"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 10 de abril de 2023
VICENTE MULEIRO
Milonga
de los sobrevivientes
Hemos
bailado sobre restos de ustedes
con el consuelo falso
con el falso consuelo
de que a ustedes
les hubiera gustado que bailáramos.
Pero
no lo sabemos,
en verdad no sabemos. No
lo pensaron antes y ahora
ni lo piensan:
están muertos, tan muertos
y
nosotros bailando
en la injusticia esta milonga de sobrevivientes.
MIGUEL ÁNGEL MORELLI
Acto
III, Escena IV
ser
para no ser
para dejar de ser
para ser la nada
ser
para que otros olviden
como yo he olvidado
a aquellos que fueron
ser
para el dolor
de dejar de ser
cuando sea olvido
ser
para no ser
oh dios
para ser la nada
CARLOS GERMÁN BELLI
Papá,
mamá
Papá,
mamá,
para que yo, Pocho y Mario
sigamos todo el tiempo en el linaje humano,
cuánto luchasteis vosotros
a pesar de los bajos salarios del Perú,
y tras de tanto tan sólo me digo:
«venid, muerte, para que yo abandone
este linaje humano,
y nunca vuelva a él,
y de entre otros linajes escoja al fin
una faz de risco,
una faz de olmo,
una faz de búho».
ENRIQUE VERÁSTEGUI
Si
te quedas en mi país
En
mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero
en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la
poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En
mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.
BILLY COLLINS
La
lección
Esta
mañana cuando encontré a la Historia
roncando pesadamente en el sillón,
descolgué su abrigo del perchero
y deposité su peso sobre mis omóplatos.
Me
protegería de la fría caminata al pueblo
por leche y periódico
y pensé que no se iba a oponer,
no después de nuestra larga conversación la noche anterior.
Qué
inesperada fue su tempestuosa ira
cuando regresé cubierto de escarcha,
la forma en que revolvió los enormes bolsillos
cerciorándose de que ninguna gran batalla o reina inglesa
se hubiese caído y perdido en la nieve profunda.
JULES LAFORGUE
Cisterna
seca
Cobarde
vi cómo el Arte partía, mi último dios;
ya no me estrecha lo Bello con su inmortal delirio,
siento que he perdido, pues con Él echó a volar
el éxtasis que aplaca a veces los viejos deseos.
Treinta siglos de hastío pesan en mi espalda
y concentran sobre mí su llanto y su culpa.
Nuestras manos olvidaron el trabajo que consuela.
No hay día en que no piense, miedoso, en la muerte.
Sordo a la ilusión de las multitudes,
me arrastro abatido hacia parajes lejanos,
todo acabó para mí, nada más espero.
¡Pero lates aún, deshecho corazón pobre!
¡Ah, si como antaño al menos lograra
el llorar que tanto bien hace a los niños!
