domingo, 21 de diciembre de 2025


 

IVAN POZZONI

 

 

 

Leopoldus

 


Estoy enviando mi carta certificada a Leopoldus von Attolicus,

seguro de que en la balanza del poder él es Pompeyo o Craso y yo soy Espartaco,

esperando que la respuesta no llegue por paloma mensajera, `

mi abuelo, de la sangre de los habitantes del valle, era un gran cazador.

 

Pido a Leopoldus von Attolicus y a su viva y descarada ironía

barran vuestras dobles lenguas y vuestras críticas literarias, como Trajano hizo con un dacio,

sin llegar nunca a tomarse por un maestro de dicción,

Él era para mí, siempre ocultando sus maniobras de domesticación.

 

Hace años, intentó encerrarme en la telaraña que mató a Simone, el Gran Maestro de los modistas,

el Jep Gambardella de' noantri, y entre ellos, el paseante de Alzheimers, así como el resultado final contemporáneo de la mierda de un artista,

ahora estoy lejos de los maestros - no sufro el Andamio - un hígado amargo me ha convertido en un alcohólico.

 

Leopoldus von Attolicus, yo, descendiente de Villon, arrogante escritor,

te pido que me dediques una burla o versos ingeniosos que me embriaguen:

Mejor, sin media palabra, morir fulminado por una cirrosis hepática

que morir, lentamente, relegado a este sistema de estrellas del arte apático.

 

 

   

 

Leopoldus

 


Mando questa mia raccomandata a Leopoldus von Attolicus,

certo che nel rapporto di forze lui sia Pompeo o Crasso ed io sia Spartacus,

sperando che la risposta non arrivi mediante piccione viaggiatore,

mio nonno, sangue valligiano, aveva dote di grande cacciatore.

 

Chiedo a Leopoldus von Attolicus e alla sua vivace ironia salace

di spazzar via doppielingue e critici letterari, come Traiano con un dace,

senza riuscire a volermi mai essere maestro di dizione,

chi l’ha fatto nascondeva sempre manovre d’addomesticazione.

 

Tentò, anni fa, a racchiudermi nella tela che ammazzò Simone il Gran Maestro dei sarti,

l’ultimo fu, invece, doppialingua, il Jep Gambardella de’ noantri,

in mezzo il flâneur con l’Alzheimer e l’esito contemporaneo d’una merda d’artista,

oramai sto lontano dai maestri - non soffro i Ponteggi - il fegato amaro m’ha trasformato in etilista.

 

Leopoldus von Attolicus, io, discendente di Villon, arrogante scribacchino,

ti chiedo di dedicarmi un motteggio o dei versi di spirito che mi ubriachino:

meglio, senza mezzi termini, crepare fulminati da cirrosi epatica

che morire, lentamente, confinati in questo star system d’arte apatica.

 

 

BELÉN OJEDA

 

  

Cuerpo herido por la luz
y por el tiempo que deja
herrumbre sobre la piel

 

MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

  

 

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
Alejandra Pizarnik

 

Cuando sale el aliento desbocado,
febril o presuroso en su caliente
nube de aire que viaja y que regresa
a mojar de rocío las ventanas,
cada palabra es manto y alboroto,
una forma insensata de querernos.
Cada palabra trae su corazón,
su almendra aprisionada por la lengua.
Si digo pan tal vez no me alimente,
el trigo guarda avaro su tesoro
y no sube la masa a acometer
el cielo de la boca, el paladar,
la amarilla planicie del verano
en que hombres y gorriones se desgastan.
Pero si digo agua, viene a mares,
trae su grito feliz hasta la puerta,
arrasa la matriz de la memoria
y sube hasta el recuerdo enrojecido.
Cuando yo digo agua, no estoy diciendo pan
sino comienzo,
y viene desde lejos con su escarcha,
su fiebre y su esplendor, su poderosa
boca para llevarse los terrores.

Si digo agua, inunda el dormitorio,
escala las rodillas y su miedo,
trae légamo y las piedras de las ruinas
de tantos paraísos fracasados.
Arranca la raíz que nos recibe,
nos devuelve hasta el gesto primigenio
de mirar sorprendidos la belleza,
nos atraviesa y llena con su semen,
fermenta nuestro día en pan candeal,
hogaza acariciada por el tiempo.

  

De: “La ausente”
 

JOSÉ LUIS MORANTE

 

  

Nube

  

Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al descorrer su velo la mañana
la recibo en silencio y nada pido.
Si acaso, el afán limpio de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la silente veleta de una niñez ingrávida.

Y que la nube un día
sea brote, secreto fugitivo
en la estepa del cielo;
lluvia fértil
que asienta entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.

 
 
 

VÍCTOR MANUEL PINTO

 


 

 

«Clemence» / cuarentena



Navegamos hacia un país en guerra.

Más de cien días de verdes mareas entre vómitos, viruela & suicidios.

Hemos botado los muertos al mar & ha bullido como una sopa de asco.

Los venezolanos nos traicionaron.

Viajamos en containers, como chinos, clamando en una lengua incompresible.

El coronel examina a las vírgenes & se huele los dedos todo el día.

Los venezolanos nos han engañado.

Anoche se comieron un delfín bajo meteoritos lagrimales.

Nuestra patria es una fragata sucia, llena de escamas, ratas & espinas.

Este país realmente nos odia porque llegamos con la peste roja.

Este país realmente nos odia porque izamos la bandera negra.

No saben que venimos de un incendio, que somos las siluetas del terror.

El coronel nos junta en la cubierta & ordena que tapemos nuestras bocas.

Solo entonces nos vimos a los ojos.

Venezuela ha cerrado sus compuertas; nos ha empujado hacia la mar.

Qué malditos. Qué rencor. Qué vergüenza.
 
 
 

DOUGLAS GÓMEZ BARRUETA

 

  

Key West

 

 

Elizabeth Bishop escribió poemas que todavía aguantan el calor y el tiempo.

Hemingway también tuvo una casa aquí.
Quizás no conoció a ningún viejo cerca del mar.

Cintio Vitier nació en este sitio, pero nunca regresó
y siempre le dijo hueso al hueso
……………………………………cayo al cayo,
…………………………y tuvo que hacer lo que ordenó el César.

No hay tiempo durante esta brisa literaria porque todos estamos apurados
haciendo la fila para tomarnos la foto
en ese lugar golpeado por las olas
donde se marcan las noventa millas.