"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 1 de abril de 2023
MALVA FLORES
Los
dioses se fugaron de las islas
Unos
querían vivir el rumba rumba, el tango, el ajetreo de aquellas largas horas
donde los parroquianos se regocijaban.
Otros
querían volver al bendecido sol de algún verano que ya no tiene nombre y sólo
podemos recordarlo como aquél: el verano magnífico de nuestra plenitud.
Todo
está detenido acá en los riscos, suspendido en el tiempo de las medallas:
Los
dioses se fugaron de las islas y en su sitio —me dicen los fuereños— ha quedado
el censor.
LUIS DE SANDOVAL ZAPATA
A la
Transustanciación Admirable de las Rosas
en la Peregrina Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.
Vencen las Rosas al Fénix
El
Astro de los Pájaros expira,
aquella alada eternidad del viento,
y entre la exhalación del monumento
víctima arde olorosa de la pira.
En
grande hoy metamórfosis se admira
mortaja, a cada flor más lucimiento:
vive en el Lienzo racional aliento
el ámbar vegetable que respira.
Retratan
a María sus colores;
corre, cuando la luz del sol las hiere,
de aquestas sombras envidioso el día.
Más
dichosas que el Fénix morís, Flores:
que él, para nacer pluma, polvo muere;
pero vosotras, para ser María.
FERNÁN GONZÁLEZ DE ESLAVA
Canción
a San Hierónimo
Entre
cavernosas peñas
De una montaña ascondida,
Hierónimo con sus obras
Al cielo labra subida.
¡Ay dulce vida!
Esmalta el suelo y las flores
La sangre por él vertida.
Perfiles de rosicler
Les da y color más subida.
¡Ay dulce vida!
Lágrimas de dia y noche
Son su pan y su bebida,
La pobreza en soledad
Es su amada y su querida.
¡Ay dulce vida!
Mira la carne de Cristo
En la Cruz tan extendida;
Diciéndole está regalos
Su alma en Dios encendida.
¡Ay dulce vida!
¡Oh prenda de amor divino
Por mis pecados vendida!
Medida en ese madero
Siendo vos Dios sin medida.
¡Ay dulce vida!
Vos solo sois buen Pastor
Y yo la oveja perdida:
Anímame vuestra muerte
Para que la vida os pida.
¡Ay dulce vida!
Esa llaga del costado
Es un rio de avenida
De gracias para ir á vos.
Senda por la fe sabida.
¡Ay dulce vida!
Oh Jesus! bendita flor,
Flor de Jessé producida,
Fruto del vientre sagrado
De la Vírgen y parida.
¡Ay dulce vida!
Dadme, Redentor, la mano
Porque culpa no me impida
Para que goce de vos
En esa gloria cumplida.
¡Ay dulce vida!
SAINT-POL-ROUX
Tarde
de ovejas
A Louis Denise.
La
mancha de sangre desaparece en el horizonte de aquí.
La gota de leche aparece en el horizonte de allá.
Hombre
simple que se disipa en la flauta y cuya prudencia tiene la forma de un perro
negro, el pastor desciende la adolescencia de la ladera.
Lo siguen sus ovejas, con dos pámpanos en lugar de orejas y dos racimos en
lugar de ubres; lo siguen sus ovejas: viñas ambulantes.
Tan puro el rebaño que en esta tarde de estío parece que nevase sobre la
llanura infantilmente.
Esas pequeñas cajas de vida pastaron allá arriba en las cazuelas y vuelven a
bajar repletas.
Mis
deseos también, estimulados por la flauta de la Esperanza y el perro de la Fe,
subieron esta mañana por la colina del Misterio; y más arriba subieron que las
ovejas de mi aldea las ovejas de mi alma.
Pero la estrella perfumada, en medio de la llanura de jacintos, incendió los
dientes ávidos que querían desabrochar su blusa fértil.
Es por eso que mi rebaño sutil, a la hora del ángelus, vuelve a entrar en mí
mismo con los flancos desesperados.
Las
ovejas están en el redil y el hombre simple se va a dormir en medio de su
flauta y de su perro negro.
Versión
de Miguel Ángel Frontán.
JULIO MIGNO
¿Qué
tendrás pago?
Chiflando
una tonada en las totoras
y peinando el sauzal, retoza el viento
rempujando las crespas marejadas
que entre esquilas de espumas van muriendo.
Como
pa’ hacer brillantes ñanduceras
están las tres Marías en el cielo.
Se ha fundido una estrella y cae su chorro
como lágrima en arco entre el estero.
No
pica; con plomada o sin plomada,
de espinel o pateja, da los mismo.
Van hablando en temblor las correntadas
y se duerme la liña entre los dedos.
Hay
plata en el zanjón, en las escamas,
en la ristra brillosa ‘e los anzuelos,
en el cuchillo de cortar carnadas,
y en esa «bola de uno» del lucero
que se ha ceñido al corazón arisco
pa’ que levante luces en el pecho.
¡Qué
tendrás pago, que te quiero tanto
con tus chajás, tus brujas y tus esteros,
con los vellones de tus garzas blancas,
con el pico plateao de tus boyeros,
con tus garcitas moras que se visten
en tus jacarandases y tus cielos,
con tus torcazas llenas de ceniza,
con Juan Soldao, el de la brasa al pecho;
¡qué tendrán tus calandrias que me llaman,
tus chororoses y tu tordo islero,
y tus viuditas tristes y esa chispa
que dió el fogón pa’ la brasita ‘e fuego,
y qué tendrás, que entre mis noches pasa
siempre un arisco cardenal ardiendo!
¡Esos son tus gualichos en mi amargo,
ésa es la brujería que me has hecho,
ése es el espinel que le has tendido
pa’ prender en sus ganchos al Mielero!
Soy
de tus islas un timbó cualquiera,
y en tus zanjones, curupí a los vientos;
sauce embrujado de cualquier barranca,
y un llanto colorado entre tus ceibos,
y soy, por una herencia de la suerte,
con mi lanza en la voz, sanjavielero.
¡Muchas
gracias, patrona doña vida,
que me has hecho zorzal. ¡Estoy contento!
THOMAS M. DISCH
Balada
del nuevo Dios
He
decidido que soy divino.
Calígula y Nerón supieron
de una divinidad como la mía,
pero ellos tienen fecha de caducidad.
Estan muertos, y qué puede hacer un Dios muerto?
Yo estoy aquí y ahora. Soy dinamita.
Si fuera vos, me adoraría.
Esta noche empieza una religión!
Nada
de alcohol, de porro, de sexo, de cerdadas:
Decreto que todo eso es tabú.
Mis palabras serán tu vino único,
pensar en mí tu dulce rocío.
Evitarás todo pensamiento ajeno a mí.
Serás un Thomasita
y cantarás himnos en mi honor con tus alaridos.
Esta noche empieza una religión.
Pero
(podrás pensar), ¡es una burrada!
yo soy tan Dios como vos.
Podrás haberte creado un altar,
pero no voy a arrodillarme. Quién
te pidió ser mi Dios? Yo,
y siendo Dios tengo divina razón.
Ahora vas a tener que unirte a mi séquito:
Esta noche empieza una religión.
