"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 8 de febrero de 2023
MANUEL DE LA FUENTE VIDAL
Mi
exilio
Paseo
entre las brumas de mi exilio, las brumas de una ciudad perdida en la galaxia,
las brumas de una ciudad en la que fuimos felices. Paseo con las manos en los
bolsillos de esta vieja chupa comprada en un mercadillo de Babilonia, aquel día
en que los asirios perdieron la fe y se entregaron al suicidio, como caballos
enloquecidos y salvajes. Eras mi ruiseñor, mi gorrión y mi paloma, la Cruz que
me salvaba y que yo acariciaba con las yemas de mis dedos, fuiste mi patria y
sus banderas, fuiste mi sexo y su república, fuiste mi adolescencia y su
estallido, fuiste el clamor de mis ciudades, fuiste el gol de la victoria, en
el descuento y de penalti. Recuérdame, gacela, mientras vivas, recuérdame, arco
iris, mientras respires, recuérdame viento del norte, cuando beses, recuérdame,
jacinto y suspiro, mientras bebas, recuérdame, ángel y clavel, mientras
suspires, recuérdame, flor y guepardo, cuando suene el último acordeón en los
confines de la Mar Océana. En la patria insomne de mi exilio.
De:
“¡Hallelujah!”
MARÍA CLARA SALAS
Sobre
algunas preferencias
Los
entregados a la distancia
huyen
del mundo,
la
voracidad del tiempo frena
sus
canciones.
Los
que por una mano recia son apartados de las plazas
cierran
sus ojos a la desventura.
Algunos
sonidos,
los
más feroces,
logran
despertarlos.
No
sé si afirmar tan persistentemente el amor
sea
saludable.
Reír
o dejar de reír
es
la disyuntiva.
El
azote peor
es
la arrogancia de estar
muerto-vivo.
Puestas
sobre un mantel,
nuestras
vanidades aspiran a un corte
preciso.
La
mirada se detiene en las palabras de los libros,
en
sus sentidos y sin sentidos,
en
la emoción que doblega,
vuelo
suave deleitoso sin ruido.
De:
“La discordia de Babel, Cantábrico”
ANTONIO PRAENA
Al
corazón transverberado de Santa Teresa
A un
corazón como el mío
le conviene caminar con espinas.
No sabe del amor quien sale indemne
de la carne del otro.
Quien no ha sido dolor para sí mismo
de este mundo se marcha sin un trozo de él
incrustado en su centro.
De:
“Cuerpos de Cristo”
MARWAN
Díscipulo
de Ícaro
Me habría gustado ser discípula de Ícaro.
RAQUEL
LANSEROS
El
día que hayan de enterrarme
sean bondadosos
y al esculpir mi lápida
no me encierren en una sola frase,
hagan el esfuerzo:
Asiduo perdedor en asuntos de amor,
jamás tuvo un buen plan de desalojo para la tristeza.
Demasiado preocupado por gustarle a los demás,
fue un hombre sin más guerras que las propias,
pero un día consiguió moderar sus pleamares
y ya no se le vio por otros ojos.
Discípulo de Ícaro,
siempre prefirió la mirada de las mujeres
porque los hombres le recordaban demasiado
a sus defectos de montaje.
No se le conoció habilidad alguna para superar las decepciones
y en sus relaciones siempre prefirió un desengaño a la rutina
y la potencia a la extensión.
Sabía que ninguna red social podía albergar enteramente un corazón
y que la canción de autor sin poesía es un pájaro con un ala rota.
Nunca estuvo en venta
y siempre sintió un odio visceral por las brújulas,
por no señalar la dirección de la utopía.
Compasivo con casi todos,
solía olvidar a la hermana Compasión al hablarse por las tardes.
Un día al parecer lo logró
y se perdonó no haberse sabido perdonar.
Veloz para el amor y lento para olvidar,
prefirió sentir a comprender
y se hizo tan adulto que se pasó el resto de su vida
tratando de volver a ser pequeño, tratando de pintar igual que un niño.
De:
“Una mujer en la garganta”
Nota:
Marwan Abu-Tahoun Recio, es el nombre completo del poeta y cantaeutor Marwan
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
Paseos
en bicicleta
El
olor de la hierba se enreda en las palabras que no
llegan a tu boca.
Paseas
en tu bicicleta y entre el aguacero otra vez
una palabra, una alegría inesperada, una lágrima que
se va.
La
poesía se insinúa desde que pones tus manos en
el timón, y mientras la montas vas sintiendo de inmediato
su velocidad, el olor del mar regocijando
tus pulmones, la excitación del aire tibio con la luz
de los árboles que cruzan la ciudad como perros solitarios.
De:
“Un árbol cruza la ciudad”
MARIELA CORDERO
Re-cordis
Vuelve
a pasar por el corazón
la colección de imágenes
acérrimas, plenas de color
o inconexas y vaporosas
como fragmentos de un cristal oscuro
dispersos por una planicie frágil.
Vuelve
a pasar por el corazón
el tacto que alguna vez anocheció en tu mano
el olor de una flor estrujada en la piel
la voz lenta que apresuraba tu sed
el sabor de una plegaria que ardió
en tu lengua.
Vuelve
para repetirse como un río infinito.
De:
“Transfigurar es un país que amas”
