Rachmaninov
Horrorizado
Raschmaninov se llevó las manos a la cabeza
al encontrar su primera sinfonía
insoportable
y al final del primer movimiento
huyó.
Pasó la noche en un tranvía
que se arrastraba ida y vuelta.
Era tan llamativo
que su mente colapsó
pero es bien conocido
cómo fue hipnotizado
y regresó triunfal
a componer el Segundo Concierto.
Ahora
soy yo Raschmaninov:
he visto el brillo en la oscuridad
y la oscuridad en el brillo,
he arrastrado mi mente maltrecha entre los términos,
me he recobrado en la serenidad
de una obstinada mirada rusa,
he redescubierto vencedores caminos musicales.
Encogido
en mis pieles amenazo
con dígitos silbantes
al auditorio extáticamente silencioso
educado en el espíritu de salones de té adúlteros.
¿Cómo
discernir mi verdadera melodía?
Deja al hombre con el que te ibas a sentir culpable,
y ven a mi camerino.
Aunque sea un destierro melancólico
soy más de lo que prodigo en el lecho.
Jugaremos a la Isla de los muertos
y mientras sigues repitiendo la verdad perfecta
de lo infravalorados que son mis Preludios
me llevaré las manos a la cabeza horrorizado.
De:
“Un rastro de sentido”.
Versión
de Imanol Gómez Martín.