"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 19 de enero de 2026
ANA ROMANO
Hilachas
Aciagos
murmullos
alfombran
las hojas
En
el barro
desplumados
recuerdos
Entre
tules
sucumben
las
hilachas.
MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ
………..¿Y
si eres nadie?
………..Miras dentro de ti y solo hay un inmenso páramo en el que nada se oye. Ni
siquiera la respiración agitada en el incendio de aquello que fuiste. ¿Adónde
irás cargando tu vacío?
………..Nada pesa lo que no tienes, pero no hay ligereza posible para ti porque el
vacío te arrastra hacia sus pies. Ha arrasado con toda la flora, los días sin
viento, las reservas de agua y de pardales. Quedan muchos más pájaros atrapados
contra las vallas: vencejos, cormoranes, petirrojos. Un viejísimo albatros
sacude su cabeza como si se hubiera atragantado con un mal verso. Entre ellos
se disputan las raspas del sol y todos los poemas sobre ruiseñores o palomas
que han sido capaces de digerir. Disputan también con quienes han quedado
crucificados contra esas vallas, atrapados en la larga migración del hambre, de
la guerra.
………..Y mientras, tú sobre tu páramo vacío.
………..Te asomas con miedo al brocal de la boca y solo se ve un espejo negro que
parece saludarte desde el fondo. También alguna mano de gente difusa tras
tantas pantallas entreabiertas. Nada se oye sino la frugalidad de la desgana.
………..A lo lejos, tal vez el agua pida que abras la puerta de tu cuerpo. ¿O vas
a conformarte con ser páramo? ¿Eriazo que no habilitan las hormigas? ¿Pedregal
que golpea con su sed?
………..¿Y si nadie somos todos? Pájaro perro, pájaro persona, población y
polluelo enardecido. ¿Qué harás en el tránsito de las taxonomías?
………..En ti están los cien mil caracteres hereditarios que te atan dulcemente a
los demás, los tres mil millones de letras del genoma humano que has aprendido
sin esfuerzo y silbas con felicidad al levantarte, veinticuatro de los noventa
elementos químicos, todas las maletas que quedan extraviadas frente a las
aduanas y las noches de Ítaca y Caronte.
………..En ti, partículas lejanísimas de estrellas y otros parientes, piedras,
peces, patronímicos, banderas deslucidas y otros trapos del dolor. Incluso
meteoros en el festejo de la luz.
………..Todos ellos te bendicen y completan.
………..Bendicen cada una de las capas freáticas que alimentas con tu
desesperación y tu amor radical a esta extrañeza que llamaron vivir, estar
viviendo.
………..Porque tú no eres suficiente para ti.
………..Desconoces quién eres y no importa.
………..De pronto apremian la vida y los tendones. ………..
De pronto estallan granos rojísimos de luz sobre la superficie torpe de tu
lengua. Algunos estorninos los disputan y te besan con su canción de alambre.
………..¿Cómo dejar entonces que el día colisione? ¿Que haya personas aparcadas
como muebles mientras viajan las mesas en primera?
………..Alguna vez recibiste en herencia un baúl y una silla de esparto pero hoy
todo ha sido arrasado en el fuego, hasta el flequillo que desordenó los días y
la expiación y nota a lápiz del convenio laboral, mientras hay personas
aparcadas como muebles y están dentro de ti, son tu apellido. Con el agua que
mana de sus letras humedeces tu frente y te levantas.
con Fernando Pessoa
y Antonio Machado
De: “Incendio
mineral”
ANA PÉREZ CAÑAMARES
tomamos nota de libros que no existen
Enrique
Falcón
La vida de la mujer es una no-historia.
Arriaga
Flórez
Para Belén G. N.
¿Ves
aquellas montañas que nos miran?
son
los libros pateados en saqueos
por
mordiscos de lava consumidos
los
que arrasó el gusano para ser mariposa
los
lanzados al fuego por mentes
podridas
de alimañas
los
libros que los peces picotearon
escupidos
a playas tras naufragios
los
que dieron calor a la ciudad bajo asedio
y
engordaron las piras para herejes
pero
mira aún más lejos, allá a lo alto
todas
esas nubes son palabras
que
nunca llegaron a escribirse
crecieron
en la frente de los enmudecidos:
esclavos,
parias, pobres sin lápiz
y
mujeres, mujeres, todas las mujeres
que
bordaban sus labios con agujas
que
removían vacíos con cucharas
vidas
sin testigos, las no-historias
en
las fosas comunes del etcétera
sobre
qué escribiríais si hubierais escrito
de
qué daríais fe, hacia qué lado
inclinaríais
la batalla y la parábola
sabed
esto: la última palabra aún no está dicha.
De:
“Seronda”
LISETTE VEGA DE PURCELL
Amor
en una gota
Te
arrepientes al caer
rasgar
la fina membrana de la flor
que humedece el rocío de la noche;
persistes,
ruedas,
acaricias el vasto mar de mis delirios.
Tu
sangre fluye,
se
decanta con la mía
en el cáliz de los versos,
las venas de mi lumen,
Ambos
cuerpos se trasfunden
Parte
único en un largo viaje…
De:
“Eterno movimiento”
EDWARD CARPENTER
Sobre
la gran ciudad
Sobre
la gran ciudad,
donde el viento susurra entre parques y jardines,
en el aire, las altas nubes cavilando,
en las líneas de perspectiva de las calles, las lámparas, el tráfico,
las aceras y los innumerables pies que pasan sobre ellas,
Yo Soy: no te equivoques—no te dejes engañar.
No pienses que porque no aparezca a primera vista—porque los siglos han pasado
y no hay noticia segura de mí—por ello no estoy allí.
No pienses que porque todo sigue su propio camino yo no sigo el mío a través de
todo.
La inclinación fija de los rostros apresurados en la calle—cada uno vuelto
hacia su propia luz, sin ver otra—y sin embargo Yo soy la Luz hacia la que
todos miran.
El trabajo de tantas manos con tantos fines diversos, y aun así mi mano conoce
el toque y el entrelazarse de todas ellas.
Todos vienen a mí al fin.
No hay amor como el mío;
pues todo otro amor toma a uno y no a otro;
y otro amor es dolor, pero este es gozo eterno.
EDILBERTO DOMARCHI
Cuando
una tarde oscura
Cuando
una tarde oscura
mi padre esté mudo y sin aliento
veré caer el aire y el alerce
y yo me moriré con los ojos abiertos.
No
verteré una lágrima
no exhalaré un suspiro,
sería un traidor a su memoria buena
¿ y si él se derpertara de improviso ?,
su largo silencio me dijera:
dejad el llanto, el pan, el agua
para otros que sufren en la tierra,
yo me voy, estoy sereno en mi alegría,
vete al lecho hijo mío
que yo he de sentir por tí
al viento con sus flautas moradas.
Cuando
muera mi padre seré yo quien fallezca,
él se esfumará por sus caminos,
él se llevará el propio aliento mío,
¿ de que servirá mi paso vacilante
si mi sangre es triste lejanía ? ,
han
de tembar las voces de mis hijos
en las arterias yertas de mi padre.
Toda
sabiduría es círculo cerrado,
así el abismo, así la infinitud del mundo,
pero mañana estará presente la alegría.
Cuando
muera mi padre
seré yo quien fallezca
más un jardín de rosa y yerbabuena
esparcirá aromas y canciones.
