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martes, 20 de enero de 2026

GERMÁN ESPINOSA

 

  

Observación de paso

  

Voy a tomarle el pulso al día
e indagar cosas de la calle.

Niebla azul en la madrugada
y el hollín que asciende en la tarde.

Mujeres armadas de acíbar,
hombres que van hacia el desastre.
Locomotoras imposibles
cuyo silbo enrarece el aire.
Qué hago viviendo en esta tierra
que no pisó jamás mi padre

 


viernes, 26 de diciembre de 2025

GERMÁN ESPINOSA

 

  

Melancolía

 

Yo amo las secas hojas que en las tardes
grises del otoño nievan en mi alma
yo amo las mustias flores
que se volatilizan en la nada
sombría del otoño.

Mi memoria
es un ave nostálgica
es un ave nostálgica que gira,
cual mariposa blanca,
en la nada profunda del ensueño.

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

GERMÁN ESPINOSA

 

  

Mi casa

 

Mi casa quedó abierta para quienes la amaron.
La cerré ferozmente para quienes la odiaron.
No volvió nadie entonces.
Todos la abandonaron.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

GERMÁN ESPINOSA

 

 

 

Canción baladí

  

Cangrejo, cangrejo.
De azul pintado
te ves tan viejo.

Marchas de lado
por el espejo,
cangrejo.

 

 

lunes, 8 de diciembre de 2025

GERMÁN ESPINOSA

 

  

Eneastrofa

  

Hay algo que yo perdí
y el perderlo me perdió.
Por perderlo, nunca fui
eso que pude ser yo.
Lo que perdí se esfumó
tan presto, que no lo vi.
Y así me perdió y así
ni sé ya lo que soy yo
ni qué fue lo que perdí.

 

 

martes, 2 de diciembre de 2025

GERMÁN ESPINOSA

 

  

Salmo de los Fracasados

 

 

Somos los receptores de toda altanería,
el tremedal sobre el cual se erige cada triunfo.
En nosotros fincan sus pies los vencedores
para, hundiéndolos en nuestra blanda materia, alzar
el temerario vuelo.
Para que fulja su prestigio,
necesitan que soportemos su desprecio, que exultemos
en nuestra humillación.
Para que brille lo demás,
debemos dar la contrafaz opaca: sin nuestra sombra,
la luz sería menos luz.
Nos arrastramos, nos retorcemos contrahechos,
para que Apolo implante su belleza.
Y aquí estamos: oficinistas, mecanógrafas,
astrosos mendigos, barrenderos de calles mustias,
carteros, vendedores de frutas, estibadores infinitos,
poetas ignorados, artistas sin duende,
mozos de restaurantes, actores de reparto,
solteronas transidas de decoro,
disimulando el agujero en la suela, el cuello raído,
cubriendo con sobretodos grises la impresentable chaqueta,
con bufandas mohosas la desvaída corbata.
Sin nosotros, no seríais excepcionales, ¡oh triunfadores!
Sin nosotros, vuestro mundo, victorioso, resultaría
monótono y frío.
Sin nosotros, ¿qué fulgor tendrían el ministro recién
posesionado,
el general de la república
o la dama de sociedad?
Somos el fundamento del triunfo, la materia esencial
de todo esplendor.
Sin nosotros, nada seríais, ¡oh otros!,
¡seríais los nosotros de otros vosotros cualesquiera!
Porque somos la piedra angular de toda grandeza,
la sustancial tristeza en que puede el mundo fundar
su vindicativa alegría.