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miércoles, 15 de julio de 2026

domingo, 28 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 

 

 

Origen de los nombres

  

Un apellido tengo que pintado
Me recuerda el origen de los nombres.
De Asturias y Canarias ya los hombres
Mi historia conformaron. He soñado
Con un guerrero. El nombre ya no importa.
Adivino su mano en la penumbra.
Sé que me sueña. Alguna luz alumbra
La oscuridad del cuarto. No soporta
Saberme entre sus cosas. Sólo sabe
Que vengo de otro tiempo. Soy extraño.
Un oráculo dicta mi destino:
“Aquel que fuiste, eres; no hay engaño”
Nada me salva. No hay otro camino:
Entre los dos la muerte es ya la clave.

 

sábado, 13 de junio de 2026

CARLOS PINTADO


 


Habitación de Arlés

  

Nada conmueve más que aquella silla
Que el pintor ha dejado ya inconclusa,
Quizás imaginando la difusa
Maraña de la luz, la pesadilla
De vivir nada más con una oreja.
Nada perturba el cuadro; la agonía
La sentimos nosotros; la agonía
De él no existe. La silla tan perpleja
Sigue en su tiempo inconmovible y sola.
Poco importa la pipa que figura
Inaccesible al humo que no puede
Alzarse del dibujo. Triste y sola
Ha de quedar por siempre en la pintura,
La silla que otra suerte ya no puede.

 

viernes, 12 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 

 

 

Cuartetas de otoño

  

Me han concedido el fuego del pecado.
Sólo el fuego; el amor jamás ha sido
En mí sino una sombra. Yo he soñado,
—en las eternas noches del olvido—,

Que alguien me ama y me sueña. No he podido
Corresponder. Soy triste como el hado
Que invierte los destinos del amado.
Soy el amado; no quien ama. He sido

El traidor y el amigo. He complacido
A oscuros dioses el manjar sagrado.
Alguien en la penumbra me ha buscado.
Alguien en la penumbra me ha vencido.

 

 

jueves, 11 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 


 

Ignoro de mis días el destino

  

Ignoro de mis días el destino.
No hay tal cosa. Mi fin está previsto.
Bajo la eterna noche sólo he visto
Un único horizonte y un camino.
Quisiera recordar aquel pasado
En que las cosas no sabían nada
De sus nombres. Quisiera la soñada
Urdimbre de ese día que ha engendrado
La eternidad de lunas y de rosas.
Acaso sea cierto que las cosas
De hoy van de lo sagrado a lo perdido.
Ignoro si en mi sueño otro convive.
Una estatua me vela y me recibe
Y en su sueño seré el que yo he sido.

 

 

miércoles, 10 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 


 

A Cinara

The star-crowned solitude of thine oblivious hours…
Ernest Dowson

  

Cuando breve la luz su paso esconde
Temerosa quizás de lo que ha sido
Tiniebla mucho antes, no ha querido
Decirnos quién en sombras nos responde
Si a tientas preguntamos cómo o dónde
Un rostro que entrevemos y soñamos
Parte de mí, de ti, de lo que amamos
Y así desaparece con premura.
Anda en sombras la luz cuando procura
El rostro de Cinara, el que ya odiamos.

 

martes, 9 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 


 

Memorias de Adrián

  

A menudo pedías voces lejanas, rostros,
islas en la memoria.
Pedías un cuerpo donde meter las manos
y ser feliz
sin otra circunstancia que ser feliz.
Pedías la poca luz de una tarde,
el amor compartido,
la noche
y unas manos en tus manos
confirmando
que todo el olvido
es una paz aparente,
una hoja que respira su silencio
y muere.

 

 

lunes, 8 de junio de 2026

CARLOS PINTADO

 


 

James Ensor

 

Pues sí, es muy extraño que no exista,
James Ensor, en Ostende, algún lugar
que recuerde que aquí pintó sus cuadros,
que aquí sufrió, usted, su pesadilla.
Pero también extraño es ese sueño
de las aves dormidas en los cuartos,
y el baile de la muerte a medianoche,
y el abrazo filial de algún amigo.
En Ostende, imagino, ya no hay casas.
Faltaba la memoria de algún parque
en donde también yo vestí mi cuerpo
con sus oscuras ropas, consumido
por el horror, la angustia y el deseo.
Faltaban a mis noches los jardines,
los rostros perseguidos por la tarde,
las columnas sagradas como templos.
Faltaba la piadosa maravilla
y la especulación de algunos hombres,
ante la rosa roja de los bosques.
En Ostende, imagino, nadie duerme.
El eco de mis pasos no retumba
sino en un sueño alto e imposible:
hoy presiento que un hombre me conjura,
y que algo de su miedo ya me alcanza,
y que su rostro puede ser mi rostro,
y que sus manos pueden ser mis manos
y puede que seamos sólo el mismo,
deambulando en Ostende por las plazas.

 

 

viernes, 6 de diciembre de 2013

CARLOS PINTADO




Ignoro de los días el destino



Ignoro de mis días el destino.
nada existe. Mi fin está previsto.
Bajo la eterna noche sólo he visto
un único horizonte y un camino.

Quisiera recordar aquel pasado
en que las cosas no sabían nada
de sus nombres. Quisiera la soñada
urdimbre de ese día que ha engendrado

la eternidad de lunas y de rosas.
Acaso sea cierto que las cosas
de hoy van de lo sagrado a lo perdido.

Ignoro si en mi sueño otro convive.
Una estatua me vela y me recibe
y en su sueño seré el que yo he sido.




sábado, 30 de noviembre de 2013

CARLOS PINTADO





Un niño oscuro y solo me conmueve


Un niño oscuro y solo me conmueve
como el cadáver viejo de algún muerto.
Como el cadáver viejo de algún muerto,
un niño oscuro y solo me conmueve.

Saberlo en la penumbra me entristece,
como la tarde gris cuando me mira.
Como la tarde gris cuando me mira,
Saberlo en la penumbra me entristece.

¿Qué me separa acaso de sus manos?
¿Qué tiempo inabarcable y hondo pasa
entre los dos, de pronto en una plaza
y al querer acercarnos todo es vano?
Un espejo, una fuente nos separa.
En otro tiempo estamos cara a cara.



viernes, 29 de noviembre de 2013

CARLOS PINTADO




Ante una puerta



Descanso ante la antigua puerta oscura.
Miro sus suaves bordes, su madera
que tan paciente guarda la certera
oscuridad que su interior procura.

Rozo la aldaba en vano. Nadie viene.
Escucho sus lejanas voces solas
Entrar en el silencio como olas
sin las aguas del mar que las sostiene.

Todo retumba en el sagrado fondo
de la casa que el tiempo no ha podido
derribar. Casa y tiempo son olvido.

Descanso ante el umbral. Acaso un hondo
y perdurable horror yo sufro en vano:
mi mano en la penumbra no es mi mano.




jueves, 28 de noviembre de 2013

CARLOS PINTADO




Manual del condenado



Debo tu nombre al reino, oscuro pueblo.
por una de tus calles he mirado
el palacio de Cnosos, las ventanas
abiertas al abismo y a la noche.
Pienso en Dushara, su secreta historia,
y en las altas batallas de Numancia
que acaso ocurrieron sólo en sueños.
Entre muros de piedras he dormido
y he vislumbrado el alba en un instante.
Sé el oscuro misterio de los templos
y esa imagen de Kaaba con su piedra
de sacro mármol negro, misterioso.
Yo he querido morir en estas calles.
He querido encontrarme con mi muerte.
Solitario me escurro entre las sombras.
Otra gloria no quiero. Todo es sueño.
Desde aquí me desmienten las penumbras.
Mis pasos ya se pierden sin destino.
La condena de un hombre es mi condena.
Aquí puedo decir, oh, ciegos dioses,
no existen ya las luces ni las sombras,
ni la rosa, ni el bosque, ni el estuario,
ni la espada del último guerrero,
ni el oro de esas tardes tan lejanas,
ni el anillo de Odín ni de sus elfos,
ni el recuerdo que el Nilo me prohíbe,
ni el cuerpo que he lanzado hacia las aguas.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

CARLOS PINTADO




Divagaciones



A qué dudar si existe en esta
vida otra vida que igual nos complaciera.
¿Quién nos dará el oro, aunque quisiera?
¿Quién los misterios a los que convida

el tiempo a seguir? ¿Quién las maravillas
que son siete o son ocho nombrar puede?
Yo quiero ver la gloria cuando quede
sólo un hombre soñando pesadillas.

¿Quién seré yo en la noche de las noches?
¿Una sombra o un hombre, quizá espejo,
un río, una rosa o un reflejo?

¿Quién seré yo en la noche de las noches?
¿Alguien que dice si otra vida es vida,
de qué muerte mi muerte es concebida?