"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
martes, 9 de junio de 2026
CARLOS PINTADO
Memorias
de Adrián
A
menudo pedías voces lejanas, rostros,
islas en la memoria.
Pedías un cuerpo donde meter las manos
y ser feliz
sin otra circunstancia que ser feliz.
Pedías la poca luz de una tarde,
el amor compartido,
la noche
y unas manos en tus manos
confirmando
que todo el olvido
es una paz aparente,
una hoja que respira su silencio
y muere.
EMILIO ORIBE
Balada
de la copa de cristal
Algo
que me da gozo y amargura
he descubierto con placer y pena:
que tu alma, a pesar do su hermosura,
es vaso de cristal lleno de arena.
La
música no se oye adormecida.
El cristal, prisionero, no resuena.
Poco a poco en los cauces de la vida
la clara forma se llenó de arena.
Jamás
la harán vibrar. El que lo intente
la romperá. Devotos o juglares,
en vano buscarán el himno ardiente,
el más hondo y mejor de los cantares!
Yo
soy el dueño azul de la armonía,
el mago de la música encantada.
Los hombres, sin amor ni poesía
sacudirán la joya y no oirán nada.
Yo
sé del pensamiento sobrehumano
que hace brotar la música serena
al agitarla mi amorosa mano
tu copa de cristal, no tendrá arena!
Mientras
te haga llorar el verso de oro
o seas la leyenda que lo inspira,
diáfana por el lírico tesoro
tu copa vibrará como una lira.
Pulsaremos
los dos, maravillados
la canción que del fondo se levanta;
¡Cuántos himnos ocultos, revelados
la cristalina joya, cómo canta!
Pero
si un día entregas al olvido
este amor que te invade y te perfuma,
tan solo oiremos como un gran gemido
la débil melodía que se esfuma.
Cuando
sea de otro tu belleza,
con arena tu copa han de llenar.
La copa de cristal y de pureza
ya nunca, en ningún tiempo ha de sonar.
GREGORIO CASTAÑEDA ARAGÓN
Letanía
Brazos:
¡cruz de los senderos divinos!
Manos: ¡cándida venda para la llaga!
Ojos: ¡estrella de los peregrinos,
Que van sin fe sobre la tierra aciaga!
Labios:
¡flor de milagro, rosa maga!
Voz: ¡campana de los faustos destinos!
Risa: ¡fuente que toda sed apaga
A mitad de los ásperos caminos!
Cabellos:
¡tíbio huerto, árbol nocturno!
Ojeras: ¡mudo jardín taciturno
Acogedor de la inquietud secreta…!
Corazón,
¡rojo y ardiente y fragante,
Péndulo del amor…! Señora, un instante:
Un aroma de rosas deshojadas…
MERCEDES MARÍN DEL SOLAR
En
un álbum
Flores
secas del alma
Son los recuerdos,
Que guardan el aroma
De los afectos;
Y es la memoria
De las pasadas dichas
Urna preciosa.
Por eso en este libro
Dejarte quiero
De cariño acendrado
Un pensamiento.
Tú,
dulce amiga,
Dame solo una lágrima,
O una sonrisa.
SIEGFRIED SASSOON
Ciego
Sus
pensamientos, antes impetuosos, que en ardiente afán
saltaban del ojo al cerebro y del cerebro al ojo,
tejiendo inconscientes tapices de vida,
hoy se repliegan, presos, desterrados del cielo.
Y
él, que contempló su mundo y todo lo amó,
sin estrellas, envejecido y ciego, digno de lástima,
con pasos débiles y la mano en el muro,
avanza a tientas con su bastón por la ciudad que retumba.
JUAN ZORRILLA DE SAN MARTÍN
Odio
y amor
El
alma anhela amor: ley es del cielo;
y anhela aborrecer: ley de la tierra…
Odio y amor, indefinible anhelo,
que, del hombre infeliz, la historia encierra.
Infeliz yo no soy, mas que un desvelo,
una ilusión mi bienestar destierra.
¿Amaré a mi verdugo? Tengo miedo…
Odiar a mi ilusión… ¡Ah! no, no puedo!
Y
ella acibara sin piedad mi vida;
es parte de mi ser que lo destroza;
gime el alma en sus brazos abatida
y sufre en el gozar: sufriendo goza.
No puedo amar esa ilusión mentida,
si la abandono, el corazón solloza;
ilusión: sufriré tu amor funesto;
más sabe que, al amarte, te detesto.
