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miércoles, 27 de septiembre de 2017

ESTEFANÍA ANGUEYRA




Defensa del Odio

A la manera de Mario Benedetti



Defender mi odio a Octavio Paz como una trinchera
defenderlo del escándalo y el escarnio
de la censura y los censuradores
de los criterios pasajeros
y los definitivos

Defender mi odio a Paz como un principio
defenderlo del pasmo y la patada
de los neutrales y de la neurosis
de las duras infamias
y los torpes diagnósticos

Defender mi odio como una bandera
defenderlo del grito y la algarabía
de los ingenios y de las murallas
de lo pletórico y lo paradisiaco
y de la blasfemia y La Academia

Defender mi odio a Octavio Paz como un destino
defenderlo del miedo y de los ardores
de las subidas y las abatidas
de las distracciones y del oprobio
de la obligación de admirarlo

defender mi odio a Paz como una certeza
defenderlo del prójimo y la riña
de las fastuosas máquinas del tiempo
de la sequía y del relativismo
de los literatos optimistas

defender mi odio como un derecho
defenderlo de dios y del infierno
de las minúsculas y de la suerte
de los cuellierguidos y las ínfulas
del azur
y también del odio.



jueves, 21 de septiembre de 2017

ESTEFANÍA ANGUEYRA




The Falling Man



Doscientas personas
saltaron de las altas torres

De todas ellas
sólo nos interesará
un hombre

Su vuelo sostenido
hace olvidar
que el tiempo existe
que el suelo existe

Qué reconfortante pensar en un muerto
que flota para siempre.



viernes, 15 de septiembre de 2017

ESTEFANÍA ANGUEYRA


  

Vaso con agua



Siempre habrá alguien
corrigiendo o burlándose
de quienes dicen vaso de agua

Ellos, amantes de la lógica
nos prohíben el juego
de imaginar que el vaso

fue alguna vez un cilindro
que derritió su centro
para darnos de beber.




sábado, 9 de septiembre de 2017

ESTEFANÍA ANGUEYRA




Estudio sobre cuatro ciruelas



Diecisiete jóvenes
se sientan alrededor de una mesa
en la que reposan cuatro ciruelas

Todos escriben acerca de ellas
sin mirarlas

Para algunos poetas
los objetos sirven tan sólo
por su poder evocador:

¿a quién le importan
esas manchitas violetas de ahí,
tan inmóviles y opacas?

Ay, pero si fueran tres
al menos podríamos hablar
del número de Dios

Compañeros, ¡miren!
¡Acabo de morder uno de los frutos!
Ahora podrán añadirle a su poema
una metáfora sobre la carne.



domingo, 3 de septiembre de 2017