"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 24 de marzo de 2023
ATILIO MILANTA
Ínter,
entre mi poética
Pulsar
el instrumento, tener memoria
(o no tenerla),
alegría, tristezas, sentimiento. Pensar
a quien va el mensaje, la verdad, el canto.
Ser Belerofonte en su Pegaso, Panida, Apolo,
o un semidiós.
O el mismo dios.
Describirse o dibujarse en una línea,
o un pentagrama o una piedra,
como el horizonte. O una cruz.
Tensar el arco
y dispararse como lanzándose hacia adentro
y expulsarse al infinito
hasta quedar rodeado solamente de sí mismo
con el universo en su interior,
o en su mano,
o no más allá de su contorno.
O ser una partícula entre sus dedos.
ENRIQUE P. MARONI
Cicatrices
incurables
de una herida
que
me ha causado la vida
en su triste batallar.
Cicatrices
que ya no se cierran nunca
porque llevan siempre trunca
la esperanza de curar.
VÍCTOR HUGO LÓPEZ CANCINO
El
mar
Como
invento de la mano divina,
que se parece al cielo sin llegar a serlo,
como bailarín con su danza matutina,
que todos los delfines se gozan de tenerlo…
así es el mar.
Cantando
sus hermosas melodías,
que se acompañan del atardecer y sus encantos
y mezclan sus hermosas sinfonías,
envolviéndose en las aguas cual si fueran mantos…
así es el mar.
Pareja
de la luna que vive enamorada,
desprendiendo destellos de amor y de esperanza,
hogar de los peces y la sirena adornada
con algas de ternura y de confianza…
así es el mar.
Como
espía que no duerme y que vigila
al anochecer que se acerca tiernamente,
como escenario que abre sus cortinas
y que luego las cierra lentamente…
así es el mar.
HILDA CONKLING
Breve
Historia
Encontré
el oro en la colina;
¡Encontré el oro escondido!
La malvada reina
robó el oro, lo
escondió debajo de una piedra
y nunca lo contó.
La reina egoísta
rodando
en su limusina blanca,
nunca supo ni soñó
que busqué todo el día
hasta que encontré el oro, ¡
el oro!
ALEJANDRO ROMUALDO
Si
me quitaran totalmente todo
Si
me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o de los buenos días
del sol sobre la tierra
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.
Si
me quitaran las palabras
o la lengua
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.
Si
me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre
amor mío.
ARTHUR RIMBAUD
El
mal
Mientras
que los gargajos rojos de la metralla
silban surcando el cielo azul, día tras día,
y que, escarlata o verdes, cerca del rey que ríe
se hunden batallones que el fuego incendia en masa;
mientras
que una locura desenfrenada aplasta
y convierte en mantillo humeante a mil hombres;
¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba,
en tu gozo, Natura, que santa los creaste,
existe
un Dios que ríe en los adamascados
del altar, al incienso, a los cálices de oro,
que acunado en Hosannas dulcemente se duerme.
Pero
se sobresalta, cuando madres uncidas
a la angustia y que lloran bajo sus cofias negras
le ofrecen un ochavo envuelto en su pañuelo.
