Plegaria
En
1989, en Bahía, Brasil,
la escoba de bruja¹ devastó
miles de cultivos de cacao.
Cientos de familias en la calle
murieron de hambre;
cientos de niños obreros
sin acceso a educación,
de padres agricultores
que se quitaron la vida.
Así
yo, empecinadamente,
busco un árbol para mi horca,
sin rumbo, trastabillando
en el camino escabroso.
Un
árbol fornido para mi horca
y obtuve en cambio infinitos yermos.
Una espina que clavarme
como ciertas aves
empalando a sus presas
y blandas púas me fueron dadas.
Una fosa, un río sagrado
para sumergirme
y no hallé más que someras aguas.
Morir
de sed,
pero las frías madrugadas
llenaron mi boca de rocío.
Ser un péndulo en el árbol,
un badajo en la torre
y no la fronda ni el yugo.
O podría adoptar
conductas autodestructivas
como esos ratoncillos australianos
que mueren de tanta cópula,
o como las arañas de terciopelo
que se dejan comer por sus crías.
Una
mirada perdida, un recuerdo,
en medio del dolor el último goce.
La voz de mi madre
desde el pretil de la casa, exclamando:
¡Mira!, justo allí, en el promontorio,
un auténtico ejemplar
de ganado cebú.
“Un auténtico ejemplar
de ganado cebú”
⸺me
repetí a mí mismo⸺,
pastando alhelíes en el prado.
El sol radiante y el viento frío
acariciando mi rostro
aquella tarde de verano.
De: “Concordia”
1.- Nota: Moniliophthora perniciosa es un hongo
que causa la "enfermedad de la escoba de bruja ".