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sábado, 16 de noviembre de 2013

SIGFREDO ARIEL




La gata mira llover



Absorta permanece
en la ventana
a la luz de una vela
sin comprender a Newton
sin el mínimo interés
por Newton
sino por la caída en tierra
y el sonido
ordinario del agua
extraordinaria.

A pesar de haber
atravesado
experiencias ingratas
-esterilización
visita de ladrones, la comida
hirviente que le echas
poco antes de salir retrasado
hacia el trabajo-
albergas pocas dudas:

ella forma parte de la parte
de la población del universo
que está sinceramente
en paz con Dios.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

SIGFREDO ARIEL






Todo cuanto necesitabas saber
Acerca de mi temperamento



Quienes nacimos lejos del mar
comprendemos mejor el mar
en esas tardes del otoño
que semejan amaneceres.

Ante el amanecer —los que nacimos lejos del mar—nos vemos amenazados desagradablemente por algo que pudiéramos nombrar "la boca del vacío".

Aunque sospeche que no me olvidas en tus
oraciones e incluso no conspires de manera efectiva en contra de mi amor actual recuerda que ha sido tu costumbre incluirme en tus tesis acerca de los desarraigados los sin tierra los sin techo coléricos enfrentados a la patria
no es mi culpa no haber nacido armenio o portugués
ni siquiera haberme ido del lugar donde nací
por conveniencia por amor por impaciencia pura
ni que en tantas ocasiones
el amanecer me descubra
vacío peligrosamente
junto al mar..


jueves, 7 de noviembre de 2013

SIGFREDO ARIEL




Solo ante el peligro



Tu paso en la madera yo recuerdo, la madera no existía.
El corredor era alzado sobre el día corriente y la noche común, cualquiera habría salido y entrado, sin guardián puerta sin puerta sin oírse: era tu paso en el oído con rostro de alquitrán ya he probado en el aire dibujarlo. Pierdo pronto el impulso como pierdo
amigos en las encrucijadas. Recuerdo tu clara inexistencia, no descansa ni sabe descansar: la convoco, la obligo —pez, toro, cabra, león, balanza— describo tus ojos que no he visto y el trigo
que espigabas como Ruth. No está la era en tus actuales perspectivas, ni en el pasado está aunque la viste solo ante el peligro bajo el tajo del arado
o en la televisión, no estoy seguro. Al lado de este cuarto inhabitable consigo percibir con claridad ruido y silencio de tu paso enemigo en la madera.
El mismo ruido de tu paso triste.


miércoles, 6 de noviembre de 2013

SIGFREDO ARIEL





Adversus avaritiam



No es preciso que acudas a la cita convenida
a la salida de un cine no es preciso
que des tu nombre exacto ni refieras
con veracidad cómo ha sido tu día, cómo es
que tanto tiempo afuera que tanto tiempo ha sido
y sucedido debajo del ciclón
no es preciso vigilar el satélite que mide cada paso
cada proximidad y escucha y examina
cada uno de tus cambiantes juicios sobre literatura
y otros temas de franca trascendencia
que en verdad
sinceramente te tienen sin cuidado
no es preciso sentarte con gente corrompida
en las embajadas a escuchar nuevos relatos
de gente corrompida
aunque pasen por tu rostro
bandejas en forma de nenúfar
con esturión y whisky
no precisas en verdad del opulento taxi
de la yerba artificial de la piscina
precisamente ahora debajo del ciclón
en vísperas de la gran rebaja / es decir
poco antes de ser pasto
comida enlatada de los dioses
y las personas que ahora te rodean
te abandonen o si prefieres
te dejen final y desastrosamente
de la mano de Dios.


lunes, 4 de noviembre de 2013

SIGFREDO ARIEL





Nacido en Santa Clara



Ciudad sin mar lejos del mar los días uno sobre otro de caliza no esperaban gran cosa parecía improbable una gracia del cielo no propongo venganza
insurrección alguna apenas he tomado distancia militar aprovechado este digamos desconcierto
extenso remolino como quieran es verdad que pensábamos en irnos planeamos el reencuentro
en inexistentes remotas capitales para vernos fijamos una piedra un año un mes una hora precisa.
Alguien habló de irse a los campos levantar el rojo atardecer medio taoísta en medio de los granos de café alguien más joven incluso más valiente
habló de echarse al vuelo de lo alto de una torre y lo hizo por fin sin razón dijo la madre sin motivo
todo el mundo decía es verdad que eran los tiempos de la gran depuración.
Ciudad sin mar lejos del mar los días de la depuración consiguieron mezclarnos finalmente
como a dos desconocidos en la cueva de un cine.