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miércoles, 26 de febrero de 2020

CIRCE MAIA




  
Esta mujer



A esta mujer la despierta un llanto:
se levanta medio dormida.
Prepara una leche en silencio
cortado por pequeños ruidos de cocina.

Mirá como envuelve su tiempo y en él está viva.
Sus horas
fuertemente tramadas
están hechas de fibras resistentes
como cosas reales: pan, avena,
ropa lavada, lana tejida.

Cada hora germina otras horas y todas son peldaños
que ella sube y resuenan.
Sale y entra y se mueve
y su hacer la ilumina.


jueves, 20 de febrero de 2020

CIRCE MAIA



  

Raíces



Hoy de mañana
tuvimos que arrancar unas hierbas
que creían por todas las ranuras.
Se arrancaron las hierbas
y quedaron al sol temblando las raíces
como sorprendidísimas… ¿y esto?
¿De lo oscuro a lo claro en un instante?

Muerte invertida, rara:
de la tierra cerrada y ciega
al ojo azul, que todo lo traspasa.

Abrirse a todo aire: perderse.
Soltarse a toda luz: también perderse
dicen las raíces
temblando.



viernes, 14 de febrero de 2020

CIRCE MAIA




 
Final
  


¿Cómo aprende la luz a oscurecerse?
¿Debe hacer ejercicios de opacamiento?
No quiere.
Hasta último momento la brasa late:
una chispa, un crujido.

El punzón del fuego no quiere
no ser mas taladro, hacerse romo.
No quiere.

Muy a contracorriente, contra la pegajosa
espuma de la nada
bracea, tercamente.


sábado, 8 de febrero de 2020

CIRCE MAIA




  
El medio transparente



Lo mejor sería no pensar demasiado
en ellas, las palabras. Ellas vienen
así o de otro modo y no es tan importante.

Vidrios, ventanas son y habría que limpiarlas
con cuidado, por eso. No pintarlas
–¿qué verías detrás?– y no adornarlas.

Por mirar el adorno en la ventana
no miraste hacia afuera.
El más breve vistazo
hubiera sido al menos suficiente
para mirar la luz del otro lado.

Sí, esa luz de afuera
sobre un rostro que pasa.



domingo, 2 de febrero de 2020

CIRCE MAIA




Por detrás de mi voz



Por detrás de mi voz
–escucha, escucha–
otra voz canta.
Viene de atrás, de lejos;
viene de sepultadas
bocas y canta.
Dicen que no están muertos
–escúchalos, escucha–
mientras se alza la voz
que los recuerda y canta.
Dicen que ahora viven
en tu mirada
(sostenlos con tus ojos,
con tus palabras,
sostenlos con tu vida,
que no se pierdan
que no se caigan