Mostrando entradas con la etiqueta LUIS LLORÉNS TORRES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LUIS LLORÉNS TORRES. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Cuando canta en la enramada…



Cuando canta en la enramada
mi buen gallo canagüey
y se cuela en el batey
el frío de la madrugada;
cuando la mansa bueyada
se despierta en el corral,
y los becerros berrear
se oyen debajo del rancho,
y la hija del viejo Pancho
va las vacas a ordeñar

entonces viene a mi hamaca
un olor como de selva
que no sé si esta en la yerba
o en las crines de las jacas
o en las ubres de las vacas
o en el estiércol del rancho
todo tiene un hondo y ancho
olor a felicidad;
y ese olor quien me lo da
es la hija del viejo Pancho.




martes, 25 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Carnaval



Bella ficción de reinas y de reyes…
Oh, carnaval, alegre carnaval,
que unces tus yuntas de mejores bueyes
y aras la carne en el vaivén del vals.

Arado quo revuelcas corazones,
en surcos de dolor y de placer,
y arrancas las raíces y tocones,
que dejaron las siembras del ayer.

Queda, desnuda, la cachonda era,
apta para la nueva primavera,
que vaticina el grito del amor.

Grito y clarín de la fecunda guerra
en que hasta las lombrices de la tierra
sueñan el sueño de la flor.



miércoles, 19 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Como medialuna blanca…



Como medialuna blanca
en la medianoche negra,
tu blanca piel es la lumbre
que aluza mi hosca tristeza.

Tu piel le reza de noche
a la noche de la sierra
la letanía de la espuma
del salto de agua en las piedras.

Y a los luceros les trova
la más blanca cantarela:
la de la leche de ensueño
de la errante azul camella
panda en la travesía
entre la luna y la tierra.

Es la carne de tu cuerpo
carne de nuez cocotera,
cuajo de recién cuajado
queso de hoja de Isabela,
nieve de Blanca de Nieve,
y blanco vellón de oveja.
Alas de garzota blanca
son tus brazos y tus piernas.

Y eres toda ensueño blanco:
leche de la azul camella.

Luna y blanca, blanca
y luna novia en traje do azucena:
novia desnuda en la noche:
blanca la carne de soda,
blanca la cola de espuma
y blanco el velo de niebla.
Flor rociada de rocío
y llena de luna llena.
Flor que se desnuda
para que la gocen las estrellas.

Blanca sal. Azúcar blanca.
Cal. Cal viva en la cantera.
Polvo de almidón de yuca.
Polvo de arroz de Valencia.
Caracol de limpio nácar.
Vaso de horchata de almendra.
Huevo del cisne del cielo.

Leche de la cabra negra:
de la cabra de la noche
que en la inmensidad berrea,
paciendo sobre los astros,
y Dios lo sopla las tetas
quo se hinchan de infinito
y en vialácteas se deslechan.

Toda eres claro de luna:
la luna en tu carne riela.
Y toda, blanca vialáctea:
leche de la cabra negra.



jueves, 13 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





Barcarola



Déjame, niña, bogar,
en el esquife de un verso,
por el oleaje perverso
de tus pupilas de mar.
Quiero en ellas desafiar
las rachas de tu ilusión,
y que una ola de pasión
me envuelva en sus espirales,
me ahogue entre sus cristales.
y me hunda en tu corazón.


viernes, 7 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




  
Canción de las Antillas


  


¡Somos islas! Islas verdes. Esmeraldas
en el pecho azul del mar.
Verdes islas. Archipiélago de frondas
en el mar que nos arrulla con sus ondas
y nos lame en las raíces del palmar.
¡Somos viejas! O fragmentos de la Atlante
de Platón,
o las crestas de madrépora gigante,
o tal vez las hijas somos de un ciclón.
¡Viejas, viejas!, presenciamos la epopeya resonante
de Colón.
¡Somos muchas! Muchas, como las estrellas.
Bajo el cielo de luceros tachonado,
es el mar azul tranquilo
otro cielo por nosotras constelado.
Nuestras aves, en las altas aviaciones de sus vuelos,
ven estrellas en los mares y en los cielos.
¡Somos ricas! Los dulces cañaverales
grama de nuestros vergeles,
son panales
de áureas mieles.
Los cafetales frondosos,
amorosos,
paren granos abundantes y olorosos.
Para el cansado viajero
brinda sombra y pan y agua el cocotero.
Y es incienso perfumante
del hogar
el aroma hipnotizante
del lozano tabacar.
Otros mares guardan perlas en la sangre del coral
de sus entrañas.
Otras tierras dan diamantes del carbón de sus
montañas.
De otros climas son las lanas, los vinos y los cereales.
Berlin brinda con cerveza. París brinda con champán.
China borda los mantones orientales.
Y Sevilla los dobleces de la capa de Don Juan.
¿Y nosotras?… De tabacos y de mieles,
repletos nuestros bajeles
siempre van.
¡Mieles y humo! Legaciones perfumadas.
Por la miel y por el humo nos conocen en París y en
Estambul.
Con la miel rozamos labios de princesas encantadas.
Con el humo penetramos en el pecho del doncel de
barba azul.
¡Ricas, ricas! Los bajeles que partieron
con las mieles, los tabacos y el café de nuestra sierra,
los bajeles nos trajeron
los bajeles ya volvieron,
las especies y las gemas de los cinco continentes de la
tierra.
¡Somos hembras! Hembras duras
en el seno y las caderas:
en las cumbres monolíticas y en las gnéisicas laderas
de las aterciopeladas cordilleras.
Hembras puras
en las vírgenes entrañas
de oro de nuestras montanas.
Y hembras de ubres maternales
en las peñas donde irrumpen los fecundos manantiales
con que la negra nodriza de la sierra
se desborda sobre el humus sediento de la tierra.
¡Somos indias! Indias bravas, libres, rudas,
y desnudas,
y trigueñas por el sol ecuatorial.
Indias del indio bohío
del pomarrosal sombrío
de las orillas del río
de la selva tropical.
Los Agüeybanas y Hatueyes,
los caciques, nuestros reyes,
no ciñeron más corona
que las plumas de la garza auricolor.
Y la dulce nuestra reina Anacaona,
la poetisa de la voz de ruiseñor,
la del césped por alfombra soberana
y por palio el palio inmenso de los cielos de tisú,
no tuvo más señorío
que una hamaca bajo el ala de un bohío
y un bohío bajo el ala de un bambú.
¡Somos bellas! Bellas a la luz del día
y más bellas a la noche por el ósculo lunar.
Hemos toda la poesía
de los cielos, de la tierra y de la mar:
en los cielos, los rosales florecidos de la aurora
que el azul dormido bordan de capullos carmesíes
en la cóncava turquesa del espacio que se enciende y
se cobra
como en sangre de rubíes;
en los mares, la gran gema de esmeralda que se esfuma
como un viso del encaje de la espuma
bajo el velo vaporoso de la bruma;
y en los bosques, los crujientes pentagramas
bajo claveles de orquídeas tropicales,
los crujientes pentagramas de las ramas
donde duermen como notas los zorzales…
Todas, todas las bellezas de los cielos, de la tierra y de
la mar,
nuestras aves las contemplan en las raudas
perspectivas de sus vuelos,
nuestros bardos las enhebran en el hilo de la luz de su
cantar.
¡Somos grandes! En la historia y en la raza.
En la tenue luz aquella que al temblar sobre las olas
dijo “¡tierra!” en las naos españolas.
Y más grandes, porque aquí
se conocieron
los dos mundos, y los Andes
aplaudieron
la oración de Guanahaní.
Y aún más grandes, porque fueron
nuestros bosques los que oyeron,
conmovidos,
en el mundo de Colón,
los primeros y los últimos rugidos
del ibérico León.
Y aún más grandes, porque somos: en las playas de
Quisqueya,
la epopeya
de Pinzón, la leyenda áurea del pasado fulgente;
en los cármenes de Cuba,
la epopeya de la sangre, la leyenda del presente
de la estrella en campo rojo sobre franja de zafir;
y en los valles de Borinquen,
la epopeya del trabajo omnipotente,
la leyenda sin color del porvenir.
¡Somos nobles! La nobleza de los viejos pergaminos
señoriales:
que venimos resonando por las curvas de los siglos
ancestrales,
en las clásicas leyendas orientales
y en los libros de los muertos idiomas inmortales.
Nuestro escudo engasta perlas del dolor de Jeremías
y esmeraldas de las hondas profecías
de Isaías.
He aquí el címbalo de alas,
más aca de las etiópicas bahías,
que enviara en vasos de árboles al mar
su legado.
Aquí el mundo en otros tiempos humillado,
cuyas cúspides homéricas
fueron nidos de las águilas ibéricas
en sus sueños y en sus ansias de volar.
Nobles por lo clásicas: profetizadas de Isaías,
de Jeremías,
de David, de Salomón,
de Aristóteles, de Séneca y Platon.
Nobles por lo legendarias: góticas, cartaginesas y
fenicias,
por las naves que vinieron
de Fenicia y de Cartago y las que huyeron
en España de la islámica invasión.
¡Nobles, nobles! Que venimos resonantes,
por las curvas de los siglos fulgurantes,
hasta el más noble de todos,
hasta el siglo de la raza, de la historia,
del heroísmo, de la fe y la religión,
el más grande de los siglos,
el de América y España,
de Colón y de Pinzón.
¡Somos las Antillas! Hijas de la Antilia fabulosa.
Las Hespérides amadas por los dioses.
Las Hespérides soñadas por los héroes.
Las Hespérides cantadas por los bardos.
Las amadas y soñadas y cantadas
por los dioses y los héroes y los bardos
de la Roma precristiana y la Grecia mitológica.
Cuando vuelvan las hispánicas legiones
a volar sobre la tierra como águilas;
cuando América sea América, que asombre
con sus urbes y repúblicas;
cuando Hispania sea Hispania, la primera
por la ciencia, por el arte y por la industria;
cuando medio mundo sea
de la fuerte raza iberoamericana,
las Hespérides seremos las Antillas,
¡cumbre y centro de la lengua y de la raza!


sábado, 1 de agosto de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





Café prieto



Se le cae el abrigo a la noche,
ya el ártico Carro la cuesta subió.
Río abajo va el último beso
caído del diente del Perro Mayor.

Se desmaya en mis brazos la noche.
Su virgo de oro llorando se fue.
Los errantes luceros empaña
el zarco resuello del amanecer.

Se me muere en los brazos la noche.
La envenena el zumoso azahar.
Y la tórtola azul, en su vuelo,
una azul puñalada le da.

La neblina se arisca en el monte.
Las hojas despierta rocío sutil.
Y en la muda campana del árbol,
el gallo repica su quiquiriquí.

Al reflejo del vaho del alba,
el pez en la onda, la abeja en la flor,
con la fe de su crédulo instinto,
descubren la miga segura de Dios.

De la choza que está en la vereda,
un humito saliendo se ve.
La ventana se abre. Y la doña
me da un trago de prieto café.



miércoles, 29 de julio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Altamar del Mar Caribe…



Altamar del Mar Caribe.
Noche azul. Blanca goleta.
Una voz grita en la noche:

-¡Marineros! ¡A cubierta!

Es el aullido del lobo
capitán de la velera.
Aúlla porque ha parido
su novia la luna nueva.

Y todos ven el lucero
que en el azul va tras ella:
ven el corderito blanco
detrás de la blanca oveja.

El piloto de la nave,
que a la baranda se acerca,
al ver el mar, todo espuma,
canta con voz de poeta:

-En sus azules hamacas
mece el mar sus azucenas.
Y entredice el sobrecargo:

-Es que las marinas yeguas
van al escape y sus crines
se vuelven sartas de perlas.

Y otra vez aúlla el lobo
capitán de la goleta:
-No son espumas de olas,
ni albas crines, ni azucenas:
es que en el mar cae la leche
del pecho que saca afuera,
porque ha parido un lucero,
mi novia la luna nueva



jueves, 23 de julio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Amanecer




Guíñale al sol la cabaña.
El río es brazo que se pierde
por entre la manga verde
que cuelga de la montaña.
El yerbazal se desbaña.
La luz babea la colina.
Y más que el veloz caballo,
hiere la paz campesina
la puñalada honda y fina
del cantío de mi gallo.

viernes, 17 de julio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





Ay, qué lindo es mi bohío…



Ay, qué lindo es mi bohío
y qué alegre es mi palmar
y qué fresco el platanar
de la orillita del río.
Qué sabroso es tener frío
y un buen cigarro encender.
Qué dicha no conocer
de letras ni astronomía.
Y qué buena hembra la mía
cuando se deja querer.

sábado, 11 de julio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





Bajo el manto de sombras de la primera noche…

A Félix Matos Bernier



Bajo el manto de sombras de la primera noche,
la mano de Elohím, ahíta en el derroche
de la bíblica luz del fiat omnifulgente,
te amasó con la piel hosca de La serpiente.

Puso en tu tez la tinta del cuero del moroco
y en tus dientes la espuma de la leche del coco.
Dio a tu seno prestigios de montañesa fuente
y a tus muslos textura de caoba incrujiente.

Virgen, cuando la carne te tiembla en la cadera,
remedas la potranca que piafa en la pradera.
Madre, el divino chorro que tu pecho desgarra,

rueda como un guarismo de luz en la pizarra.
Oh, tú, digna de aquel ebrio de inspiración
cántico de los cánticos del rey Salomón

domingo, 5 de julio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




A Puerto Rico 

A Tomás Carrión



La América fue tuya. Fue tuya en la corona
embrujada de plumas del cacique Agüeybana,
que traía el misterio de una noche de siglos
y quemóse en el rayo de sol de una mañana.

El África fue tuya. Fue tuya en las esclavas
que el surco roturaron, al sol canicular.
Tenían la piel negra y España les dio un beso
y las volvió criollas de luz crepuscular.

También fue tuya España. Y fue San Juan la joya,
que aquella madre vieja y madre todavía,
prendió de tu recuerdo como un brillante al aire

sobre el aro de oro que ciñe la bahía.
¿Y el Yanki de alto cuerpo y alma infantil quizás?…
¡El Yanki no fue tuyo ni lo será jamás!


viernes, 26 de junio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





A doña Panchita el sol…



A doña Panchita el sol
la hizo de carne trigueña.
El sol la hizo buena moza.
El sol la hizo buena hembra.

Le puso negro el cabello;
negras las pupilas negras;
le puso dulces los labios;
le puso dulce la lengua.

Dicen que dicen que doña Panchita
novia es del sol tropical que la besa.
Dicen que dicen que doña Panchita
siente que hierve la sangre en sus venas.

Dicen que dicen que doña Panchita
ha de pecar bajo el sol que la quema.
Dicen que dicen que si ella pecara
culpa seria del sol de su tierra.

Las flores perfuman.
Los pájaros vuelan.
Y doña Panchita
es hija de Eva.


sábado, 20 de junio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES

 

 

Alta mar


 

Para asomarme, desde mi alma, al mundo

ábrete y serás tu la única puerta.
Ábrete en un amor tan ultrahumano
que se salga del caso de la tierra.

Ábrete en el temblor de la mirada
que más en tu alma que en tus ojos tiembla,
y en el rocío de sangre de lucero
que te untas en los labios cuando besas.

 

Ábrete en el incendio del dorado
enjambre que en tus rizos se desmiela,
y en las dos zarcas aves que en la paja
de tus pestañas a sonar se echan.

 

Ábrete en un amor tan ultrahumano,
que haga polvo el cristal de tus caderas,
y que tan dulce el corazón me endulce,
que al morirme lo piquen las abejas.

 

 

 


domingo, 14 de junio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES




Anhelos



Oh, los anhelos de mi amor insanos.
Quiero empañar tus límpidos cristales
y ver palidecer esos corales
sobre las perlas de tu boca ufanos.
Quiero que llore, herida en sus arcanos,
tu fuente de rosados manantiales
y que tiemble en tus tiernos maizales
la panoja rindiéndome sus granos.
Yo quiero ser tu vórtice y tu freno;
en el oleaje de tu amor, la roca;
noche en el sol de tu mirar sereno;
sol en la noche que tu trenza evoca;
serpiente en los nidales de tu seno;
y abeja en los panales de tu boca.



lunes, 8 de junio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES



  
A la orilla del camino…



A la orilla del camino
que en la sierra se encarama,
mi gallo duerme en la rama
de viejo laurel sabino.
Le corre ardor masculino
desde el pico hasta la hiel.
Y en la rama de laurel,
la luna que lo ilumina
es como blanca gallina
que abre un ala sobre él.




martes, 2 de junio de 2020

LUIS LLORÉNS TORRES





Altamira



Para asomarme, desde mi alma, al mundo
ábrete y serás tu la única puerta.
Ábrete en un amor tan ultrahumano
que se salga del caso de la tierra.
Ábrete en el temblor de la mirada
que más en tu alma que en tus ojos tiembla,
y en el rocío de sangre de lucero
que te untas en los labios cuando besas.
Ábrete en el incendio del dorado
enjambre que en tus rizos se desmiela,
y en las dos zarcas aves que en la paja
de tus pestañas a sonar se echan.
Ábrete en un amor tan ultrahumano,
que haga polvo el cristal de tus caderas,
y que tan dulce el corazón me endulce,
que al morirme lo piquen las abejas.