Mostrando entradas con la etiqueta FEDERICO DÍAZ-GRANADOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FEDERICO DÍAZ-GRANADOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de julio de 2025

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

 

  

 

Hospedaje de paso

 


Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.

No he sabido cuando salen, cuando entran,

en qué estación desconocida descansan sus miserias.

Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos

quejándose de mi tristeza,

en algunas temporadas se han quejado de humedad

de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.

 

Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida

y el patio queda nuevamente solo

en este hotel de paso donde siempre es de noche.

 

 

jueves, 17 de julio de 2025

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

 

  

El corazón

 

Homenaje a Marguerite Yourcenar

 

El corazón es algo sucio

extraviado en salas de cirugía

y mostradores de carnicería

donde lo empacan en papel de contabilidad.

Sus cortes profundos revelan cicatrices de otro tiempo.

¿Qué extraño amor provocó esas heridas?

 

Es bajo y sucio

se le achaca una religión que agoniza

tan cantado y recitado en estos tiempos

pobre músculo de fácil fatiga,

arbitrario y siempre de prisa

 

Es cierto que el amor es un hospital de urgencias,

Sirenas, una mujer llorando en sus ventanas,

y algodones con alcohol helándose en sus patios.

Es cierto que el amor es una blanca casa

y ni siquiera el cuerpo sabe de él, ni de sus caídas.

 

Se esculca en el corazón de una mujer

como quien busca en la mesa de noche

algún botón o un jarabe para la tos

 

y llueve en él

y grandes charcas hacen de sus calles

un barrizal de desencuentros.

 

Prefiero tus ojos.

 

martes, 15 de julio de 2025

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

 

 

 

El regreso

 


Regresar de los viajes

con la urgencia de quien ha conocido

la única moneda de la muerte,

contemplar los libros regados en el piso,

rastrear y limpiar los discos y los afiches de antiguos festivales.

Sacudir los muebles

y saludar de mala gana a los vecinos que no nos han extrañado,

abrir la revista que quedó inconclusa en la mesa de noche

y saber que otro amor la releyó.

 

Regresar de los viajes

y acomodar los souvenires y las postales en un lugar

que no ha sido preparado para ellos.

Reacomodarse y organizar la pobreza en las gavetas,

Y trastearse como el amor, siempre de afán.

 

Se ha cambiado tantas veces de casa, de gustos, y de vida

que ya se aprende a respetar a los viejos inquilinos.

Ante el cansancio hacerse un lugar entre la gente,

saber que se estorba, que solo ebrios nos quieren los amigos.

 

La vida cierra las persianas

Y uno no se encuentra con su cuerpo,

acostarse a contar las nuevas cicatrices,

desayunar con la nostalgia de los rostros dejados

y en soledad saber que somos algo incompleto a la deriva,

una larga temporada baja a la que siempre se retorna

 

 

martes, 9 de noviembre de 2021

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

 

 

 

Pequeño nocturno


 

¿Ese temblor que pasa es la vida?

¿Y ante qué soledad es que hoy canto?

 

No sé de dónde provienen esos ruidos que en la noche asustan:

la caja de fósforos

las cosas que se cambian de lugar y no aparecen.

 

Suponemos que todo esto es el mundo

enormes colecciones de tristezas, llaveros y estampillas de mares lejanos.

 

Es acá donde sucedo

sin aduanas ni requisas

ni adioses a destiempo.

 

De: “Álbum de los adioses”

 

 

miércoles, 3 de noviembre de 2021

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS

 

 

 

Noticia del hambre

 


Me habita el hambre. Y todos me lo dicen.

No es el miedo ni la duda

apenas un ritmo intacto que no toca con su sal la orilla.

Es el hambre, quizá un leve testamento

o esta insistencia en destruir la casa

y renovar la piedra en sueño.

 

Es poco lo que recuerdo de mi a esta hora, el disperso,

el que a la intemperie es un poco de hierba,

una palabra sin traje con olor a otras tierras

y que mira con cara de extranjero todas las prestadas alegrías.

 

Llega el hambre con su mismo azar y su idéntico augurio.

La lluvia está debajo de la carne

y pocas cosas recuerdan al viejo amor

que ya no cuenta.

 

Es el hambre. Y todos me lo dicen.

No es el leve testamento ni la tristeza de las noches.

No es la poesía

ni la música que traduce el tiempo.

 

Un poco de hambre

y el cansancio de llenar la estantería de ausencias.

 

 

De: “Álbum de los adioses”