a que continuaran en manos de los descendientes de los incas. Lo que para la comunidad del Cuzco era una verdadera castración -en tanto esos sitios están integrados a grupos humanos vivos y forman parte de sus tradiciones y ritos-, para ellos representaba tan sólo un asunto de dinero.

Esta diferencia de perspectivas revela, a mi modo de ver, dos maneras completamente opuestas de entender el pasado: en una de éstas, el Cuzco y sus alrededores constituyen un sitio “postal”, una experiencia de superficie que puede reducirse a fotos, la compra de souvenires, un tour -un pasado fosilizado, sin relación con lo humano, una mitología, en sentido negativo de la palabra. Para la otra, en cambio, Macchu Picchu, Ollantaytambo, Pisaq, Saqsaywamán y las demás ciudades y pucarás distribuidos por el valle sagrado simbolizan más que meros restos de una civilización fenecida: ellas son centros nerviosos de una identidad, ligadas indisolublemente al devenir histórico de los pueblos andinos, extendiendo su luz sobre el presente y futuro.

  

De: “Las puertas del Edén”

 

 

 

RAQUEL JADUSZLIWER

 

 

 

Ahora que desde el aire no llegan más misivas,

la lluvia es lluvia, la luz es otra luz.

 

Se oyen nuevos mensajes por debajo del agua.

Dicen: nosotros somos el presente, la gota​​ 

que persiste.

 

Así es como se mide el tiempo:

en el brillo sobre todas las cosas,

en el destello móvil

cuando las baña una luz líquida.