"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 19 de abril de 2023
LUCILLE CLIFTON
Homenaje
a mis caderas
estas
caderas son grandes caderas
necesitan espacio
para moverse.
no entran en pequeños
lugares bonitos. Estas caderas
son caderas libres.
no les gusta que las detengan.
estas caderas nunca fueron esclavizadas ,
van adonde quieran ir
hacen lo que quieran hacer.
estas caderas son caderas poderosas
estas caderas son caderas mágicas.
las he visto
hechizar a un hombre y
hacerlo girar como trompo.
ARTHUR RIMBAUD
A la
música
Plaza
de la Estación, en Charleville
A la
plaza que un césped dibuja, ralo y pobre,
y donde todo está correcto, flores, árboles,
los burgueses jadeantes, que ahogan los calores,
traen todos los jueves, de noche, su estulticia.
-La
banda militar, en medio del jardín,
con el vals de los pífanos el chacó balancea:
-Se exhibe el lechuguino en las primeras filas
y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan.
Rentistas
con monóculo subrayan los errores:
burócratas henchidos arrastran a sus damas
a cuyo lado corren, fieles como cornacas,
-mujeres con volantes que parecen anuncios.
Sentados
en los bancos, tenderos retirados,
a la par que la arena con su bastón atizan,
con mucha dignidad discuten los tratados ,
aspiran rapé en plata , y siguen: «¡Pues, decíamos!…»
Aplastando
en su banco un lomo orondo y fofo,
un burgués con botones de plata y panza nórdica
saborea su pipa, de la que cae una hebra
de tabaco; -Ya saben, lo compro de estraperlo.
Y
por el césped verde se ríen los golfantes,
mientras, enamorados por el son del trombón,
ingenuos, los turutas, husmeando una rosa
acarician al niño pensando en la niñera…
Yo
sigo, hecho un desastre, igual que un estudiante,
bajo el castaño de indias, a las alegres chicas:
lo saben y se vuelven, riéndose, hacia mí,
con los ojos cuajados de ideas indiscretas.
Yo
no digo ni mú, pero miro la carne
de sus cuellos bordados, blancos, por bucles locos:
y persigo la curva, bajo el justillo leve,
de una espalda de diosa, tras el arco del hombro.
Pronto,
como un lebrel, acecho botas, medias…
-Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas.
Ellas me encuentran raro y van cuchicheando…
-Mis deseos brutales se enganchan a sus labios…
SANDRA CISNEROS
Sacás
la mexicana en mí
Sacás
la mexicana en mí.
El escondido espiral grueso y oscuro.
El núcleo de un grito del corazón.
La amarga bilis.
El tequila de lágrimas en sábado todo
hasta el próximo domingo de la semana.
Sos el único al que me gustaría dejar ir con otros amores,
entregar mi casa de mujer sola.
Permitirte el vino tinto en la cama,
incluso con mis sábanas de encaje vintage.
Puede ser. Puede ser.
Por
vos.
Sacas
la Dolores del Río en mí .
El rabiosa mexicana en mí .
Las navajas crudas, brillo y pasión en mí .
El ascenso de Caín y el baile con el diablo de patas gallo en mí.
Las lentejuelas salpicadas en mí .
El águila y la serpiente en mí .
La sangre de las trompetas de mariachis en mí.
La guerra de amor azteca en mí.
La lengua feroz obsidiana en mí .
la berrinchuda, bien-cabrona en mí .
La curiosidad de Pandora en mí .
La muerte pre-colombina y la destrucción en mí.
El desastre de la selva, la amenaza nuclear en mí .
El miedo de los fascistas en mí .
Sí, lo hacés. Sí, lo hacés.
Sacas
la colonizadora en mí .
El holocausto del deseo en mí.
El terremoto en la Ciudad de México del ’85 en mí .
El Popocatépetl / Iztaccíhuatl en mí .
La ola de la recesión en mí.
El Agustín Lara romántico empedernido en mí .
Los taquitos barbacoa del domingo en mí.
La cubierta de los espejos con un paño en mí.
Dulce
gemelo. Mi otro malvado,
Soy la memoria que rodea tus pernoctaciones ,
que te tira tenso como la luna de océano remolcado.
Te afirmo todo mío ,
arrogante como el Destino Manifiesto .
Quiero sacudirte y rasgarte en dos.
Quiero contaminarte y elevarte al infierno.
Quiero sacar los cuchillos de cocina,
opacos y afilados, y batir el aire con cruces.
Me sacas lo mexicana en mi*,
te guste o no, cariño.
Sacás
el Uled – Nayl en mí .
La atenta perra blanca en mí.
La navaja en el maletero de mi.
La clavadista de Acapulco en mí .
El desastre de montaña Flecha Roja en mí .
El dengue en mí.
La ¡ Alarma! asesina en mí .
Podría matar en nombre tuyo y pensar
si vale la pena. Blandir un tenedor y aterrorizar rivales ,
femeninos y masculinos, que pierden el tiempo y te miran,
lánguido en tu luz. Oh,
Soy
mala. Soy la sucia diosa Tlazoltéotl.
Soy la succionadora de pecados.
La diosa de la lujuria sin culpa.
El libertinaje delicioso. Sacás
la exquisitez primordial en mí.
La obsesión desagradable en mí.
El pecado venial corporal en mí.
la transgresión original en mí.
Ocre
rojo. Ocre amarillo. Índigo. Cochineal .
Piñón. Copal. Pasto dulce. Mirra .
Todos ustedes santos, beatos y terribles ,
Virgen de Guadalupe, diosa Coatlicue,
Los invoco.
Quiero
ser tuya. Sólo tuya. Sólo vos. Quiero amarte. Atarte. Amarrarte.
Amar de la forma en que una mujer mexicana ama. Dejame
mostrarte. Amar de la única forma que conozco.
JULIE SOPETRÁN
Amanecer
Hay
un árbol que canta y un corazón que llora
El rocío en el alma la nieve en la cordura
La savia entre los dedos el temblor en los tallos
Son las caricias dulces de un amor prohibido
Es invierno hace frío y sangra la belleza
El brasero apagado las emociones rotas
Es un canto de siglos: el compás de la calma
O un engendro del alba donde juegan los pájaros
Quiero nacer de nuevo en un mundo intuído
Donde las ramas secas ardan luces heridas
Y emanen otras nubes con diferente lluvia
Quiero sentir la estrella en presunción de tacto
Llorar fuego en el aire cuando mires al cielo
Y templar el suspiro que nieva en tu tristeza.
JUAN GONZALO ROSE
Letanía
del solitario
Cada
tarde te pierdo,
como se pierde el tiempo
o la esperanza.
Cada tarde,
definitivamente,
te pierdo
como se pierde la paciencia.
Cada tarde
dices no.
Mueves la cabeza y dices no.
Mueves la tierra y dices no.
No mueves los labios y tu silencio dice no.
Infatigablemente,
cada tarde,
mi café solitario obscurece el planeta.
XAVIER ABRIL
Intimidad
Estás
en mí tan lenta que parece agua continua. Te veo caer
/en mis últimos
sueños, en blancos espacios de soledad. A la distancia
/mínima del deseo y la belleza.
Oigo la música de tu cuerpo en la yema de mis dedos.
