Hilandera
El
poeta pide una venda a la hilandera
y
después la rechaza.
Para
volver
al
ojo limpio
y al
caminar seguro,
¿cuánto
tiempo?
Se
cuentan por miles
los
heridos.
Demasiados
escombros, cuentos
e
inoportunas burlas se mantienen.
Sobre
aquel cuerpo cayeron azotes,
a él
y a muchos otros
los
destruyó el encierro.
Negamos
la presencia de Caín,
pero
las formas de la crueldad
persisten.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
No hay comentarios:
Publicar un comentario