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lunes, 17 de julio de 2017

ÁNGELA GENTILE




Cantos de las lavanderas nocturnas



Hacia el oeste, Céfiro sopla sobre los lavaderos
donde nuestras jóvenes manos noche a noche sepultan la madre Selene.
Aquí aguardamos las naves que temen el mar de negra obsidiana,
mientras navegaban junto a Euro, el funesto viento del Este.
Debemos lavar nombres, escudos y velar las sandalias de los héroes,
libando el agua sagrada de abril en nuestras manos desiertas.
Peregrinamos recogiendo la arena de los cataclismos.
Cantamos.


domingo, 25 de junio de 2017

ANGELA GENTILE




Hablan las sacerdotisas



Nos urge el sol que reposa en los techos
y también el aire que en este lugar es ardiente.

                              Las hijas de los dioses cantan sentadas en la roca
                              la vigilia de las palabras.
                              Descienden las miradas coronada de mirtos, toman al dios
                              en lo bello de su arte y adviene lo divino.
                              Una de ellas, la de áurea melena, no pertenece al linaje,
                              aspira y su lenguaje deudor impulsa las sombras
                              en nombre de madre inmortal y padre comedor de peces.
                              Consagrada a la oscuridad, presiente las aguas
                              y escribe decididamente muda.




martes, 13 de junio de 2017

ANGELA GENTILE




Los pies de Ulises



Fui devorado por el mar,
pero mis pies memorizaron Ítaca, su hierba  y el misterio condenado a mí.
Por ellos regresé multiforme y primitivo de sandalias.
Allí, velaron mi nombre una y mil noches, bajo las estrellas y cerca del Egeo.
Alguien rozó la sagrada marca en mi piel y preguntó:
¿Quién eres?
Sólo mis huellas, arquitectas de infamias, reposaron en paz en salinas aguas,
olvidaron la resina de las zateras y dejaron de oler a maderos.
A expensas del mundo mis plantas buscaron las sombras y otra voz delató:
¿Dónde irán tus pies?
Y vinieron hacia mí los naufragios y los vientos.
Yo, soberano en intrigas, no pude contra mí y me pregunté:
¿Quién me recuerda?
                                     Y el mar rugió memorioso desde la alta orilla.




jueves, 1 de junio de 2017

ANGELA GENTILE




Detrás del jabalí



Quitamos el hacha de dos filos hiriendo la noche.
Mientras, en el salón los hilados tejían nuestra vigilia
y la mirada apergaminada del jabalí de Tracia
era rociada con el agua sagrada de primavera.

                              Nos habíamos detenido en las tiendas,
                             alentábamos la voz de los sirvientes luego del baño
                             de nueces y antes de la espalda del bárbaro.

Lejos, el mar volvía a su lecho desde la torre de los vientos
y el Borea desgranaba nuestro perfil mientras marchábamos.

                                    La veleta de los vientos honraba a los dioses
                                    indicándonos el buen rumbo.




domingo, 30 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Casa del Citarista
Taberna d-ivni procuri



Alguien habla,
mientras el silencio labra sabiduría
en las gargantas
de la tierra del viento.
Unos pocos alumbran los templos.
Otros,
detienen las  lenguas
y alcanforan la eternidad.

Muy lejos,
los adoradores de carneros
resumen,
observan,
transmutan
en reptil o ave.

Los soñadores cultivan tubérculos,
los buscadores de plumas
diseñan palomas en el éter, 
sibilando profecías.

Tiempo de héroes
en calles muertas,
de barcos bajo Selene,
de  hechizadas bocas,
de estrellas
que siempre regresan,
a la traición de los océanos.


De: “Cantos de la Etruria”


lunes, 24 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Valle de los Misterios


Los dioses soplan sobre las vísperas:

“Palomas de jade,
pasajeras de lo imprevisto:
¡Inventen el aire!”

Ellas,
atraviesan el silencio
y la multitud rasga el amanecer
para verlas cruzar el último sol.

Se descifra en cartas medievales:

una antigua lengua romana,
el límite entre lo propio y lo bárbaro.
Los copistas se detienen,
bajan en tinta sus miradas
y deciden corazón o página.

Las pasajeras de jade
En balanzas egipcias,
pesan las almas
y retoman el silencio
dejándonos la levedad,
la memoria,

de esa tierra indescifrable.


De: “Cantos de la Etruria”


martes, 18 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Los pies de Ulises



Fui devorado por el mar,
pero mis pies memorizaron Ítaca, su hierba y el misterio condenado a mí.
Por ellos regresé multiforme y primitivo de sandalias.
Allí, velaron mi nombre una y mil noches, bajo las estrellas y cerca del Egeo.
Alguien rozó la sagrada marca en mi piel y preguntó:
¿Quién eres?
Sólo mis huellas, arquitectas de infamias, reposaron en paz en salinas aguas,
olvidaron la resina de las zateras y dejaron de oler a maderos.
A expensas del mundo mis plantas  buscaron las sombras y otra voz delató:
¿Dónde irán tus pies?
Y vinieron hacia mí los naufragios y los vientos.
Yo, soberano en intrigas, no pude contra mí y me pregunté:
¿Quién me recuerda?
Y el mar rugió memorioso desde la alta orilla.




miércoles, 12 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Poema II



El archivero continúa la historia.
Clasifica guerras.
Vigila el devenir de los océanos.
Acumula mundos con su índice
y alimenta la belleza.
Quita el polvo y respira,
rescata para sí un epitafio
y lo sella en sus labios.
Suma el infinito desplegando fantasías
y dispara su aliento sobre los continentes.
Guarda en su bolsillo una luna medieval,
junto a una antigua comarca de pájaros
y recuerda a los hombres, a los hambrientos
perseguidores del ocaso.


De: Escenografías


jueves, 6 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Poema I                     

Un anciano que muere es una
biblioteca que se quema.



Óyeme andar,
cree en los nombres que hilvano.
Te diré que llueve en la tierra
y sabrás que hay geografías de hambre.
Exilia de mí las voces de tus pájaros,
los vencejos del día,
la ausencia que fundó mi calendario.
Porque transité tus párpados
en busca del viento de tu astrología,
de oír tu voz arribar con el sudeste,
y el agua de tus vértebras
subir y multiplicarme.


De: Escenografías.