sábado, 1 de agosto de 2026


 

IVAN POZZONI

 


 

EL TARDOMODERNISMO

 

Giorgio Linguaglossa plantea una pregunta decisiva sobre el concepto de arte: «¿Cómo y hacia dónde orientar la búsqueda del nuevo lenguaje poético?». Tras el fin de la era moderna y de toda ontología estética modernista, decretada por Zygmunt Bauman y la nueva sociología contemporánea, todo metafilósofo posmodernista -como Jencks con la arquitectura, Danto con el arte, o Fukuyama con la historia- tiene la tentación de imponer la sanción final de condenar a muerte al objeto de su filosofía, sin contar teóricamente con la lección contenida en La condition postmoderne y en el bellamente incomprendido Le postmoderne expliqué aux enfants de Jean-François Lyotard: el núcleo del posmodernismo consiste en la admisión de la caída de todos los «métarécits», es decir, la deslegitimación de las metanarraciones de la modernidad y de la concepción y la «univers(o)alidad». El hipermodernismo, consciente de la distinción lyotardiana entre la muerte del discurso y la muerte del metadiscurso, resucita el arte y entierra el todo vale de Danto: contra el posmodernismo se alza el hipermodernismo de Virilio, Baudrillard y Lipovetsky; contra el posmodernismo se alza el hipermodernismo de Bauman (sociedad líquida) y Beck (sociedad del riesgo) [la posmodernidad siempre ha mantenido cierta confusa vaguedad entre teoría (posmodernismo) o espacio histórico (posmodernismo)]. El hipermodernismo, como cualquier milenarismo neovanguardista (ejemplo italiano mi neoN-avant-gardismo), abandona -como consolidado- el debate sobre el anti-«univers(o)alismo» y entra en una continuidad antagónica con el modernismo, a diferencia del posmodernismo, soltando sus misiles Katjuša en dirección a la deslegitimación de cualquier forma de “canon” y «Tradición», esclavizado por su vena neovanguardista. El hipermodernismo, sin embargo, es un movimiento de la krisis. Una vez cerrada la krisis, toda vanguardia/neovanguardia, autocrítica, se suicida artísticamente y, finalmente, entra en escena el tardomodernismo. ¿Qué es el modernismo tardío? En primer lugar, es, al mismo tiempo, teoría y espacio histórico: supera el posmodernismo y el hipermodernismo por la izquierda, declarando el fin definitivo de la ontología y el desprendimiento total del modernismo, ya sea natural o caricaturizado; supera la posmodernidad y la hipermodernidad por la derecha, formalizando la transición de la era moderna a la era tardomoderna (como repetición histórica de la transición entre las eras antigua y tardoantigua).

 

 

La afirmación de Giorgio Linguaglossa es falsa: «La respuesta que podemos dar por el momento es que hoy, en 2025, no se puede poner en marcha ninguna hermenéutica del arte tras el fin de la poiesis, de lo que se llamaba “arte” en la época de la historia progresista; hoy, en la época de la storialidad (es decir, de la historia no progresista), el fin del arte arrastra consigo también el fin de la crítica de arte. Y aquí se cierra el discurso». Giorgio cae en el posmodernismo de Jameson (1) y Danto, formalizando inadvertidamente una utopía distópica con una kitchen dystopian utopia. El arte no ha muerto: ha muerto toda metanarrativa universal sobre el arte, es decir, toda hermenéutica literaria (crítica) fundada en la autodeclaración de ser una interpretación objetiva del arte. El artista, reunido en asambleas bunds, kolektivne, aeriformes, nómadas y resistentes, metaboliza el error de la historiografía filosófica moderna sobre la distinción aristotélica entre ποίησις y πρξις, rechaza la noción misma de «poesía» o anti «poesía» como creación fantástica de un objeto-lenguaje y, en nombre de una concepción pragmática del propio objeto-lenguaje, revive la interpretación auténtica del artista frente a cualquier interpretación subjetiva del crítico literario. La crítica no ha muerto: se ha convertido en una interpretación débil sometida a la metacrítica argumentativa del artista (Habermas). El artista se convierte en agens (poesía comprometida), de faber, organiza el objeto-lenguaje en función de sus fines, sustituye la hermenéutica por la praxeología, se apropia del hacer arte (discurso), del contar arte (metadiscurso) y del arte-contra-discurso (megameta-discurso), adquiriendo el papel de artista, crítico y metacrítico (contrarreflexividad termonuclear), contra cualquier intento de veramusement kitchen del arte y contra cualquier ontología del modernismo lírico/elegìaco. Del deslizamiento, a la transformación, finalmente a la oposición abierta (revueltas). La kitchen poetry, atascada en Danto, obstinada en intentar una refundación ontológica de un veramusement de la ποίησις fuera del núcleo del arte, permanece en la fase del deslizamiento entre modernismo y posmodernismo, no logrando, todavía, entrar en el tardomodernismo. El tardo-modernismo es una praxis distópica que aniquila toda forma de ontología y fenomenología del arte, sustituyendo la ontología estética y la fenomenología estética por una socio/etno/antropología estética (anestésica), KNSEAE, basada en la «inter-acción» social (negación de la decadencia de la tríada emisor/mensaje/receptor). La riots poetry tardomodernista no «[...] toma un fragmento (en claridad) y lo lanza contra la pared en blanco del lienzo de la nada [...]»: organiza un fragmento (en claridad) y -como un ariete- lo lanza contra la pared en blanco del lienzo de los Estados Pontificios. Papa Rey, ¡estás siendo atacado!

 

¿Resonancia caótica o resonancia magnética?

 

Kolektivne NSEA, reunida en Prezidium, analiza e interpreta el concepto de resonancia distópica, utilizado por las corrientes de cocina, disturbios y fragmentación de la oposición al Estado Pontificio lírico/elegíaco. ¿Por qué una resonancia distópica implica necesariamente una resonancia caótica (Morin y Maturana), sin abordar la Rehabilitierung del pragmatismo contemporáneo (Rorty y Putnam), y no se traduce en resonancia magnética? Aclaremos: en literatura, tras una cuidadosa serie de definiciones y redefiniciones, es necesario no confundir la resonancia distópica (efecto) con la resonancia caótica (estrategia): la resonancia distópica es el efecto de una sensación distópica que una estrategia de resonancia provoca en el lector. La resonancia caótica, con sus troyanos, con su alternancia voluntaria entre emético y hermético, sibilante y tinnitus, corre el riesgo de activar, en el (falso) lector, una sensación de desorientación (resonancia distoputópica). La resonancia magnética, que cataliza la atención del (falso) lector, con una serie de actos praxeológicos de desdoblamiento, carnavalización, остранение y antifrasticidad irónica, crea un campo de «interacción social» propicio para construir una relación entre el artista y el (falso) lector, λόγος, orientada hacia la historia, con máxima claridad y observación indirecta (participante), sobre la verdad de la situación social actual, intrínsecamente distópica. La realidad es distópica: se hace necesario introducir una praxia neutral (ποίησις, en la modernidad tardía, se ha convertido en πρξις) —como Gedankenexperiment— capaz, mediante una estrategia de resonancia magnética, de maltratar y aterrorizar al lector (falso), para así influir en la búsqueda de un futuro adistópico. El uso de una estrategia de resonancia, caótica o magnética, crea un λόγος, de desorientación o terrorismo, entre un artista y un lector (falso): el fundamento teórico neoontológico del rechazo de la tríada emisor-mensaje-receptor se derrumba. El uso de un efecto de resonancia, que implica una «interacción social» subyacente, conduce a la antinomia con la afirmación del rechazo de la tríada emisor-mensaje-receptor. Cualquier estrategia de efecto/resonancia requiere un emisor, el artista, un receptor, el lector (falso) y un mensaje (desorientación o terrorismo). El modernismo tardío resuelve la antinomia teórica de toda nueva ontología estética redefiniendo la tríada emisor-mensaje-receptor, en un doble sentido (la contribución de la «neón» y la vanguardia a la concretización de una antipoesía original), empleando una estrategia de resonancia magnética terrorista y rechazando toda forma de «poesía» y la «poesía distópica», sustituyéndola por «experimentos» praxeológicos atópicos. El modernismo tardío es atópico.

 


JORDI DOCE

 

 


 
Esta calle,
que daba al mar, es hoy
una mano de niebla
que despinta fachadas y balcones,
el fiel de las aceras.
Hasta el tiempo, confuso,
se enrosca como un perro
para morder un hueso que no existe,
la cal gemela de la expectación.
Alguna vez un coche
sale de esta blancura
y el ruido del motor
parece devolvernos a la vida,
los relieves del ojo,
tatuándonos la piel con su inquietud
de niño a solas.
Sabemos de las aguas
por esta proyección,
este lienzo trabado
que no desmiente su flaqueza
cuando el sol de las once
lo rasga sin esfuerzo
y hace el trabajo del pensar.
 
 

ROSANA HERNÁNDEZ PASQUIER

 

 


 

Plato de navidad

  

El cuchillo desprende la hoja de plátano
la flama de la candela adormece sus verdes
cúmulo que reposa en la mesa
ala del Ávila dibujado por Reverón
Estallan sobre el mantel los pimientos
el negro de las pasas
los asuntos de las aceitunas y alcaparras
Como en un cuento
las mujeres lloriquean lágrimas de cebollas
En las bandejas trozos de cerdo
y pechugas de gallina humean
Las hojas trajeadas con la fina tela
de la masa dorada del maíz
aguardan por la joyería de las carnes
y el perfumado lujo de las especias

La suculencia de la Hallaca arde
mientras la Navidad comienza a nacer
en nuestros paladares

 

De: “Aposento de lo cotidiano”

 

 

CARMEN OLLÉ

  


 

 

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque

  

Cardiaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.
He vuelto a despertar en Lima, a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a solo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.
¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no ser
gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente
raquítica/ ojerosa…?
Del botín que es la cultura me pregunto por el destino.
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
O Cohn Bendit/ Dutschke/ Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA CIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.
No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista,
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que La muerte de la familia nos diera el alcance:
La desnudez de los senos, la obscenidad del
sexo, tienen la virtud de operar aquello con
lo que de niña, no has podido más que soñar,
sin poder hacer nada.
…………………………………Bataille
Margarita Elsa Cira se perdían en la avenida Venezuela
y colocaban carteles en la noche sobre paredes musgosas.
De día interrumpían las clases de metafísica con rabia
y aplaudíamos esos cabellos sudorosos y negros sobre
la espalda.
El que más se lava es el que más apesta, como los buenos
olores son testimonio de una mala conciencia
como el grito es la figura de la timidez.
HOTELES de Lima
en ellos la ciudad se pulveriza mediante el silencio
inventor de palabras y como la lluvia que ahora cae
sobre Menorca son solo INSTANTES!
Losas empotradas en paredes metálicas sin luz
estudiantes = habitaciones inmundas
lavabos + amasijo de pelos & residuos de grasa
llegan hasta mí para impugnar esta limpieza
que me somete maniáticamente.
Despierto y me levanto de un catre viejo
estoy inclinada en el WC, el culo suspendido.
he venido del brazo de mi compañero de clase por un solo motivo
buscando a Sira a Elsa a Margarita.
La militancia no es una casa vieja del Rímac
pobre o hedionda
y aquí sin espejos ni tazas de mayólica aguantas
las ganas de orinar
o revientas.
La impotencia es silenciosa y corta
el flujo–
La lluvia cae sobre el espacio abierto del jardín
y estás dentro.
Bajo el cobertor
en brazos de la mística
el infeliz muere en la esquina rosada
gritan los pájaros fruteros violados
¿Dónde está el peso mayor del estar allí,
en el estar o en el allí?
¿En el allí –que sería preferible llamar un
aquí- debo buscar primeramente mi ser?
……………………………Bachelard
Pues aquí estás tú, HOTELES de madrugada, bañador
caminando en el azul metálico de una calle desierta
regresas y ventoseas en tu lecho
y otra vez aquí / allí = viento / molotov / pezuña del poli
Margarita Elsa Cira esta frase se cansa de evocarlas.

 

 

ENRIQUE P. MARONI

 

 


 

M’hjita, me causa gracia

 

tu nuevo estado civil.
Si será gil ese gil
que creyó en tu aristocracia:
Vos sos la Ñata Pancracia,
alias «Nariz Arrugada»,
vendedora de empanada,
en el barrio de Pompeya.
¿Y tu mama? Bueno, de ella,
¡respetemos la finada!
Y ahora tenés voaturé,
un tapao petí gris
y tenés un infeliz
que la chamuya en francés…
¡Qué hacés, tres veces que hacés,
Señora Ramos Lavalle!
Si cuando lucís tu talle,
con ese coso del brazo,
¡no te rompo de un tortazo,
por no pegarte en la calle!

 

JOSÉ DE MATURANA


 

 

Las dos primaveras

 

Rubia y gallarda viene, mostrando en su carruaje
la luz de mil colores y el sol de sus jazmines,
como una blanca Venus de rústicos jardines
a quien las flores todas le rinden vasallaje.

La mansa maravilla del campo está en su traje,
y en su cantar de aurora la voz de los violines…
Tiene los hombros griegos. España va en sus crines,
Italia en sus pupilas y el mundo en su homenaje.

Tú eres así. Por eso mi potro de conquista
llega a la escalinata del pastoral palacio
con la tristeza errante de mi dolor de artista.

Y tras la primavera que tu placer me arroja,
con la altivez de siempre, te ofrezco su topacio
como una mordedura de mi serpiente roja.