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jueves, 27 de agosto de 2020

IRMA TORREGROSA






Nunca pusimos retratos sobre la mesa
ni escribimos cartas
preferimos siempre el arte del presentimiento,
hallarnos en el latido de las puertas
y amoldar los sueños a las curvas del sofá

Nunca tomamos fotos ni asistimos a fiestas
siempre preferí quedarme en casa
y astillarme trabajando en los detalles de tu cuerpo

Recibías mis manos como el mar recibe los barcos
con el vaivén propio de lo incierto


De: “Mar de fondo” (fragmento)


domingo, 23 de agosto de 2020

IRMA TORREGROSA





Las olas traen de vuelta tu nombre
has pasado mucho tiempo lejos
El sol el agua la sal
permitieron el florecimiento de las escamas
Encuentro tu nombre varado en la playa
has pasado mucho tiempo
junto a varios peces inflados por la indiferencia
Toco el cuerpo áspero de tu nombre y pienso
que has pasado mucho
y todavía diluyes la fuerza de mi sangre
Doblo con cuidado las aristas de tu nombre
hasta convertirlo en un barquito
has pasado [de nuevo]
dejando la misma herida invisible
que me hacía el filo de la hoja de papel.


De: “Mar de fondo” (fragmentos)


viernes, 21 de agosto de 2020

IRMA TORREGROSA




Plegarias


I

Ahí estás.
Callada.
Sin parpadear.
Atada por tus propias manos
miras todo como un cordero
porque no puedes mirar de otro modo.
Son tus hijos,
hechos de barro y de maíz:
la carne sólo es un vestido.
¿Cómo mirarnos, madre?;
¿cómo vas a poder mirarnos si
te han vendado los ojos con sangre?
Mi propia sangre
es lo único que sacia mi sed.


II

Vuelo por mis calles y canto.
Fuerte, alzo la voz para que sepan que estoy viva,
pero nadie me escucha, madre.
Todos me oyen pero no existo,
soy un fantasma de carne
que deambula por una ciudad
que no existe, porque no se oye a nadie,
no se oyen los reclamos, ni los miedos
ni los pasos de los fantasmas que cantamos
para que sepan que estamos vivos.
No quiero enterarme de nada.
No quiero ver mis grietas
y enterarme que ya no siento:
de que probablemente mi piel
se haya vuelto arena sucia,
entre los pies que corren
de ese monstruo llamado nosotros.
Las calles también se esconden,
la casa ya no es segura.
¿Dónde esconderse cuando todo es polvo?


III

No voy a permitir que tu recuerdo asome la cabeza
porque si lo hace lo mataré enseguida,
ya no se otra cosa sino matar:
soy el único ser que necesito para estar vivo;
sin embargo, soy de las vidas que colecciono.
No se hablar tu caricia, madre.
El vestido que me has dado
no es suficiente para que me llamen hombre;
ese beso de luz en mi vista está muerto,
me lo he arrancado a balazos,
el lenguaje de mi tiempo.


Epílogo

Callada estás, amada tierra,
y lucho por romperte las mordazas.
Que no sea mi voz sino mi cuerpo el que te hable.
Agáchate, apártate de ellos.
Estos hombres no son tus hijos,
no te fíes de sus promesas,
que ya no duela si no te escuchan:
somos fantasmas, madre.
Estoy muerta y no lo notas.
Le han volado la cabeza a mi humanidad.
La dignidad la he perdido por cobarde,
y mi canto por ingenua.
No rechaces mi cuerpo, te lo pido.
No rechaces mi aliento, madre:
alguien recordará que existes.
Soy de los primeros en caer,
resiste.


sábado, 7 de marzo de 2020

IRMA TORREGROSA





Carta para ELE



Estás en el mismo lugar en que te sueño.
Mis pies dibujan los pasillos,
las páginas en que te busco.
-En algún punto y coma,
O en la luna de Sabines,
O en Pitol y su memoria-
Tantos caminos existen
para hallarte en la poesía
y te vas a posar en la hoja
que crece en este grano de arena.
Sin embargo, llega tu voz
y hierve el café por las noches.
Optamos por los besos a distancia
(de los que no cuestan caro, pero saben rico)
que nos tocan la nariz, como lluvia.
Descubres que te has vuelto carne
-porque tienes sueño, estás mojado
y tus alas se han ido-
Te dejo la llave bajo la puerta del sueño:
cuando tengas insomnio eres bienvenido.




sábado, 28 de julio de 2018

IRMA TORREGROSA





Usos del paraguas



Por la tarde, una sale a cumplir los pendientes y descubre que le extraña. La lluvia cae
fuerte mientras camino hacia el paradero del autobús. Abro el paraguas y

(Sonrío y llueve más fuerte: el recuerdo moja mis pies.)

todo el trayecto se llueve hasta pintar las calles del centro. Bajo, y paso a paso voy cayendo
en la cuenta de que yo compré este paraguas porque estaba en mi mapa. Yo estaba en el
suyo y usted no traía un paraguas. El mío es lo suficiente para ambos, le dije.

(Caen, caen, caen recuerdos como pintura- caen como nosotros, como estrellas, como
besos-y temo hallarte en cada gota. Las líneas de la acera las dejan correr, perderse,
alejarse: transformarse en mariposas para que vuelen).

El paraguas susurra al viento y yo me pierdo entre los edificios en los que le imagino:

(Ahí está, camina hacia donde estoy y se va, así como llegó. Así como regresa, así como se
vuelve a ir).

Yo no lo sé, pero tal vez este paraguas es tan grande porque también me esconde de usted:
paso a través de todo eso que me llueve…. a quién engaño, pues:

Nunca regresó esa parte de mí que se fue en sus ojos el día último.

El paraguas y yo hemos caminado no se cuanto: las fotografías.

(Me toma una fotografía con el paraguas que a usted le encantaba jugar mientras fingía
que cantaba bajo la lluvia como Sinatra).

El sonido del tráfico es el piano de Calamaro que suena en este andar.

Usted, a pesar de que le olvido en cada paso, está. Me sigue, o tal vez lo imagino para no
sentir nostalgia.

Llego y no soy capaz de correrle. Dejo el paraguas en la puerta del lugar: le dejaría por un
rato y probablemente se me olvide.

Ahora no puedo: me sigue lloviendo.


domingo, 22 de julio de 2018

IRMA TORREGROSA





Instructivo para amanecer



Abrirás los ojos
y escucharás las gotas
tras cortinas;
verás como mi espalda se dibuja en la luz
sobre tu cama.
Buscarás la noche entre las sábanas
y no hallarás mas que agua,
mariposas que se evaporan entre los dedos.
Toseré un poco, no debes preocuparte,
igual y es el reloj que ha parpadeado
o tu caricia que se ha salido de mi sueño.
Llenarás tus ojos con la piel
y buscarás la manera de quedarte,
de verme desnuda, con un puñado de sol
(en la mano) que no se va,
que nos toca a la puerta.
Despertaré y te habrás ido:
fuimos un punto en el mapa,
un sueño,
una llama.


lunes, 16 de julio de 2018

IRMA TORREGROSA





Los parques



I

Dicen que las gentes eligieron a esa nube
como el refugio de todos los amantes.

Las agujas de las cinco de la tarde
se ruborizan
a los ojos de las niñas:
                                                 el aire pinta en sus pestañas
                                                 el adiós de las palomas.


II

Una mujer sentada
espera
el paso de los años.

Ella lo sabe:
un chubasco de aves
traerá consigo la muerte

un cerrar de ojos
bajo el grito de la tarde.



martes, 10 de julio de 2018

IRMA TORREGROSA





Era venir desde el amor
y que nos faltara la noción del tiempo,
era dejar las memorias recostadas
en las oscuras aguas del sueño.
Era si tu voz brotaba de mi costado
o sólo era el eco de tu sonrisa
en otra oreja,
seguir las migas de tus pasos
por las puertas de la casa,
                                                esos laberintos francos
                                                que se abren a las voces.
Era el perfume agonizante
a lluvia, la distancia que guarda
las caricias pendientes, las sonrisas
que nunca se cruzaron y andar
descalzos por donde el sol no pasaba.
Eran nuestros dedos murmurando
algo que nunca sabré,
porque sé que no estarás
y yo no sabré como desatarme los huesos de tu nombre.



miércoles, 4 de julio de 2018

IRMA TORREGROSA





Para cuando llegues
tengo la noche entre las manos.

Lleva en el pico los desvelos de las azoteas,
la distante humedad de las calles
que no han caminado tus pasos.

Los suspiros del agua que hierve,
el refugio de una taza de café
como el aire que acaricia las pestañas de la ciudad.

Tengo las alas de esta noche
y conservo el calor de sus brazos
para cuando llegues a dormir más tarde
o para cuando ya no espere tu llegada
pero aún es tiempo, ven:
…………………………………………………….esta noche cenaremos en la luna.
 .


sábado, 25 de noviembre de 2017

IRMA TORREGROSA




Anoche te soñé:



Estabas aquí
en mi ciudad,
con todo tu amor al hombro
y la voz murmurante de los faros.

No quisiste preguntar,
caminaste,
no sabías dónde estaba:

al pie de un faro
en algún parque:
la historia interminable de un hombre
que busca a una mujer

                                             en un sueño que no conoce.



domingo, 19 de noviembre de 2017

IRMA TORREGROSA




Extraviarse


Nadie vuelve de vos a lo que fue, dice Gelman.


Nadie en esta sala se atreve a negarlo. Sin querer su voz dibuja tus pasos bajando la escalera. La calle, doblando la esquina y nadie vuelve de vos a lo que fue. Mis párpados dibujan tu sonrisa, lejana, verdadera. El frío nos hace más sinceros, decías. Que tu habitación es mejor que la mía porque tiene vista a la madrugada. Que cuando quisiera hallarte me sumergiera entre el desorden, y que allí estarías, esperando. Entre las calles mías que ahora están repletas de la voz de Gelman que dice que yo no vuelvo de vos a lo que fui. No hay cartógrafo para nuestras voces, no hay respuesta para nuestras cartas.


Camino sobre tu silencio y llego al sillón, a la aventura de la incertidumbre. Al instante en el que dudo si apagar el café o dejarlo consumir, para que al menos la casa te recuerde conmigo cuando le platique lo que dice Gelman, pero yo creo que nadie vuelve de vos.


Nadie pasa bajo la lluvia sin herirse.


lunes, 13 de noviembre de 2017

IRMA TORREGROSA




Como el invierno que amanece
en una tarde de octubre,
sentí el impulso de ir hasta el silencio
y escuchar toda la extensión del monte

un pequeño soplo de luces
arrastró un montón de hojas
hacia mí.

…………………………………………………….Se detuvieron antes,
…………………………………………………….como si me esperaran.
.



martes, 7 de noviembre de 2017

IRMA TORREGROSA




12:30



Doce y media. Cómo pasan las horas.
Encendí las estrellas
me senté aquí.
En esta luna
sin leer ni hablar.
El silencio es un manto que me abraza
me hunde en sus cabellos
como a un gato en busca de su origen.
Teatros y cafés que una vez fueron
calles que olvido.
Los adioses tuyos,
los míos,
los llamados apenas atendidos de la ciudad.
Tu perfume de hierba acaricia mis pestañas
y vives
en la luna,
en mi cabeza,
en mis manos.
Doce y media. Cómo pasan los años.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

IRMA TORREGROSA





Cuando la memoria del cuerpo se despierta
no se abren los ojos.



La luna derriba mis puertas
mi casa los párpados el sueño
invasora
me desprende de mi cuerpo
para que mire
cómo entras por la ventana
y, entre las sombras,
te recuestas junto a mí.

De pronto, mi silencio es
un viejo vencido, fatigado
que te nombra.

sábado, 28 de octubre de 2017

IRMA TORREGROSA




Morning sun



En mí no florece la mañana.

La observo subir a las narices
de los que trabajan todo el día
o toda la noche
o toda la vida.

Florecen los colores de las casas,
los besos de despedida
que no conozco
y la risa de los niños en la escuela.

En mí la luz no dibuja nada.
Solo invade mi habitación
para hacerla interminable
la espera del que no regresa
del que nunca estuvo.

La mañana no toca la puerta,
se mete por los ojos
y destierra de mi
todo lo que no sea soledad.