jueves, 1 de enero de 2026




 

CLAUDIA MARÍA JOVEL

 

 

Antes

 

Yo vagaba sola
por cualquier calle,
ambulaba en los cuartos oscuros
de una casa triste, pobre y vieja,
sintiendo únicamente compasión
por una mesa vacía
y un manjar inexistente,
sin saber que podía
hacer explotar,
con una carga de amor,
el vicio aquél
que sólo me hacía pensar en mí.

 

 

LILIBETH RIVAS

 

  

Calla

  

No es necesario el exilio.
Basta con el silencio,
con darse la espalda,
con caminar juntos
sin permiso de ir
al lado del otro.
Sin una palabra,
sin un suspiro,
sin las venas
que se abran gritando un abrazo.
No es necesaria la tierra
en columnas sobre mi rostro,
sobre mi espalda,
sobre mis brazos;
no me son necesarios tus pies,
colgando.

 

 

 

 

LAUREN GARCÍA

 

  

1. El calendario madrugador del lunes

  

El sueño de ayer fue
la canción china que trataba sobre una niña
que recogía flores
entonada por otra niña;
el poema recatado
que se inmiscuyó en la parquedad de la sala
donde choco tu codo contra el mío;
las cúpulas que acarician el otoño
en sublime perfección geométrica;
el cuadro que te mostró
la crueldad y generosidad de los violines
que condensaron la tarde,
tus cejas abriéndose al mundo…

 

De: “Un exilio voluntario”

 

VIVIANA PALETTA

 

 

 

 

El pensamiento no camina.

uncido al fuego de la supervivencia

 

dichoso palpitar de la lumbre en la nieve

un claro en el oleaje de las pantallas

burbuja de aire

en la rompiente

mar océano que abrasa

al animal sumergido

en la palma de las manos.

 

De: “Piedra de vigilia”

 

RODRIGO BUENAVENTURA

 

 

 

Una lágrima
ahuyenta
aromas de petricor.
Vieron una estrella arder
y así
atesoraron los restos.
Regresan del lugar.
No hay nombres,
de nada sirven.
Depositarán su cuerpo
en un lecho verde
y esperarán.

  

De: “Son en la noche”

 

ANA MARTÍN PUIGPELAT

 


 

Remueve
la tierra seca no hospeda gusano, apenas pueden los dedos
deshacer manojos como acero.
Remueve. Desmadeja la raíz de las azaleas, atrocha el hielo
y al intruso.
Remueve/Aparta/Olvida.
Saldrá la flor. No dudes.

La sabiduría de la cuñada.

 

De: “La hermana aprendida”