lunes, 16 de octubre de 2023


 

HELÍ RAMÍREZ

 

 


 

XIII

 

Entre las cosas que la técnica industrial ha producido,
la nevera es un artículo de primera necesidad en la casa.
Sin ella los alimentos se dañarían en pocos días,
en quizá horas.
Si no existiera la nevera,
sin duda alguna los más perjudicados seríamos
los de las comunas pues comeríamos cuatro, cinco días,
y el resto del mes se viviría del clima
que desnutre y embrutece.
La nevera es una reina en la familia: conserva
Los frisoles hasta ocho días;
En su vientre la carne no se descompone,
y una sopa puede conservar su sabor hasta dos días.
En su rincón en la cocina, la nevera
impone su presencia sobre los demás objetos.
La mayor tristeza en una casa es abrir la nevera
y verla vacía, y se puede decir que abriendo
la nevera se sabe lo que se come. Por eso es muy
feo llegar a una casa de visita y abrir la nevera.
Una nevera sin alimentos en sus compartimientos es triste
nevera.
La nevera tiene corazón, un corazón invisible.
Con la nevera se tiene hielito
para una sed de rumba.
La nevera es la reina de la casa, y que me perdonen
la estufa y la plancha, el equipo de sonido,
la licuadora y el televisor.
Una nevera es una nevera. Con ella el mercado
más rinde, ahora que la mujer tiene que guerrear
hombro a hombro con el marido para mantenerla
surtidita, con los alimentos gozando de buena
protección para por la tarde, cuando se llega a la
casa a descansar, no es sino llegar a calentar y a
comer, lo que hace la nevera sea una mujer gorda
en la cocina con la cual somos desagradecidos: se acaba
y no se le dan las gracias por conservarnos de comer
los alimentos en su sabor.
Por la nevera doy la batalla en este planeta o en otro.
Con cariño, a la gordita de la cocina
cuido sus cauchos interiores y la descargo para
darle su descanso de mes a mes.

 

ELSA CROSS

 


 

5

 

Se cimbra la noche cuando llegas
Quedan palabra y corazón
          en vilo—

¿Vale toda mi vida este momento?

Todo se cura cuando llegas
todo sana—
Como lluvia
    cayendo sobre plantas resecas
Todo vuelve a su sitio
         reverdece

Tu abrazo
   como una tierra prometida

No vienes solo
Traes algo como albahacas
como melisas
como un agua muy fresca

Sigiloso
Tu frente recoge toda la luz
y tus manos
    más sigilosas aún
desprenden del sueño
        las quimeras
y deshacen
  los trabajos del día

 

De: “Tu otro nombre”

 

CARMEN ALIAGA

 

 


 

Siempre colgada al hombro,
la imprescindible llave
de la caverna,
me escondí de la luz
y de los otros.
Quise inventar el fuego,
comprender la rotación,
la inercia,
la materia perenne
y la caduca.
Aposté por saber
el origen del sí
y el de la negación.
Quise enfrentarme al ojo
de mi destino.
Mas aprendí que el mundo
se me rompía en dos
y no cabía otra
que seguir con lo puesto.

 

De: “Caída de ballena”

 

 

ROBINSON QUINTERO OSSA

 

 

 

 

Hombre que da una vuelta a su casa

 

La poesía no tiene horario

La poesía se escribe no cuando uno quiere
sino cuando ella —la poesía— quiere
dicen

Esto me digo mientras camino
y pateo una piedrita
calle abajo
una y otra vez

la misma piedrita

Dios puede ser cualquier cosa
incluso una piedra en el camino
—dicen también

Y me lo digo como quien no tiene
para decir
algo inusitado sobre una piedra
que se patea en una calle solitaria

Darle a la piedra es todo el asunto
de esta tarde
sin asunto
pues no hay qué hacer
y la poesía no tiene horario

La piedra golpea otra piedra y no canta
no llena el universo
Es nada
diría uno
en el camino que lleva a casa

 

 

SANTIAGO RODAS

 

 


 

Debajo de la lluvia

 

Dos chicos se besan
mientras esperan una cerveza y
las luces de neón
encienden sus siluetas.

La lluvia empieza a
caer:

sí, sí, sí            su dactilografía

Prendes un cigarro
y
el humo

viborea entre

las gotas

Huele a hojas mojadas
vencidas de falso laurel

Nos tomamos la cerveza
que amasa y produce
esta atmósfera, digamos, tersa

sí: la lluvia le bota los sobrantes a la noche

sí, sí, sí
sí, sí
sí
sí, sí,
sí, sí sí

caminamos bajo
la sombrilla y el tecleo convexo de las gotas
somos, pues, casi un solo cuerpo
entre las calles vacías
esquivando
los charcos

sí, sí, sí.

 

 

MARIO RIVERO

 

 


 

Ceniza azul

 

Del amor

sólo queda

un poco

de ceniza azul.

 

Volverías a

sentarte

junto al fuego

apagado

ahora que lo

sabes?