Guerra
Si
a tu abuela le da escorbuto, no voy a llorar. Si famélicas bestias se asomaran
por mi ventana, ¿se compromete el egoísmo a ser piadoso? Cuando sea niño, haré
un montecito de sal, lo sacudiré en el mantel y dibujaré círculos con mi dedo.
Mi padre me arrebatará el salero y me contará de las guerras milenarias por un
simple mineral. Ya no me aburras con política, le contestaré el día que me
advierta que yo no sé lo que es pasar hambre.
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