"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 31 de enero de 2026
TEÓFILO CID
Canto primero
La
soledad es un reflejo de las horas dichosas
Por su espiral las zonas blancas
Que aparecen como causa de las negras
Vierten en la hondura su compacto mecanismo
Y los recuerdos calzan zapatos puntiagudos
Sobre el cojín de las sienes apagadas.
La
soledad es un estanque con faunas de alcohol
Millares de pálidas tribus de nicotina
Canoas frágiles de sed
Y un cielo que interceptan nubes ebrias.
Vencido
por sus aguas hojarasca soy
Árbol de río de azúcar
Lluvia angélica tostada por el sol
Mi soledad es un paraguas que se quiebra
Como un trozo de voz.
En
torno a su eje
Brillantes lagartos trepan
Y hay siesta en el trigal.
Yo
recuerdo una mañana sombría
Exactamente equilibrada para aquellos años
De extenuación y niñez
Los faroles temblaban bajo el remo de la lluvia
Yo miraba, yo miraba
Un bello témpano de amor tendido junto a mí.
Pasé
la mano sobre el dorso azul
Y vi que los astros eran tiernas dependencias
De mis oídos
Que los sonidos de la luz eran dulces vertederos
De palabras de amor
Y creí sentirme mixto puente de dos pieles
Para cruzar aquel gran río, aquella ancha ría
Que había entre los dos.
Oh
mía entre las mías
Ilumina el resplandor
E1 negro hálito de adiós
Que yace en toda boca
Ilumina mi verdor
Las praderas que en los besos reverberan
Con sus vacas y sus méritos actuales
Oh amiga, oh virtuosa de la fuga
Que hoy te encuentre nuevamente en mis palabras
Creada por instinto de cansancio
O por valor.
ÉDOUARD GLISSANT
Para Mycéa
Ay
tierra, si es tierra, ay toda-de-luz donde hemos llegado. Ay sumida
en el resplandor de agua y la palabra arada. Mira cómo tus palabras
me han sacado de este largo sueño donde tanto azul sobre tanto ocre
se ha puesto. Y mira cómo desciendo de esta noche; oye
ROGER GILBERT-LECOMTE
La buena vida
Yo
nací como un viejo
Yo nací como un puerco
Yo nací como un dios
Yo nací como un muerto
Sin ser nada mejor
Yo
gocé como un puerco
Yo gocé como un viejo
Yo gocé como un muerto
Yo gocé como un dios
No lo encontré mejor
Yo
sufrí como un puerco
Yo sufrí como un viejo
Yo sufrí como un muerto
Yo sufrí como un dios
Sin sentirme mejor
Moriré
como un viejo
Moriré como un puerco
Moriré como un dios
Moriré como un muerto
Y será lo mejor
Encrucijada
del coma
Angustiado,
agonizante, cuando veas
En el cielo: un domo de oro salpicado de puntos negros
Estelares, y la luna como una negra pastilla
Sobre un gran vientre de luz,
El momento habrá llegado: tu muerte última
Y tu nacimiento primero.
HUMBERTO DÍAZ CASANUEVA
Doto mi vida de una esperanza agónica
Úntenme
manos traspasadas por un
clavo de oro macizo
manos cuelgan del hombre
manos pinchadas
Tengo hambre
hambre del sueño que afluye en la
mínima sal
Todo mi cuerpo pegajoso
de moscas sucias y doradas
LUIS FELIPE CONTARDO
La vida en flor
Lo
mismo que una gárrula bandada
de pajarillos que ensayaron vuelos
en el jardín la turba alborozada
se agita, de los rubios pequeñuelos.
Es
en la primavera, y la alborada
dejó rocío en cada flor. Sin velos
la gracia de la tierra, desplegada
está bajo la gloria de los cielos.
Y al
ver que las caritas luminosas
asoman su alegría y su belleza,
botoncitos de rosa entre las rosas.
Me
parece que el mundo ha florecido
y el corazón, que a fatigarse empieza,
se me llena de cantos, como un nido.
