martes, 27 de junio de 2023


 

CECILIA PONTORNO

 


 

9

 

Establecido el silencio
entre palabra y palabra

esto es la ausencia.

Un lugar para equivocarse.

Es decir
para hablar.

 

BERNARDO CARBÓ

 

  

 

Guerra

 

Si a tu abuela le da escorbuto, no voy a llorar. Si famélicas bestias se asomaran por mi ventana, ¿se compromete el egoísmo a ser piadoso? Cuando sea niño, haré un montecito de sal, lo sacudiré en el mantel y dibujaré círculos con mi dedo. Mi padre me arrebatará el salero y me contará de las guerras milenarias por un simple mineral. Ya no me aburras con política, le contestaré el día que me advierta que yo no sé lo que es pasar hambre.

 

VALERIA MUSSIO

 

 

 

ritos funerarios

 

no entiendo por qué las abejas deciden
morir en casa, por qué una vez que entran
por la ventana ya no pueden
salir, cómo es que se marean
tanto que confunden este vidrio
esmerilado y difuso con la claridad
del aire que las llevó
hasta esta altura insólita.
me decís que si las abejas caen
al suelo y no remontan
vuelo es porque tienen sed, y yo
ajena a los comportamientos animales
les acerco agua en la tapita de una botella
que ignoran completamente mientras agonizan
justo al lado de las flores que podrían
comer. pienso: cada edificio que construimos
le quita a alguien una montaña,
y algunas montañas que conocemos
simplemente como cúmulos de tierra
y rocas accidentalmente altas son
en realidad
cementerios antiguos.
como ese cerro triangular en el medio
de comodoro rivadavia, ese que de noche
se desprende de a poco en las tormentas
de viento más violentas que pasé
en mi vida. este edificio es un cementerio
de abejas, específicamente, mi casa.
dejo los cadáveres algunos días
en el piso respetando el tiempo
prudente que un alma requiere
para abandonar la materia, o más bien
últimamente estoy triste y me cuesta
limpiar. la casa es vieja y aunque intento
luchar contra el decaimiento
de los materiales me supera
el hecho de que, eventualmente,
todas las cosas se desvanecen; así
asistimos a la destrucción lenta
de lo conocido: yo refrescándome
con la losa, a mi alrededor
cadáveres de insectos, mi perro
lamiéndome los pies, por la ventana
entra el sonido del tren que llega
y otra abeja se mete para morir;
yo simplemente espero.

 

AURELIA CORTÉS PEYRON

 

  

 

Limbo

 

Vine a sentarme al borde
para separar los contornos
de lo que escucho y no veo:

circula el voltaje de las cigarras

las espinas se multiplican en el aire

los nidos pesan

vine a acariciar los lomos negros,
a ver cómo se coagula
el aire entre las ramas.

Ya no me duele la espina que está.

 

LILIÁN BAÑUELOS

 



Salvia divinorum

 

Tengo un sueño recurrente:
soy una letra bípeda
que pasa de página en página
perseguida en cada cambio.
Cuando leo temo que la página se sienta abandonada.

 
 

ASHLE OZULJEVIC SUBAIQUE

 


 

Apuntes para la reelaboración de mi inconsciente
(fragmento)


XXXI

La mujer labra la tierra
cae la semiente o brota en la napa
se extiende como bracitos blancos de musgo y hiedra
subterráneas lombrices la ceguera de sus giros su respeto incondicional a la gravedad la muerte de los abuelos
recordar que todos los antepasados son polvo
la firmeza de la montaña o la mina, hilos minerales con los que sueñan quienes atraviesan túneles

hundirse siempre es en la tierra
movediza o agrietada terremoto o volcán lo telúrico y lo oscuro
es terrorífica la fuerza
en toda greda arcilla barro esa suciedad inmunda es la que te dio la vida
y la que te la quitará

es femenina la tierra
y la semilla y el ánima y la muerte
la luna es de tierra
la Tierra es de tierra
y nos falta tanta.