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martes, 9 de enero de 2024

MAHMUD DARWISH


 


Ha pasado el tren

 

Ha pasado veloz el tren
—yo esperaba
en el andén a que pasara un tren—
y los viajeros se han encaminado a
sus días… Yo…
he seguido esperando.

En la lejanía lloran los violines:
me lleva
una nube venida de lejos,
y se deshace.

Una oscura nostalgia
iba y venía,
mas no me abandonaba el olvido,
no me podía el recuerdo
de una mujer:
Yo soy la luna —gritaba
si se embebía de luna.

Ha pasado veloz el tren
—el tiempo no estaba
de mi lado en el andén—
y las manecillas se han movido.
¿Qué hora es?
¿En qué día se bifurcan
el pasado y el mañana?
¿Cuándo se fueron los gitanos?

Aquí nací, pero a nadie he dado vida:
este tren
culminará mi terco nacimiento,
los árboles caminando a mi lado.

Aquí me dieron el ser que a nadie he dado:
hallaré en este tren
el alma mía colmada
de las orillas de un río muerto en su cauce,
como muere el joven.
Ojalá el joven fuese piedra…

Ha pasado veloz el tren.
Ha pasado junto a mí, y yo,
como la estación, no sé
si despedir o recibir a la gente:
hola, mi andén tiene
bar,
librería,
rosas,
teléfono,
bocadillos
y prensa,
y música,
y una rima
para un poeta futuro que sepa aguardar.

Ha pasado veloz el tren.
Ha pasado junto a mí, y yo…
sigo esperando.

 

Versión de Luz Gómez

 

lunes, 8 de enero de 2024

MAHMUD DARWISH

 

 

 

Las golondrinas de los tártaros

 

El cielo es mi montura. Lo he soñado:
era pasado el mediodía. Los tártaros
avanzaban bajo mí y bajo el cielo: nada veían
más allá de sus jaimas bien plantadas. Nada sabían
del futuro de nuestros rebaños, a merced del invierno inminente.
La tarde es mi montura. Como golondrinas,
los tártaros escondían sus nombres en los tejados de las aldeas,
dormían apacibles entre nuestras espigas,
sin soñar con después del mediodía, cuando
el cielo vuelva a los suyos
poco a poco en la tarde.

Tenemos un único sueño: que el aire pase
como un amigo, difundiendo el olor del café árabe
por las colinas expuestas al verano y al forastero…

Yo soy mi sueño. Cada vez que mi pecho se encoge,
como una golondrina extiendo las alas. Soy mi sueño…
Entre la multitud, me ha bastado con mirarme al espejo,
preguntándome por los astros
que deambulan a los pies de quien amo…
En mi soledad hay caminos para el que peregrina a Jerusalén
—sobre las piedras, palabras arrancadas como plumas.
¿Cuántos profetas necesita la ciudad para preservar el nombre
de su padre y acabar claudicando: caí sin combatir?
¿Cuántos cielos combina con cada pueblo
para que le quede bien su chal carmesí? Oh sueño mío…
¡No nos claves así la mirada!
¡No seas el último mártir!

Temo por mi sueño y me asusta el fulgor de la mariposa
y las manchas de mora del relincho del caballo.
Por él temo al padre y al hijo, y a los que pasan
por las orillas del Mediterráneo buscando dioses
y el oro de sus predecesores;
por mi sueño me dan miedo mis manos
y una estrella que aupándose
a mis hombros espera el canto.

Tenemos, nosotros, pueblo de noches antiguas, nuestros ritos
para ascender a la luna de la rima.
Creemos en nuestros sueños y mentimos a nuestros días
—no todos nos acompañan desde que llegaron los tártaros.
Pero ya se preparan para marcharse,
¡y se dejan detrás nuestros días! Dentro de poco bajaremos
a poblar nuestros campos. Haremos banderas
con sábanas blancas. Si hemos
de tener bandera, que sea así, limpia
de símbolos que la arruguen… No nos movamos,
no echemos a volar nuestros sueños detrás del carromato del forastero.

Tenemos un único sueño: dar con
nuestro sueño, como cada muerto
con su estrella.

 

Versión de Luz Gómez


domingo, 7 de enero de 2024

MAHMUD DARWISH

  



El fénix mortal

 

Hay en los himnos que entonamos
una flauta,
y en la flauta que nos serena
un fuego,
y en el fuego que encendemos
un fénix verde,
pero en la elegía del fénix no hallo
el rastro de tus cenizas.

Una nube de lilas basta
para ocultarnos
la cabaña del Pescador. Camino
como el Señor sobre las aguas. (Ella me dijo:
que el desierto no invada el recuerdo con que te sueño,
ni otros enemigos las rosas
que despuntan entre las ruinas de tu casa.)

Parecía agua el anillo que rodeaba
la cima del monte. Tiberiades
era una plaza menor del primer paraíso,
y yo dije: con unos ojos verdes
se culminó la Creación.
Y ella dijo: oh príncipe mío prisionero,
pon mi vino en tu copa.

Arden los dos extraños que nos habitan.
Los mismos
que querían aniquilarnos hace nada.
Los mismos
que volverán a sus espadas de aquí a nada.
Los mismos
que nos dicen: ¿quiénes sois?
—Dos sombras de lo que fuimos, dos nombres
del trigo que brota en el pan de las batallas.

No quiero volver, no soy
un cruzado que vuelve,
soy el silencio absoluto
que habita entre dos caras:
la del dios
y la de quien se hace
un nombre.
Soy la sombra que camina sobre las aguas.
Soy el devoto y la devoción,
el templario y el templo
en la tierra que me asedia y te asedia.

Sé mi amante entre dos guerras en el espejo
—me dijo—, no quiero regresar ahora
a la fortaleza paterna… Llévame a tu viña
con tu madre, perfúmame con agua de albahaca, viérteme
en cálices de plata, péiname, que me encierre
la cárcel de tu nombre, que me mate tu amor,
despósame, emparéntame con los ritos del campo,
hazme diestra en la flauta y que tu fuego me abrase: que como el fénix
renazca de mi fuego y el tuyo.

Algo que parecía el fénix
lloró sangre
antes de caer al agua,
a un paso de la cabaña del Pescador…

¿De qué sirve mi espera y la tuya?

 

Versión de Luz Gómez

viernes, 27 de abril de 2018

MAHMUD DARWISH





Si pudiera volver a empezar



Si pudiera volver a empezar, elegiría lo que elegí: las rosas del cercado.

Viajaría de nuevo por los caminos que llevan o no llevan a Córdoba,

colgaría mi sombra en dos rocas para que los pájaros fugitivos anidaran en sus ramas,

quebraría mi sombra para seguir el perfume de los almendros flotando sobre una nube polvorienta

y me fatigaría en las laderas. Acercaos, escuchadme, comed de mi pan,
bebed mi vino, pero no me dejéis solo en la calle de la vida, cual sauce extenuado.

Amo los países en los que el canto del viaje no ha dejado huella y no han obedecido a ninguna sangre o mujer.

Amo a las mujeres cuyos deseos ocultan el suicidio de los caballos sobre un umbral.

Volvería, si pudiera volver, a mí misma rosa, a mis propios pasos... pero no regresaré a Córdoba.


De: “Menos rosas”

Versión de María Luisa Prieto


sábado, 21 de abril de 2018

MAHMUD DARWISH





Yo soy de allí



Yo soy de allí. Y tengo recuerdos. Nací como nace la gente. Tengo una madre
y una casa con muchas ventanas. Tengo hermanos, amigos, y una cárcel con una fría ventana.
Tengo una ola que han raptado las gaviotas, un paisaje favorito, una hierba silvestre,
una luna en los confines de la palabra, la subsistencia de los pájaros y un olivar inmortal.
He pasado por la tierra antes de que las espadas pasaran por un cuerpo al que convirtieron en mesa.
Yo soy de allí. Retorno el cielo a su madre cuando llora por su madre
y lloro para que me reconozca la nube a su regreso.
He aprendido, para romper la regla, todas las palabras apropiadas en el tribunal de la sangre.
He aprendido todo el lenguaje y lo he deshecho para componer una única
palabra: Patria...


De: “Menos rosas” 

domingo, 15 de abril de 2018

MAHMUD DARWISH


  


Nosotros amamos la vida



Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,
bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo.
Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires.
Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino
y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.


De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


lunes, 9 de abril de 2018

MAHMUD DARWISH


  


Andaré este camino



Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final,
hasta el final del corazón, andaré este camino largo, largo, largo...
Nada tengo que perder sino el polvo y lo que está muerto en mí. La hilera de palmeras
indica lo que está ausente. Cruzaré la hilera de palmeras. ¿Necesita la herida a su poeta
para dibujar una granada a la ausencia? Os construiré sobre el techo del relincho
treinta ventanas para la metáfora. Saldréis de una peregrinación para entrar en otra.
Se estreche o no la tierra para nosotros, andaremos este largo camino
hasta el final del arco. Que nuestros pasos se tensen cual flechas. ¿Estamos aquí desde hace poco
y dentro de poco alcanzaremos la flecha del comienzo? El viento gira en torno nuestro, gira, ¿qué dices?
Digo: Andaré este largo camino hasta mi final... hasta el final.


De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


martes, 3 de abril de 2018

MAHMUD DARWISH





Sobre esta tierra



Sobre esta tierra hay algo que merece vivir:
la indecisión de abril,
el olor del pan al alba,
las opiniones de una mujer sobre los hombres,
los escritos de Esquilo,
las primicias del amor,
la hierba sobre las piedras,
las madres erguidas sobre un hilo de flauta
y el miedo que los recuerdos inspiran a los invasores.

Sobre esta tierra hay algo que merece vivir:
el fin de septiembre,
una dama que entra, con toda su lozanía, en la cuarentena,
la hora del sol en la cárcel,
una nube que imita un grupo de seres,
las aclamaciones de un pueblo a quienes ascienden a la muerte sonriendo
y el miedo que las canciones inspiran a los tiranos.

Sobre esta tierra hay algo que merece vivir:
sobre esta tierra está la señora de la tierra,
la madre de los comienzos,
la madre de los finales.
Se llamaba Palestina.
Se sigue llamando Palestina.
Señora: yo merezco,
porque tú eres mi dama,
yo merezco vivir.


De: “Menos rosas”

martes, 27 de marzo de 2018

MAHMUD DARWISH





Sombría será la noche...



Sombría será la noche... escasas las rosas.

El camino se dividirá más de lo que hemos visto, una llanura se partirá,

una pendiente se derrumbará sobre nosotros, una herida nos caerá encima, nuestra gente nos abandonará,

el muerto matará en nosotros al muerto para olvidar los ojos del muerto... y consolarse.

Sabremos más de lo que hemos sabido. Iremos de abismo en abismo, impulsados

por una idea que las tribus han adorado y luego han quemado sobre la carne de sus adeptos cuando éstos disminuyeron.

Veremos entre nosotros emperadores que grabarán sus nombres en el trigo para guiarnos.

¿No hemos cambiado? Hombres que degüellan según la ley de su puñal, arena para que crezca la arena,

mujeres según la ley de sus muslos, sombra para que disminuya la sombra...

Pero yo seguiré el curso del canto, aunque escaseen mis rosas.



De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


miércoles, 21 de marzo de 2018

MAHMUD DARWISH





El amor me enseña a no amar



El amor me enseña a no amar, a abrir la ventana
al borde del camino. ¿Puedes emerger de la llamada de la albahaca
y partirme en dos: tú y lo que queda de la canción?
Cualquier amor es el amor. En cada amor veo el amor, como muerte de una muerte precedente.
Viento que se afana en impulsar a los caballos, entre nubes y valles, a su madre-viento.
¿No puedes salir del tintineo de mi sangre para que acune este ardiente deseo,
para que aparte a las abejas de los pétalos de la rosa contagiosa?
Cualquier amor es el amor. Me pregunta: ¿cómo ha vuelto el vino a su madre y se ha quemado?
¡Qué dulce es el amor cuando atormenta y destruye al narciso del deseo!
El amor me enseña a no amar y me deja a merced de las hojas.


De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


jueves, 15 de marzo de 2018

MAHMUD DARWISH





Quiero más vida para encontrarte, más exilio.
Si mi corazón fuera ligero, lo lanzaría sobre cada abeja.

Quiero más corazón para poder llegar al tronco de una palmera,
y si mi vida me perteneciera, te esperaría detrás del cristal de la ausencia.

Quiero más canciones para llevar un millón y una puertas,
levantarlas cual jaima en dirección al país y vivir en una frase.

Quiero más damas para conocer el último beso
y la primera muerte bella sobre un puñal empapado del vino de las nubes.

Quiero más vida para que mi corazón conozca a los suyos
y para poder volver a una hora de tierra.


De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


viernes, 9 de marzo de 2018

MAHMUD DARWISH





El último tren se ha parado



El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
salva a las rosas. Ninguna paloma se posa en una mujer de palabras.
El tiempo se ha acabado. El poema no puede más que la espuma.
No creas a nuestros trenes, amor, no esperes a nadie en la muchedumbre.
El último tren se ha parado en el último andén, y nadie
puede retornar a los narcisos rezagados en los espejos de la penumbra.
¿Dónde dejaré mi última descripción del cuerpo que en mí habita?
Todo ha terminado. ¿Dónde está lo que ha terminado? ¿Dónde vaciaré el país que en mí habita?
No creas a nuestros trenes, amor, las últimas palomas han volado, han volado,
y el último tren se ha parado en el último andén... y no hay nadie.

  
De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto


sábado, 3 de marzo de 2018

MAHMUD DARWISH




  
He visto la última despedida



He visto la última despedida: me despedirán en una rima de madera,
izado por manos de hombres y ojos de mujeres.
Me envolverán en una bandera y mi voz se conservará en cintas.
Me perdonarán en una hora todos mis pecados, luego los poetas me insultarán.
Mas de un lector recordará que yo velaba cada noche en su casa.
Una chica vendrá pretendiendo que me casé con ella hace veinte años y pico.
Se contarán leyendas sobre mí y sobre las conchas que recogía de los mares lejanos.
Mi amiga se buscará un nuevo amante que esconderá en sus vestidos de luto.
Veré la fila del cortejo fúnebre y a los que pasan, cansados de esperar.
Pero aún no veo la tumba. ¿No tengo derecho a una tumba, después de todas estas fatigas?


De: “Menos rosas”


Versión de María Luisa Prieto