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sábado, 30 de diciembre de 2017

JUAN FELIPE HERRERA




Mitad mexicano



Extraño es ser mitad mexicano, déjame ponerlo de este modo
yo soy mexicano + mexicano, entonces, queda la cuestión de la mitad
decir mexicano sin la mitad, bueno, eso quiere decir otra cosa
uno puede decir solamente mexicano
y entonces pensar en pirámides, vetas de obsidiana, códices de fuego, diosas con
rostros desollados, zarpas en los pies y cráneos como cinturones
—esto no es mexicano
estas son existencias, eso es decir:
esclavitud, tendones, corazones destazados sacrificios por el continuum
galaxias y quarks, la leche cósmica que fluye al interior de los árboles
luego oscuridad
Qué es lo otro  —Sí,
eso también es mexicano, aun sin forma, salpicado de partículas.
Piezas europeas? Decir Colonia o Poder es incorrecto
mejor pensar en Kant en su diminuto cuarto
arrastrando sus calcetines negros en busca de la noción del tiempo
o Einstein volviendo sobre la ecuación errónea
acerca del modo en que la luz se curva —todo esto tiene que ver con
El medio,  el medio-algo, cuando se es medio-alguien

Tiempo

Luz

Cómo ellos te acechan y cómo tú les imploras,
todo esto se convierte en tu proyecto de por vida, esto es
tú eres mexicano. Una mitad mexicano la otra mitad
mexicano. Entonces, la mitad en contra de sí misma.


martes, 31 de diciembre de 2013

JUAN FELIPE ROBLEDO





Nuevo tiempo
Para Catalina González 



 
Nace el amor cuando menos lo piensas,
se acaba el tiempo reseco de las nomeolvides, del deseo marchito 
 agobiante,
los corazones laten de una manera misteriosa, callada,
y nuestras fotografías son láminas de un álbum que nadie más llenó.
Los zapatos hacen cantar al pavimento su romanza de antaño,
y sin que podamos evitarlo nos sorprendemos saltando un poco,
nos hacemos estampa de esta dicha que ha nacido después de la lluvia,
bajo un sol de enero.
Las mañanas son calladas cuando pienso en ti, tienen un rumor venturoso,
son mejores que el salmón y la champaña de hace tiempos.
No has nacido del fondo de una mente turbulenta,
tu rostro tiene el don de los ídolos pequeños,
no hace falta llamarlo para que acuda a la cita.
Nuestro afán es distinto, y podemos asegurar que es pasto, es agua clara,
volvemos a repetir el nombre amado, y los días se van sin amargura.
Algo hay en esta risa tuya que ha encontrado el sendero, no vacila,
y me ofrece un amor que es bueno, bueno como ron sin disparates.



lunes, 30 de diciembre de 2013

JUAN FELIPE ROBLEDO




Pequeña alegría



Cabeza de buey que se asoma por la ventana es la alegría,
una imaginada desde antes de nacer,
tierna y un poco díscola,
ramita ofrendando al tiempo la luz.
Un aleteo sumergido en días de calor la atraviesa y la hace llegar, falta 
de aire,
al umbral de la casa donde nos recibirán con agua que no da sed después.



domingo, 29 de diciembre de 2013

JUAN FELIPE ROBLEDO


  

Muchacha del baño público



Seguramente no veré con estos ojos mortales
la historia de esta muchacha que imagino clara y afectuosa.

Seguramente sonreirá con descaro
y tocará las espaldas de los que esperan frente a la estación. 

Habría deseado contemplar
su lento detenerse en callejuelas
y la forma como se prende de la solapa de un marino. 

Nada de esto conoceré, no podré disfrutar un estofado de pescado
junto a ella contemplando el undoso río. 

Sin embargo, parece que la conozco de siempre
cuando imagino esta tarde el regreso a casa
(deteniéndome por dulces y pan y miel)
para intentar convocar su cuerpo, su presencia
de bailarina a destiempo,
de amiga entre abrojos.


sábado, 14 de diciembre de 2013

JUAN FELIPE ROBLEDO



Comienzo de semana


Definitivos en cada acción
y cada frase,
incapaces de dar el brazo a torcer,
llenos de furia y alegría
hemos de mostrar el sendero de la voluntad
olvidando nuestras pequeñas miserias,
nuestras historias de tres al cuarto,
pues ¿a quién le interesan
y a quién cambian?
Afásicos, renunciantes, nuestra vocación,
es la plétora en desierto,
el camino del cisne en un mar de plomo,
recordando sin términos máxima completa:
"convencer es estéril",
y volviéndonos a lanzar, sin consuelo,
desde el tejado,
completando el penoso círculo.


viernes, 13 de diciembre de 2013

JUAN FELIPE ROBLEDO




Nos debemos al alba



Traicionar las palabras,
canjear su peso, su color,
en el sucio mercado de los días
es acto que nos llena de muerte
y ceniza y vago afán.
Ha de ser castigado
con el hierro, la soledad,
el tedio y la miseria.
Nos debemos al alba,
plateros, a la dicha,
y al canto y al remo
y al ensueño trazado en la garganta
y a mañanas sin prisa
en las orillas de un mar que ya no es.
Porque al final todo es olvido
para quien el tráfago su sangre dona,
a la parla chi suona
y a conversaciones con tontos
y mercachifles
y comete delitos en descampado
con las pequeñas,
las terribles y mansas
y arteras palabras.