Si
no lo cura el mar…
deja
que sangre.
Deja
que sangre
un
poco más,
deja
que duela
un
poco más,
deja
que llore
un
poco más
la
lágrima en la sal
y
prepare la herida.
De:
“Si el mar no regresa”
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
Si
no lo cura el mar…
deja
que sangre.
Deja
que sangre
un
poco más,
deja
que duela
un
poco más,
deja
que llore
un
poco más
la
lágrima en la sal
y
prepare la herida.
De:
“Si el mar no regresa”
gaditanita
Miro
un clavel y pienso en mi abuela.
Huelo hierbabuena y pienso en puchero.
Las sillas de playa son para las aceras
de las noches de verano al fresco;
con las vecinas
aprendiendo.
La ropa se tiende dependiendo
de la humedad del viento.
Abrazo con fuerza.
Saludo de lejos.
La mayor, la nieta del fontanero.
Grito que no está gritando,
que solo llama.
Llaman para un chapú
y suena el único teléfono de la casa.
Enrosca la persiana,
que seque el pasillo.
Saca la manguera para
baldear la puerta,
que los niños han pintado una rayuela
y mañana traen tizas nuevas.
Una mesa de harina,
manojitos de boquerones.
Pan bueno y una navaja
para la fruta.
Volaores, chumbos y
castañas
y un verano muriendo
para vivir eterno en el recuerdo.
Memoria que no llega a tiempo.
Cuesta hablar de este folclore
que se desvanece.
Que no es ni toros, ni carnaval,
ni Semana Santa.
Utilizo la palabra
para ir al rescate
de esta Andalucía que se me escapa.
Estate aliquindoi,
que cae la noche en la historia
y sin raíces uno se queda arrecío.
Rescata del acento
este tesoro y sus verdades,
que no hay cobijo
ni alcancía que guarde
el tiempo que no llega a ninguna parte.
De:
“Si el mar no regresa”
poesía
No
sé bañarme en el mar sin mojarme el pelo.
No sé mojarme el pelo sin pensar en el mar.
No sé pensar en el mar sin cerrar los ojos.
No sé cerrar los ojos sin suspirar.
No sé suspirar sin imaginar un bosque.
No sé imaginar un bosque sin querer describirlo.
No sé describirlo sin dejarme atravesar.
No sé dejarme atravesar sin abrazar la poesía.
No sé abrazar la poesía sin dejarme destruir.
No sé dejarme destruir sin poesía.
Sin poesía.
Sin poesía no sé abrazar,
dejarme atravesar,
imaginar un bosque,
suspirar,
cerrar los ojos,
bañarme en el mar.
Sin poesía no sé cómo, para qué,
cuándo, por qué la vida decidió ser
algo más que este vacío que no se llena.
De:
“Si el mar no regresa”
acento
No
te enfades si alguna vez
ves que hablando
se me escapa una “s” de más.
Tenme un poco de compasión,
algo de piedad.
Estaré siendo alguien
que se me parece,
que me protege por defecto
hasta de lo que no debe.
No estaré relajada,
en calma.
No estaré siendo
realmente feliz.
De:
“Si el mar no regresa”
resaca
Ya
haces pie,
así que te sueltan la mano.
Ya no llueve,
así que no entenderán
que el arcoíris no baste
para sonreír.
Hay una tormenta
después de la tormenta;
desértica,
solitaria,
silenciosa.
Nadie te rescata.
Nadie te pone a salvo
de la nada,
de la quietud.
De:
“Si el mar no regresa”