lunes, 6 de febrero de 2023


 

MANUEL DE LA FUENTE VIDAL

 

 

Metralla

«Al galope y siempre con las cabelleras

del enemigo en la mochila»

ANTONIO BENICIO HUERGA

  

Metralla, como en los viejos tiempos. Metralla, metralla, metralla. La metralla de tus ojos, por ejemplo. La metralla de mis días al borde de ti, la metralla de tu boca sobre mi boca, la metralla de mis inolvidables días en los acantilados de tu risa, metralla, metralla, metralla, como en los viejos tiempos. Metralla en mis bolsillos, metralla en tus caderas, metralla en los rincones del mundo, metralla en las viejas ciudades, metralla en las aldeas, quiero metralla en mis palabras, quiero metralla en las banderas, sueño con metralla entre mis piernas y ansío la metralla entre tus ingles. Metralla, metralla, metralla, como en los viejos tiempos. Sólo metralla en las librerías de mi barrio, metralla en las postrimerías de mi empeño y metralla en los olvidados rincones de tu desilusión, en los jirones de tus vaqueros ajustados que te arranco como si yo mismo estuviera poseído, y metralla también en los putos callejones del olvido, en los jodidos, vastos y cernudianos jardines sin aurora. Metralla, metralla, metralla. Como en los viejos tiempos. Metralla en la aquiescencia, metralla en las pilas bautismales y en las cafeterías, metralla en la tarde y metralla también al mediodía, metralla en los paseos marítimos, en las verdulerías, entre los vencejos y las golondrinas, metralla, metralla, metralla, como en los viejos tiempos. Metralla que hoy, aquí y ahora te ofrezco como el delicado narciso de mi rebeldía, como la flor atribulada de mi melancolía.

 

De: “¡Hallelujah!”

 

 

MARÍA CLARA SALAS

 

  

Hilandera

  

El poeta pide una venda a la hilandera

y después la rechaza.

Para volver

al ojo limpio

y al caminar seguro,

¿cuánto tiempo?

Se cuentan por miles

los heridos.

Demasiados escombros, cuentos

e inoportunas burlas se mantienen.

Sobre aquel cuerpo cayeron azotes,

a él y a muchos otros

los destruyó el encierro.

Negamos la presencia de Caín,

pero las formas de la crueldad

persisten.

 

De: “La discordia de Babel, Cantábrico”

 

 

ANTONIO PRAENA

 

 

Lengua materna

A Katy Parra

 

Por qué extraña razón,
si era la tierra miserable
y de veneno el cáliz de las flores,
si en cada genealógico enramado
niñas muertas, incestos mercantiles,
inviernos infinitos, quemaduras
de cal en los pezones. Por qué arcana
raíz, si era más dulce
el sueño de los muertos
a cuya gloria inseminaban
los hombres a sus hembras. Por qué hondo
impúdico sagrado, propio ajeno
temblor, justo a la puerta de su trance
—si estaba ya extinguida,
si prometió borrar su lengua,
su acento limpio y sucio,
sus promesas prescritas—
dijo las últimas palabras
en el idioma de su madre.

 

De: “Cuerpos de Cristo”

 

 

MARWAN

  

Covid-19

 

Antes
a todo joven
que osaba
asomarse a la realidad
para lanzar, un rato después,
piedras de juventud
contra toda cabeza visible del sistema,
le soltaban
la misma basura de siempre:
Sois una generación
nacida sobre sábanas de seda,
no habéis tenido
que luchar por nada,
no sabéis del hambre
ni las guerras,
no habéis leído libros prohibidos
a la luz de una vela,
no habéis sufrido,
qué derecho tenéis de quejaros.

Aquí tenemos nuestra guerra,
nuestro búnker,
la ansiedad entre paredes,
los abrazos pospuestos,
la fatal incertidumbre por el padre,
la risa bulímica de la tarde,
el temor sin apellidos,
los muertos sin velatorio,
el trabajo que se fuga entre las manos.

Y antes también
el bolsillo aullando en los inviernos,
las vidas en centímetros cuadrados,
el gris perpetuo de las fábricas,

 

De: “Una mujer en la garganta”

 

Nota: Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantautor Marwan

 

 

MIGUEL ÁNGEL ZAPATA

 

  

Florencia

 

Primera visión

El río es veloz, casi violento y sin que nadie lo note
se sube hasta el campanario del puente viejo.

El río es el río, y los bares son todos iguales en Florencia:
algo de su olor se pega en tu piel, y no hay
fuego que lo sofoque: cuerpos de doncellas humedecidas
te seducen para perderte en la dulce morada del paraíso.

El río es inquieto, abre la grieta y sobrevive al vino
y las sirenas. No puedes volar por el río y buscar el
purgatorio antes del primer sorbo.

La palabra reconoce el sentido del viaje, aquel pájaro
negro que se posa en un poste de luz y te habla del
tiempo repetido entre las aguas.

De: “Un árbol cruza la ciudad”

 

 

MARIELA CORDERO

 

 

Los inescrutables ojos

 

Los inescrutables ojos  
que se ocultan 
 dentro de galopantes ciudades de acero,  
están detrás  
de otros miles de ojos sonámbulos.  
 
Son narcóticos indomables
que mutilan el desamparo 
apaciguan los alaridos
y derraman caricias. 
Cuando afloran 
te toman por asalto. 

Sabes  
que morirás 
invocándolos. 

 

De: “Transfigurar es un país que amas”