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jueves, 30 de julio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ




6



Voy a medirme el amor
con una cinta de acero.
Una punta en la montaña:
La otra... ¡Clávala en el viento!...


De: “Tiempo”


viernes, 24 de julio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ




Deseo



Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra...

Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve y único horizonte de carne:
que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...


De: “Tiempo”


sábado, 18 de julio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ




  
4



Tarde, pronto, ayer perdido...
mañana inlogrado, incierto
hoy... ¡Medidas que no puede
fijar, sujetar un beso!...


De: “Tiempo”



domingo, 12 de julio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





3



Es tarde para la rosa.
Es pronto para el invierno.
Mi hora no está en el reloj...
¡Me quedé fuera del tiempo!

De: “Tiempo”


lunes, 6 de julio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ




2



Quién pudiera como el río,
ser fugitivo y eterno:
Partir, llegar, pasar siempre
y ser siempre el río fresco ...


De: “Tiempo”


sábado, 27 de junio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





1



El beso que no te di
se me ha vuelto estrella dentro...
¡Quién lo pudiera tornar
-y en tu boca...- otra vez beso!


De: “Tiempo”



domingo, 21 de junio de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





5


Un kilómetro de luz,
un gramo de pensamiento...
(De noche el reloj que late
es el corazón del tiempo...)


De: “Tiempo”


lunes, 15 de junio de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ




El amor indeciso



Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

Yo le digo al amor: –¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche... Y con la noche vino.

¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!...
¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?...

¿Qué deja ir o espera? ¿Qué paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?

Este amor nada dice... Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella que un ave

deja en el viento... –Amor semi-despierto, tienes
los ojos neblinosos aun de Lázaro... Vienes

de una sombra a otra sombra con los pasos trocados
de los ebrios, los locos... ¡Y los resucitados!

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde...,

Que todo lo confunde, lo deja... ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja...

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan sólo el hoy muerto... El cadáver

futuro de este hoy claro, de esta hora cierta...
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta...



miércoles, 3 de junio de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ




  
Poema CXXII



¿ Qué loco sembrador anda en la noche,
aventando luceros que no han de germinar nunca en la tierra?

¿ Qué loco labrador rotura día a día la tierra para surco de luceros?


viernes, 29 de mayo de 2020

DULCE MARíA LOYNAZ





Poema LVIII



Estoy doblada sobre tu recuerdo como la mujer que vi
esta tarde lavando en el río.
Horas y horas de rodillas, doblada por la cintura sobre
este río negro de tu ausencia.



sábado, 23 de mayo de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





Poema CI



La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una
    criatura distinta. Más leve, más sutil,
    más sensitiva.
Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo
    deja un hueco en el viento; si es niño, juega
    a veces con un petrel, con una nube...
La criatura de isla trasciende siempre al mar que la
    rodea y al que no la rodea.
Va al mar, viene del mar y mares pequeñitos se
    amansan en su pecho, duermen a su calor
    como palomas.
Los ríos de la isla son más ligeros que los otros ríos.
    Las piedras de la isla parece que van a salir
    volando...
Ella es toda de aire y de agua fina. Un recuerdo de sal,
    de horizontes perdidos, la traspasa en cada ola, y
    una espuma de barco naufragado le ciñe la cintura,
    le estremece la yema de las alas...
Tierra firme llamaban los antiguos a todo lo que no
    fuera isla. La isla es, pues, lo menos firme,
    lo menos tierra de la Tierra.




domingo, 17 de mayo de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ




  
Selva



Selva de mi silencio,
apretada de olor, fría de menta.

Selva de mi silencio, en ti se mellan
todas las hachas; se despuntan
todas las flechas;
se quiebran
todos los vientos.

Selva de mi silencio, ceniza de la voz
sin boca, ya sin eco; crispadura de yemas
que acechan el sol,
tras la espera
maraña verde... ¿qué nieblas
se te revuelven en un remolino?
¿Qué ala pasa cerca
que no se vea
succionada en el negro remolino?

(La selva se cierra
sobre el ala que pasa y que rueda.)

Selva de mi silencio,
verde sin primavera,
tú tienes la tristeza
vegetal y el instinto vertical
del árbol. En ti empiezan
todas las noches de la tierra;
en ti concluyen todos los caminos.

Selva apretada de olor, fría de menta.

Selva con tu casita de azúcar
y su lobo vestido de abuela;
trenzadura de hoja y de piedra,
masa hinchada, sembrada, crecida toda
para aplastar aquella,
tan pequeña,
palabra de amor...



lunes, 11 de mayo de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





Poema XXXVIII



Si dices una palabra más, me moriré de tu voz, que ya me está hincando el pecho,
que puede traspasarme el pecho como una aguda, larga, exquisita espada.
Si dices una palabra más con esa voz tuya, de acero, de filo y de muerte;
con esa voz que es como una cosa tangible que yo podría acariciar, estrujar, morder;
si dices una palabra más con esa voz que me pones de punta en el pecho,
yo caería atravesada, muerta por una espada invisible, dueña del camino más recto a mi corazón.
 

martes, 5 de mayo de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ





Poema LXI



En el valle profundo de mis tristezas, tú te alzas
inconmovible y silencioso como una columna de oro.
Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y oloroso
a resinas silvestres.
Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada,
tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún
como brasa recién apagada por el viento.
Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes,
muérdeme con tus dientes de fiera joven,
arranca mis tristezas y mis orgullos,
arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos.
¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía-
a vivir o a morir entre tus garras!


lunes, 27 de abril de 2020

DULCE MARIA LOYNAZ





Poema XXXVII



Ayer me bañé en el río.
El agua estaba fría y me llenaba el pelo
de hilachas de limo y hojas secas.
El agua estaba fría; chocaba contra mi cuerpo
y se rompía en dos corrientes trémulas y oscuras.
Y mientras todo el río iba pasando,
yo pensaba qué agua podría lavarme
en la carne y en el alma
la quemadura de un beso que no me toca,
de esta sed tuya que no me alcanza.
Si dices una palabra más, me moriré de tu voz,
que ya me está hincando el pecho,
que puede traspasarme el pecho
como una aguda, larga y exquisita espada.



martes, 21 de abril de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ





Poema XXXVI



He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina.
He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre.
Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.
Dentro de ti no ha de faltarme blandura de limo para mi corriente, perfil de viento para mis olas, ceñidura y reposo para mi acero.
Dentro de ti está todo; fuera de ti no hay nada.
Todo lo que eres tú está en su puesto; todo lo que no seas tú me ha de ser vano.
En ti quepo, estoy hecha a tu medida; pero si fuera en mí donde algo falta, me crezco...
Si fuera en mí donde algo sobra, lo corto.

 
 

jueves, 9 de abril de 2020

viernes, 3 de abril de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ





Poema XVII



Hay algo muy sutil y muy hondo
en volverse a mirar el camino andado...
El camino en donde, sin dejar huella,
se dejó la vida entera.



martes, 31 de marzo de 2020

DULCE MARÍA LOYNAZ





Siempre, amor



Siempre, amor:
Por arriba del beso
que fué comida de gusanos
y de la rosa que se pudre,
cada mañana azul,en la caja del muerto.
Por arriba mil lunas de este hilo
de baba que en el suelo
dejó el molusco pálido;
por arriba del pan mezclado con ceniza,
de la mano crispada junto al hierro.
Siempre, amor... Más allá de toda fuga,
de toda hiel, de todo pensamiento;
más allá de los hombres
y de la distancia y del tiempo.
Siempre, amor:
En la hora en que el cuerpo
se libra de su sombra... Y en la hora
en que la sombra va chupando el cuerpo...
Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas,
entre alma y piel clavadas contra el viento!)