Grandes
giran las hojas
en
los árboles, fulguran, se
esconden,
corazón intranquilo.
"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
El
frío de la mañana, la
escarcha
en las hojas de
morera,
corre el tren,
pronto
veré a mi madre.
Las
blancas flores marchitas
de
glicina me conmueven al caer:
brotan
los primeros frutos.
De
noche, en la capital del sol,
roja
procesión de luces a lo lejos,
intranquilo
el corazón.
Fulgor
de nieves el Monte Azuma,
se
adentra el tren en la comarca
de
mi madre al fondo del camino.
Al
alejarme de la capital
de
los faroles rojos de papel,
¿pensarán
que salgo de paseo?