"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 23 de marzo de 2023
ATILIO MILANTA
De
mi
Hasta
que no dictaminamos sobre nosotros
jamás pondremos ese designio
en todo cuanto tiende a hacer un ser,
o nacer sin morir.
De allí, este misterio y esta verdad
que con torpeza disimulamos,
pretendemos ignorar,
o simplemente desechamos por inválida e inactual,
o sencillamente desdeñamos por arcaica.
Cuando
todo a nuestro alrededor
se nos aparece como una conjura extraña
para destruirnos,
constituyéndonos como un nuevo templo,
nosotros nos esmeramos por abismar cada detalle.
O por torcer el rumbo.
Y al
término, caer de rodillas con las manos sin nada.
Y en el alma, un desierto.
ENRIQUE P. MARONI
Cicatrices
imborrables
de
un tormentoso pasado
que la suerte me ha brindado
y que nunca perderé.
Cicatrices de mi vida
que, aunque no tienen encanto,
yo las quiero tanto y tanto
que jamás, jamás ya nunca olvidaré.
VÍCTOR HUGO LÓPEZ CANCINO
Puedo
verte
Veo
tu sentimiento
a través del cristal de tu ventana,
que abriste en la mañana
para ver salir el sol.
Veo
tu pasión
a través del ojal de tu vestuario,
que escogiste del armario
para lucirlo hoy.
Veo
tu amor
a través de tus escritos,
que los haces tan bonitos
para que los lea yo.
A
través de las cosas
yo a ti, puedo verte,
porque eres tú mi suerte
y porque eres mi razón.
ARTHUR RIMBAUD
Ofelia
I
En
las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace
ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.
El
viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.
Los
rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientras ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor…
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.
II
¡Oh
tristísima Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega
te habían susurrado la adusta libertad.
Y es
que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la Naturaleza –son de árboles y noches.
Y es
que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco miserioso, a tus pies se sentó.
Cielo,
Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.
III
Y el
poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste ,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.
HILDA CONKLING
Diente
de león
Pequeño
soldado con el casco dorado,
¿Qué estás guardando en mi césped?
Tu con tu arma verde
Y tu barba amarilla
¿Por qué te pones tan rígido?
¡Solo hay hierba para luchar!
ALEJANDRO ROMUALDO
Canto
coral a Tupac Amaru
Lo
harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes le llenarán de pólvora la boca,
lo volarán: ¡Y no podrán matarlo!
Le
pondrán de cabeza.
Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia.
Luego lo sangrarán. ¡Y no podrán matarlo!
Coronarán
con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes.
Y con clavos, sus costillas.
Le harán morder el polvo.
Lo golpearán: ¡Y no podrán matarlo!
Le
sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán.
Y a golpe de matanza lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo
pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros.
A la mala tirarán: ¡Y no podrán matarlo!
Querrán
volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán
descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán
romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al
tercer día de los sufrimientos
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡LIBERTAD! sobre la tierra,
ha de volver. ¡Y no podrán matarlo!
