martes, 13 de enero de 2026


 

LUIS DÍAZ

 


 

en la casa vieja había una palmera aguantó muchos años lejos de bosques lluviosos y desiertos se la veía asomar por el muro del patio alta seca y despeinada soplaba el viento y se movía paraba el viento y ella también nadie le hacía caso y eso que cerca no había más palmeras un día se partió el tronco estaba podrido podría haberse evitado todo el mundo sabía y sigue sabiendo que la palmera se partió no porque estuviera enferma la palmera se partió porque no podían sacar nada de ella

  

De: “Hombres con un diente de leche”

 

DOMINGO ZERPA

 

  

¡Malhaya!


No vuelvo a mi casa,
pa qui vo’a volver
si sé que mi tata
me v’a sobar bien.

La máquina grande
del tren pasajero,
pitiando, pitiando,
dejó con sus ruedas
chancaus mis corderos,

blanqueando los güesos
encima la vía,
lo mismo que polvo
de harina cocida.

La lana con sangre,
con motas redondas;
no sirve siquiera
ni pa hacerse una honda,

ni pa’hilar en puisca
ni mismir en palo;
’ta pior que talega
comíu por gusanos…

¡Malhaya, los hombres
que han hecho tuito esto,
pa matar la hacienda
de los campos nuestros.

¡Malhaya, los gringos!
Pero y’han di ver
si no soy guapa
pa voltearlo al tren:

le pongo estas piegras
encima la vía,
y caye antarquita…
la panza p’ arriba.

 

LUIS ALBERTO ARELLANO

 

  

Escrito en el polvo

  

Caminamos oscuros por el bosque.
Atrás quedó el campamento donde
todos bailan y ríen junto al fuego.
En un claro encontramos un grupo grande de luciérnagas.
Sus cuerpos encienden y apagan un ritmo
pausado que parece un mensaje a los cielos.
Mi hijo grita y señala el abrasarse,
como teas al viento, de los bichos.
Parece que los cuerpos interrogan a las estrellas
por el paradero de Dios.
Algo urge que le comuniquen.
La noche nada responde.
Sólo el croar de algunas ranas
y el parloteo inútil de las aves en la enramada.
El aire sabe a sal como una lágrima.
Amenaza lluvia y la inminencia todo lo cubre.
La mano de mi hijo en mi mano
me salva del mudo abandono de las estrellas.

 

 

GRACIELA MATURO

 

 

Jardín de Hierro

  

No puede ser que todo se pierda para siempre,
que no tengan su número de amor
ni la música oscura que fluye entre mis dedos
ni el agua, ni la arena
ni la movida llana
ni el enorme silencio de los ojos del perro
ni el sueño de la tarde que bellamente muere.
Cómo será el olvido,
los días sin memoria,
sin este claro peso de las cosas amadas,
sin el tierno contorno familiar de los árboles
acaso sin tus ojos…
Cómo serán los lentos imperios de la gloria
su radiante crepúsculo sin noche
su implacable diadema.
Quizás pediré a Dios que me conceda un día
poder mirar el cielo desde huesos mortales
y saciar estos labios con un agua de tierra…
Volveré a los parajes que anduvieron mis pasos
entre piedras antiguas o entre muros
dulces, perecederos…
Acaso volveré, desterrada y ardiente
a mi jardín de hierro.

 

 

HALINA POŚWIATOWSKA

 

  

misericordiosos eran los escitas
cuando murió el rey
asfixiaron con una cinta a su concubina más querida
y el cuerpo muerto de ella
lo echaron a una pira
se mezclaron sus cabellos
con las cenizas de las manos de él
sus pequeños dientecillos
con las cenizas de los labios de él
y cuando las llamas se oscurecieron
recogieron las cenizas calientes
y enterraron todo
en un amplio ataúd
labrado de hierbas y flores
en las que habitaba el viento

 

De: “Y un recuerdo más”

 

MAX JACOB

 

  

Cementerio

 

Si a mi marido lo echáis
Irá a parar al cementerio,
Rosa blanca, rosa blanca y rosa roja.

Mi tumba es como un jardín,
Como un jardín roja y blanca.

El domingo iréis, rosa blanca,
A pasearos por allí,
Blanco mugueto y rosa blanca.

Para los muertos Tía Yvonne
Una corona de alambre
Les trae de su jardín,
De alambre pintado y flores de satín,
Blanco mugueto y rosa blanca.

Si Dios quiere resucitarme
Yo subiré al Paraíso, rosa blanca,
Con una aureola dorada,
Blanco mugueto y rosa blanca.

Si mi marido volviese,
Rosa blanca y rosa blanca,
Juntito a mi tumba viene,
Blanco mugueto y rosa blanca.

Acuérdate de nuestra infancia, rosa blanca,
Cuando en el muelle jugábamos,
Blanco mugueto y rosa blanca.