viernes, 20 de febrero de 2026


 

VICTORIA BENARROCH

 

 

 
Tiemblas con la señal de mi presencia

el perdón
ha poblado de gaviotas el olvido
 

MARÍA MORENO QUINTANA

  

 

oscura percepción del espacio

hambrea pero conmueve

detonada

en su afán meticuloso

de reinventarse

 

De: “Desde el potrero”

 

CARIDAD GÓMEZ

 

  

Rachas de viento


Un cartel anuncia “rachas de viento” en la autovía.
Amenaza peligro mas sé que puede ayudarme.
Sustento con firmeza el volante
y me encomiendo a él.

Necesito que no aplaque, que sople huracanado
y utilice toda su furia para llevarte.
Que origine un apagón eléctrico
y convierta la carretera
que conduce hasta ti en un camino
intransitable.

Y aun sabiendo que ni un huracán podría
quebrarte, le imploro que en la próxima
ráfaga te llevo lejos, muy lejos,
donde tú seas feliz y yo pueda salvarme.

 

De: “De repente, abril”

 

RUBÉN DARÍO CARRERO

 


 

Recordar con belleza

  

Imaginación: soledad. La realidad: malas decisiones:
Estudiar leyes, acostarme con esa mujer y mentir.
Arrepentirme me ha hecho vivir.
Aficionado a las imitaciones sonrío y me digo:
“Tú haz como si nada”.
Estaba tan equivocado que pensaba en voz alta
para olvidar. ¡Si pudiera cambiar mi vida!
¡Otro comienzo! Pero todo tiene ese pasado
que se detiene y enrolla arriba, arriba, más arriba,
como una culebra, allá donde las estrellas
abandonan a los hombres que hablan solos.
¡Si pudiera recordar aquel sueño!
Ese silencio que me decía: “No pienses igual que ayer”.
Igual, bajo las estrellas, ha de cambiar algo, no sé,
¿los días, las mentiras, los enfermos, los vivos, la sonrisa?
En 1999, cuando todavía no conocía a Jessica Carolina Gómez Bastidas,
otros nombres recordaba en un salón de clases en el trópico,
sentados, presentes, frente al pizarrón, con la mirada fija en el aire:
Armando Zuloaga, Rosana Gutiérrez,
Estefanía Lugo, Juan Flores, Quiroz Reyes.
La clase de educación artística comenzaba
a media mañana, en el mediterráneo cotidiano del liceo.
En el patio llovía y en el libro el Partenón griego.
Algunos alumnos todavía cantan el himno
bajo el arduo sol del isósceles y el olor a mango
por primera vez es el mismo que ayer.
Ese día conocimos el pasado
y repetíamos “jónico”, “dórico”, “corintio” y reíamos.
Las palabras son destino para un niño.
(Aunque el destino tenga otros nombres,
el destino siempre será el destino de un niño).
Años después entendí: Lo más hermoso es el orden.
Un cementerio sin el siglo XX. Una mujer, otra mujer.
Los errores cambian y permanecen
y aunque el mismo error cometa, recordar con belleza.
Ahora vivo con cierto orden, y sin darme cuenta pasa:
Duermo. Pago mis deudas. Leo en silencio. Veo a mis hijas.
Lo inevitable vive en el bien y el mal en la memoria.
 

 

TENTE GARRIDO

 

 

 

Sonámbulo

  

¿Quién se despierta de madrugada?
Los lobos en manada.
¿Quién corre por el pasillo?
Dientes afilados como cuchillos.
¿Quién reza desconsolada?
La luna congelada.
¿Quién se esconde bajo la escalera?
El miedo a la carrera.
¿Quién dice que no se acuerda?
Muñecas derretidas de cera.
¿Quién suda bajo las sábanas?
El tiempo hecho láminas.
¿Quién descuelga el telefonillo?
El niño haciendo equilibrio.
¿Quién escupe contra mi cara?
Todas las cosas que queríamos olvidadas.

 

 

De: “Peonías en el lecho del fauno”

 

JULIETA SBDAR

 


 

En la próxima estación
va a salir a la superficie.
Cada mañana espero este momento:
queda atrás la oscuridad, asoma
un paisaje de coordenadas precisas
y el río se dibuja
en el marco sucio de la ventana.

Que este fragmento me acompañe, ruego
que me acompañe hasta el final.