"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 22 de julio de 2023
JOSÉ KOZER & ENRIQUE WINTER
y
media
traten
de descansar un poco mientras
dormimos se dilata ocho
centímetros calmantes…………….
para evitar un parto súbito
con el estrés que ya lo gira
desde ver las baldosas a observar las estrellas
atascado…………….
las pulsaciones bajan y entran médicos siete de
la mañana
dilatación de nueve
centímetros partera indica…….
los ejercicios recobrar la posición hay llanto cuando imponen…….
cesárea pido hablar con el doctor con gusto pero no hay de qué…….
me siento al lado de ella
tras la cortina de la sala
de operaciones una mano
es suya…..
la otra va en su frente oímos gua gua
no un llanto ni un grito…..
una aseveración más bien
el llanto es nuestro
mientras
ponen un bulto púrpura de arrugas pelo sobre su cuello y cuando
la revisan lo acuestan en mi pecho veinte minutos……………………….
luego lo miro las tres horas que
estoy ahí lo grabo succiona
el pezón de una vez así lo conociera
solo eso me acompaña
en lichtstraße porque hay una pandemia…………………………………………..
y siguen prohibidas las
visitas
De: “Variaciones de un día”
Nota: El poemario, Variaciones de un día, escrito a cuatro manos por José Kozer y
Enrique Winter, funciona como un verdadero diálogo poético en el que los
autores decidieron entrelazar sus textos de tal forma que las autorías
individuales se diluyen intencionalmente para dar prioridad al fluir y al ritmo
colectivo de la obra.
PAUL CELAN
Fuga de la muerte
Leche
negra de la mañana, la bebemos por la tarde
la bebemos al mediodía y por la mañana, la bebemos en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire para que uno no esté apretado
Un hombre vive en casa, juega con las serpientes escribe
escribe cuando hacia Alemania oscurece tu cabello dorado, Margarete
escribe eso y se sale de la casa y brillan las estrellas él les silba a sus
perros para que vengan
él les silba a sus judíos para que salgan los deja cavar una tumba en la tierra
nos ordena que toquemos para bailar
Leche
negra de la mañana te bebemos por la noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos en la tarde
bebemos y bebemos
Un hombre vive en casa y juega con las serpientes escribe
escribe cuando hacia Alemania oscurece tu cabellos dorados, Margarete
Tu cabello de cenizas Sulamita cavamos una tumba en el aire para que no estés
apretada
Él grita ustedes caven más profundo en la tierra y ustedes, los de allá, canten
y bailen
él busca el hierro en el cinturón y lo blande sus ojos son azules
ustedes, claven más hondo las palas ustedes, los de allá, toquen música para
bailar
Leche
negra de la mañana, te bebemos por la noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos en la tarde
bebemos y bebemos
Un hombre vive en casa tu cabello dorado Margarete
tu cabello de cenizas Sulamita él juega con las serpientes
Grita
toquen la música de la muerte con más dulzura la muerte es un maestro de
Alemania
Grita toquen los violines con más oscuridad y luego esfúmense como humo en el
aire
Entonces tendrán una tumba en las nubes para que no estén apretados
Leche
negra de la mañana, te bebemos por la noche
te bebemos al mediodía la muerte es un maestro de Alemania
te bebemos por las tardes y por las mañanas bebemos y bebemos
la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul
te atina con una bala de plomo te atina con precisión
un hombre vive en casa tu cabello dorado Margarete
él azuza sus perros contra nosotros él nos regala una tumba en el aire
él juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro de Alemania
tu
cabello dorado Margarete
tu cabello de cenizas Sulamita
Versiones
al español de Gerardo Piña
ASGER SCHNACK
10
Vi
unos pantalones que pasaron volando,
y una chaqueta, que pasó volando.
Pero
en realidad era solo un par de zapatos,
que salió a correr con sus pantalones
y su chaqueta.
Nadie
volaba.
Versiones al español de Belangela Tarazona
VALERIO MAGRELLI
DE
ACUERDO a las estaciones
el rastro del arroyo
atraviesa estas hojas.
Ahora está seco, delgado
y el agua silenciosa;
más tarde, oscuro y crecido,
arrastrará con él
piedras y extrañas raíces blancas.
Ignoro qué gobierna la conmoción
interna de la corriente
y sus ritmos. De modo que no puedo,
como un antiguo agricultor,
esperar la hora de la inundación,
ni provocarla. Pero un día quiero
recostarme sobre la página y dormir,
y convertirme en mi propio culto.
Versión
de Roberto Bernal
GEORGE WALLACE
Lo
que salva a un hombre
Hablar
no cuesta nada, lo que salva a la mayoría de los hombres de sí mismos es su
devoción a las herramientas que llevan; la constancia de una broca en un clima incierto,
el aserrín en el pelo, una engrapadora o un balde de yeso de cinco galones bien
conservado.
Incluso
después de una larga noche bebiendo cerveza y fumando cigarrillos, incluso
después de tirar al vacío más dinero del que debería tener en la pista, lo que
salva a un hombre son las herramientas que conserva en buen estado.
Por
la mañana, el brillo de la luz del sol en la placa de una sierra lubricada
cuando todo lo demás se ha desvanecido, la suave acción dentro de una caja para
ingletes después de una larga noche durmiendo sin dormir, al lado de una mujer
que ahora se ha convertido en un misterio para él.
Más
que el empuje de sus manos, más que la geometría de su ojo, más que el agarre
seguro de una navaja con que marca paneles de yeso, lo que salva a un hombre es
el cuidado que le da a sus utensilios de trabajo;
el
credo de las herramientas lo conoce mejor que su propia lengua, mejor que la
confianza que deposita en los sagrados textos de molde, configuración, figura,
forma. Mejor que su mejor juicio, colocar ventanas ajustadas, como se instaura
el anochecer, con una sierra recíproca bien templada;
más
que una brigada de hombres sin manzanas podridas, más que la promesa de su
propio cuerpo, más que un lugar de trabajo libre de basura, escombros,
barahúnda, inesperados movimientos por encima de la cabeza;
incluso
más que el carpintero novato, con un nuevo par de botas de trabajo, grabando
pedidos para el almuerzo en un 2 x 4 con el extremo corto de un lápiz, más que
la vida misma o su propia y dudosa sexualidad; sin conversación que se
desperdicie o amargura que lo distraiga;
con
la devoción a las herramientas de su oficio, con la confianza en su promesa
regreso, la fe para poner todo su peso en un esfuerzo honesto, para ascender,
peldaño por peldaño, a elevaciones asombrosas;
para
cortar y unir, para ir hombro a hombro con enmarcadores y fabricantes a pesar
de sus extrañezas y limitaciones.
honrar
el evangelio de un conglomerado de curvas francesas (pueden ayudar a suavizar
la geometría del mundo rectilíneo) es ser un niño que honra el inocente
movimiento de una mariposa en un terreno baldío.
una
buena escalera salva a un hombre de sí mismo
—sierras tronzadoras, limas, vigas,
tornillos largos que se adaptan a los hangares
o una varilla de rosca completa.
Versión
al español de María Del Castillo Sucerquia
CAYRE ALFARO FONSECA
Poema
de muerte
Este
poema debe ser un soneto para la reina
De lo contrario, muerte.
Alabar sus pasillos, paredes blancas
Sílabas contadas o muerte.
Alabar sus muebles, maderas puras
Versos rimados o muerte.
Alabar sus manteles, bordados finos
Estructuras fijas o muerte.
Mi cabeza rodará por una palabra grave.
