"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 29 de diciembre de 2025
REYES GUILLÉN
Mi
bisabuela
Mi
bisabuela se cortó las venas.
Desde entonces,
los sangrados y los cuchillos
se suceden por nuestros genes:
hemorragias, leucemias…
En
mi familia,
las tristezas son los ríos
que van a dar al acero,
silencio que apaga el llanto.
Mar
que todo consuela.
MARITZA CINO ALVEAR
lapsus
y
como si el despertar no fuera
tuve que lidiar con la rutina y sus faenas
con lagunas mentales
y lapsus brutos
dormirme por instantes en pleno día
acariciar el mundo con un dedo amorfo
presagiar sin clarividencia los mosaicos
que desfilaban por la ventana del pabellón
donde permanecí como solista coral
deshojando margaritas de mi huerto vacío
ALLAN BARRERA
Los
desheredados de la historia
Aquí
estamos todos juntos
con el alma contraminada por la brisa de la muerte
recostados en el frío de la angustia en una banca rota del olvido,
con el silencio de clase detrás de la garganta,
con el silencio de las sombras contemplando el horizonte
desterrado de nosotros solos,
indescifrablemente solos para enfrentar
la zozobra de esta vida,
y la luz amarga que hay detrás del silencio que nos toca.
Aquí estamos en la hora precisa de la llaga exacta
somos el musgo de la historia que la historia no registra
por nuestras venas circulan antiguos
juramentos y promesas heridas
somos los fragmentos de la noche lenta del naufragio
Aquí estamos recostados en el viento cotidiano de la miseria
rodeados de ángeles horribles que caminan como el hambre.
con la pólvora en la frente y el pan de la angustia
con el país estancado en el pecho como una estaca de llanto
con el equipaje de diminutas alegrías y afectos postergados
solos, frente al oscuro poso del tiempo sin fondo
suspendidos en la niebla del fantasma
asesinado que recorrió Europa
encerrados en la fisura del júbilo silente que
media entre el cosmos y la basura
desde aquí podemos contemplar el río cargado con odio
desde aquí podemos despedirnos de nosotros mismos.
Y mirar esa gloria que moja la noche
como el sueño más antiguo de una inmensa
calle que da al vacío.
FERMÍN HERRERO
Primera
escarcha y es agosto. En la silla
de mimbre, desde la terraza, contemplo
los tordos sobre el cable, la abubilla
sola. Siento los pájaros. Su gracia
que es ligera y está por encima. La sombra
de una nube me aploma, me devuelve
a la tierra. No piso el campo hace
días, sé que en el páramo el cielo
se acerca, aplasta. Y es la luz, la secreta
oquedad donde mueren los pájaros.
-REPLIEGUE-
De:
“Endechas del consuelo”
SUSANA SZWARC
Los
pies sobre una mano
Los
pies podrían caminar sobre una mano.
(Descalzos –siempre- esos pies.)
¿Podrían conversar manos, codos,
pies, rodillas, frente?
-Sh, escuchá, ya están conversando.
-No dejan de hablar.
-Nunca.
-Nunca es imposible.
-Entonces, ¿la sombra toca
a su contrario? ¿Lo acaricia?
Conversaciones
por todas partes. Con-
versaciones a través de las rejas, de las mesas,
de los libros.
Cuchicheos que alcanzan –por esa mano
o esos pies- al sol.
Y no dejes de decir sombra: en ella
algo
majestuoso todavía
replica. Rebalsa.
La
sombra es hoy el sombrerero
que espanta las moscas, los miedos.
Atraviesa las paredes, las hunde
en la flor.
Pero
se mueve
adentro- afuera –adentro-afuera
de nuestras sílabas. A-
som-bra.
Nos hace sostener una conversación
tartamuda. Solo así,
podremos hablar de la otra
sombra, la que nos avanza
con el hambre a pedazos.
Compartido.
De:
“El Libro (no) de los Salmos”
VÍCTOR RUIZ POLANCO
Pende
un deseo de títere del gancho de esa grúa
que, en la explanada allá en extrarradio,
augura un nuevo bloque
de viviendas.
Pico
amenazador
de qué ave unheimlich.
Cómo
nos gustaría,
alzar el rostro al cielo y encontrar
una mano invisible
manejándola…
Ingenua
fe.
Las
grúas se propagan sin por qué;
una desaparece y se alza otra;
si no la ves, seguro está a tu espalda.
Imposible
vivir bajo su sombra
sin sentirse un ahorcado.
De:
“Plano de una ciudad”
