domingo, 5 de abril de 2026


 

LÁZARO IZAEL

 


 

Gallo, el universo está oscuro,
es una cueva,
una garganta de dinosaurio,
los cuatro estómagos de una vaca,
el cuarto al final del pasillo,
como el clóset oscuro donde se guardan los secretos.
No existe linterna tan enorme,
ni bastan todas las estrellas juntas
para iluminar
este techo invisible.
Ni siquiera hay paredes para una luz pequeña en forma de balón.
¿Cómo es que existe un mundo sin paredes?
¿El universo hasta dónde llega?
¿Dónde escondieron el interruptor para encenderlo?

 

De: “Gallo, el planeta estalla”

 

LAURI GARCÍA DUEÑAS

 

 

 

X


He vuelto
He vuelto a casa
al origen, a lo que creemos que es el origen
a la tierra, al lodo,
al ruido incómodo de las conversaciones
a los zancudos, a las hojas,
a otros árboles
al secreto
al espanto
al misterio
al anonimato
a la comida de siempre
a nuestra cama
a poner nuestra cabeza en la misma almohada
sin saber cuánto del viaje ha cambiado nuestro cuerpo
nuestros órganos
nuestra mente.
Lejos, los recuerdos de China ya duermen
14 horas adelante en el reloj del mundo.

 

De: “Poemas Chinos”

 

 

GERTRUDE STEIN

 

 

 

Discurso de apertura


Seis.
Veinte.
Atroz
Tarde.
Pobre.
Cuarenta.
Más en cualquier humedad.
Sesenta y tres ciertamente.
Cinco.
Dieciséis.
Siete.
Tres.
Más en su orden. Setenticinco.

 

 

DAMARIS CALDERÓN

 

 

 

Un lugar donde poner los pies

  

He llegado con mis maletas en desorden
―no me espera nadie.
Mis pies son dos extraños
los he arrastrado como perros.
Un paisaje sangriento
sostenido apenas por la escarcha.
                Todo perdido.
Tengo 34 despiadados años
manos para amputar lo necesario.
Todavía soy fuerte.

 

 

GERALD STERN

 

  

Recuerdo a Galileo

 

Recuerdo a Galileo describir la mente
como un trozo de papel que el viento arrastra,
y me encantó la imagen de este pegándose a un árbol
o saltando al asiento trasero de un coche,
y durante años he visto papeles volar a través de mis ciudades;
pero ayer vi que la mente era una ardilla atrapada al cruzar
la Ruta 80 entre las ruedas de un camión gigante,
bailando de un lado a otro como una delgada hoja,
o un hilo asustado, apenas dos segundos de vida
sobre el hormigón blanco antes de escapar,
la vida acortada por todo aquel terror, su cabeza
que tiembla, los dientes amarillos pulverizados.

Fue la velocidad de la ardilla y su cercanía al suelo,
su enorme resolución y la agilidad de su danza
lo que me enseñó la diferencia entre ella y el papel.
El papel será útil en teoría, cuando haya tiempo
de sentarse en una silla de metal a estudiar sombras;
pero para esta vida yo necesito una ardilla,
sus patas acabadas en garras extendidas, su alma trémula,
el viento cálido que corre por su pelo,
el fuerte ruido que la hace temblar de la cabeza a la cola.
Oh mente filosófica, oh mente de papel, necesito una ardilla
que con su salvaje carrera consiga cruzar la autopista,
que suba a toda prisa la verde ladera desgobernada.

 

NONI BENEGAS

 


 

Algo en mí se reserva
para la fiesta.
¿Por qué? ¿de qué?

Mira el remanso
y entenderás.
Tiene que correr el agua
si no se estanca,
y si se estanca hacer espejo
para eso fresca…
encajonada
no puede sobrevivir.

Impetuosa viene la rama
y un salto de agua desde una piedra,
y la charca evapora.

  

De: “Falla la noche”