martes, 28 de julio de 2026


 

ANDRÉS GARCÍA CERDÁN

 


 

Libélula

  

La errática canción de la libélula
traza en el aire de la tarde
un mapa.
Sobre el agua en remanso de un regato
que nace en la piscina,
entre el polvo y la hierba,
el insecto dibuja un laberinto
de vuelo.
A veces se detiene sobre una rama seca
o inquiere las orillas desbordadas
de un charco.
Se levanta a los aires
y vuelve
a explorar esa inmensidad
cuyo fondo es un cielo azul, envenenado de verano.
Destila orgullo y elocuencia,
fragilidad.
Suspendida en la nada,
en vuelos que van y vienen
sin saber muy bien desde cuándo
ni adónde
ni hacia quién,
va dejando su hilo de oro apresurado,
un polen transparente
que lo recoge todo
y que todo lo purifica.
He ido uniendo en mi cabeza

esta deriva suya,
su no estarse quieta nunca.
Lo que he encontrado al fin,
como imagen completa de este día de julio,
son los ojos sin dueño de mi madre.

 

De: “El gran amor”

 

 

BEATRIZ VANEGAS ATHÍAS

 

 

 

 

Solidaridad

  

Cuando el dueño de los objetos
permanece demasiado tiempo ausente
ellos se solidarizan con la esperanzada:
también la mesa, la cama y la biblioteca
mueren día a día de infinita tristeza.

 

ÁLVARO OJEDA

 

 

 

3

 

Ahora la luz derivará en invierno
el perro se enroscará en sí mismo
y el punto más lejano
será la primavera
o su recuerdo
la luz tendrá una duración infantil
y habrá un ciclo fugado en alguna parte
o en todas
el perro me observa se incorpora
gruñe hacia un cielo impávido
ni uno ni otro dicen la verdad.

En un cuarto las cinco
serán recuerdo visto
la lengua que busca los restos del placer
en el esquivo zigzag de todo acopio
enciende sus cirios mentolados
en la oquedad de un templo sibilino.

Un anuncio a tiempo
y el ridículo será un poco más leve
aunque el pensamiento permanezca
soldado de imaginaria
obsesión alimentada a desconsuelo
Ovidio entre los dacios.

 

 

MERCEDES VIAUD ROCHAC

 

  

 

Desde que te juiste…

  

Desde que te juiste
el cacaxtle de mi alma
está triste.
Los izotes ya no floreyan
aquellas candelitas
que alumbraban el monte…

Desde que te juiste…
el Santu Sebastián
ya no hace milagros
ni la ceiba da sombra.
Y el acordeón
está tan llorón,
qui todito el rancho
se moja de quejas
y por eso mi alma
se llena de tristuras…

Desde que te juiste…
te vivo esperando
debajo ‘e la sombra
morado-aceituna,
y sólo veyo la pereza
del tiempo
a la luz de la luna.

Desde que te juiste…

 

 

HAN KANG

 

  

 

La ennegrecida casa de la Luz

 

Aquel día en Ui-dong
cayó aguanieve,
y mi cuerpo, compañero de mi alma,
tembló con cada lágrima que caía.

Sigue tu camino.

¿Acaso dudas?
¿Qué sueñas, rondando así?

Casas de dos pisos iluminadas como flores,
bajo ellas aprendí la agonía,
y hacia una tierra de alegría aún intacta
tontamente extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿En qué sueñas? No te detengas.

Hacia los recuerdos que se forman en una farola, caminé.
Una vez allí, miré hacia arriba, y dentro de la farola
había una morada muy negra. Era la casa de la luz,
negra como el carbón.

El cielo estaba oscuro y, en esa oscuridad,
los pájaros que la habitan
alzaron el vuelo,
despojándose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para elevarme así?
Nadie podría, entonces, tomarme de la mano.

¿Qué sueño es tan bonito?
¿Qué recuerdo
brilla tanto?


Aguanieve, como las yemas de los dedos de mi madre,
rastrillan mis cejas despeinadas,
golpean mis heladas mejillas y acarician,
otra vez, el mismo punto.

Date prisa, soñadora, y sigue tu camino.

  

Versión de Jorge Ávalos

 

 

CLAUDIA MARÍA JOVEL

 

 


 

Bajo la sombra de un amate

  

Un día de brillante sol,
bajo la sombra de un frondoso amate,
conocí la historia de la vida,
y encontré la verdad en este mundo de mentira.

Vi reflejada en un pequeño lugar de la patria
la esperanza viva de un amanecer de paz.
Se pensaba mucho en lo demás:
en el hambre, en el frío, en la tristeza,
en ver el sueño de un pueblo realizado.

Habían miles de preguntas,
unas ni siquiera tenían respuestas.
Sin embargo,
bajo la sombra de un viejo amate,
cuando el sol brilla en todo su esplendor,
la confianza en la vida
era la mayor ilusión.