lunes, 5 de octubre de 2026


 

BENITO GALLARDO MARTÍN

 


 

 

Defendamos a Gaza

 

Mientras que Gaza arde desesperada y sola,

devorada por perros, violada y hambrienta

como un ser desvalido

que se ahoga en su sangre;

mientras revientan Siria,

el Líbano y…¿ quién sabe?,

nuestros gobiernos callan

mirando hacia otro lado,

visitan club de alternes,

se van de mariscadas,

a misa los domingos

para que dios los premie.

La palabra “y tú más”

nunca pasa de moda;

son buenos comediantes

fingiendo que trabajan

por mejorar la vida de cada ciudadano.

Mientras que Gaza arde desesperada y sola,

el sionismo y sus fobias arrogantes

celebran con champán nuevos asesinatos.

Nuestra clase política permanece impasible.

A todos los gobiernos se les cae la careta

por mucho que presuman de progre y solidarios,

de rojos o de azules, de izquierda o de derecha;

ellos sólo obedecen a la voz de sus amos,

-no sea le regañen otras élites-

Gaza nos necesita. No la dejemos sola.

De Norte a Sur, los medios, nos muestran sus cadáveres

pudriéndose en las calles y bajo los escombros,

¿Quién se queda impertérrito sin que le duela el alma?

¿Nos hemos vuelto inmunes con la desgracia ajena?...

Atendamos su aullido.

Consolemos su llanto

con algo más que infame postureo

como única arma y única respuesta.

 

ÁNGELA MALLÉN

 

 

 

La palabra

 

Las palabras acercan y agrandan la visión, la percepción, la memoria y la emoción. No tengo mejor manera de indagar en mi mundo. Si das con las palabras adecuadas se escucha la música del pensamiento. Y, si la suerte te acompaña, puede que entres con ellas en un edificio de luz.

 

 

ANTONIO MÉNDEZ RUBIO

 

  


Alhaja

 

Quien pide espera
de ese hostil jugueteo,
en el fondo del fondo,
lo peor.

 

De: “Peor que pedir”

 

LAURA RIDING JACKSON

 

 

 

Sábado por la noche

 

Las esposas de los granjeros y todas las esposas del pueblo,
Los maridos, los jóvenes que miran los pies
De las mujeres como si temiesen que ellas
Fuesen a sonrojarse si les mirasen lo demás,
Los viejos que escupen amablemente en las alcantarillas
Y toda la triste gente del Ejército de Salvación
(Tiene que haber algo más que la fe para mantener la voz
De esas muchachas del Ejército de Salvación tan alta
Por encima de las multitudes que pasan indiferentes),
Y también de los niños y perros desorientados;
Me pregunto si les gustará pensar que han llegado
Al cielo finalmente, que desfilan vagamente
Entre ellos mismos como fantasmas, sabiendo que los fantasmas
Son silenciosos e invisibles, y que ellos mismos
Se ofuscan en la sombra de los negocios el sábado a la noche.

 

 

DANIEL FERNÁNDEZ

 

 

 

Ohuhu 120-Color Marker Set

 

Sentado en el balcón,
te veo al otro lado del cristal.
Te miro, mejor dicho
(que ver, te veo siempre: escrito está en mi alma…),

mientras pintas

con tus rotuladores predilectos,
y pienso que qué suerte
—ahora que la vida va a lo suyo,
lo suyo, que es pasar—
tenerte aquí, tan concentrada,
tenerte a ti contigo,
y tú venga a pintar la tarde de colores
y una nube que ríe mientras llueve
y a doña Caracol (col, col, le tarareas…),
que sale a presumir
de un cutis envidiable verde oliva,
cuando, de pronto, alzas

la vista y te sonrojas,

como quien se creía
sola en ese universo al que das vida.

 

De. “La vida por delante”

 

HÉCTOR RIVERO

 

 

 

Tatuaje

 

Cuando éramos niños
mi prima y yo
huíamos a la puerta de la calle
bien lejos del patio
para no escuchar
cómo mataban al puerco.

Mi bisabuela
de casi noventa años
que se lamentaba de que se le caía la cabeza
y se acostaba a esperar la muerte
daba el golpe final
a solas
cuando el matarife del barrio
había dejado el animal
aún vivo y sangrante.

Yo no comía la carne
al menos los primeros días
sentía el espíritu
aún tibio
los últimos aullidos
y recordaba
cómo jugábamos con él
tan pequeño
hasta que un día
por un descuido
lo mirábamos revolcarse en sus heces.

Siempre tuvieron el mismo nombre
estos cerdos
aunque para nosotros
todos eran distintos.

Cuando me preguntan si tengo tatuajes
digo que sí
uno solo
que nadie tiene
es un puerco
específico
y ríen
hasta que ven la cola
enroscada.