Mostrando entradas con la etiqueta LUIS GERARDO MÁRMOL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LUIS GERARDO MÁRMOL. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de octubre de 2022

LUIS GERARDO MÁRMOL

 

  

Misterios 

A mi hija, Carmen de los Ángeles

 

 

Por la tarde, un hombre y su hija se bañan en el mar.

El mar escoge algunos de sus dones
para dejarlos en las manos del hombre.

La creación y las huellas de las criaturas.

Llegan a sus manos, sin que lo sepa,
tres piedras que son las virtudes que miran más hondo.

Nunca se ven estas piedras como cuando salen del mar,
nada como esta agua y el sol vespertino, sobre este flanco de la creación;
pero una piedra que en nada luce, dejada también por el mar sobre las manos del hombre,
es rechazada y devuelta a las olas de la orilla:
mucho después, la buscará inútilmente el hombre arrepentido.
¡Llave de plata, eres como los ríos,
siempre entras de soslayo en el misterio!

La hija, entretanto, nada conoce excepto su júbilo,
y la espuma la cubre y la deja blanca como la piedra de la fe.
Y al rato, con los rizos negros brillando sobre los hombros, dice:
quiero ir hasta el río.

Una vez allí, es tan llana y dulce la corriente,
que sin cuidarse entra en ella el hombre,
sólo para tropezar y herirse con ocultos guijarros,
y hundirse en hoyos y limos que había olvidado.
Al alzarse, insiste y va hasta donde se juntan el río y el mar,
y descubre que la corriente de un río tan llano que sólo llegaba hasta los tobillos,
de pronto lo arrastra y no hace pie.
Su hija quiere seguirlo y la corriente la va arrastrando,
el hombre se sobrepone, puede otra vez alzarse, la ataja y la carga en sus brazos,
hasta la orilla, a salvo.
¿Era la piedra que rechazamos?
Otra piedra dorada se había colado entre sus dedos,
y fue recogida y puesta a buen resguardo.
El amor, que ha estado desde el comienzo entre ambas orillas, vigilando,
recuerda todo y deja los zapatos de la niña sobre la corriente
para que los caminos se dirijan al destino más alto.

 

 

martes, 4 de octubre de 2022

LUIS GERARDO MÁRMOL

 

  

Imitación de tu fu

 

 

La luna sobre el urape purpúreo
y el cielo tamizado con canela.
Comienza la sequía. Hay dolor y sangre en mi región.
¿Cómo puedo yo, íngrimo,
toparme con un cerro tornasolado
y llenar mis entrañas con el aura vespertina?

Como hojas crepitando: así hablamos ahora,
así es nuestro arrullo.
Más allá, las flores de un escuálido araguaney;
un mínimo pero noble y seguro resguardo contra la inclemencia.

Las guacamayas azules y doradas, como los días del Edén,
vuelan delante del sol por última vez
y se abrigan ya sobre los hombros de otro árbol,
uno que en cambio es corpulento y alto,
como aquellos que, de tanto mirarlos,
llevaron al hombre a alzar sus templos.

 

 

 

lunes, 3 de octubre de 2022

LUIS GERARDO MÁRMOL

 

 

La voz que se doblega
(otra imitación de tu fu)

 

 

Mientras le canto al mar, lejos de allí,
camino sobre multitudes de hojas caídas,
negras por la lluvia.
No logro aquietar el corazón.

Pájaros rojinegros, tersos,
conocen bien su recinto celeste.

Allende los dulces árboles escuálidos,
nieblas y azul damasco.

 

 

 

 

domingo, 2 de octubre de 2022

LUIS GERARDO MÁRMOL

 

  

Ancestros

 

 

Corno o tempestad, los verdeoros del ocaso
¿puedo recordarlos por haberlos visto aquí?
Bosques y cielo, Schumann, Giorgione,
¿ésas que miro son las luces de un templo?
También el frío se adivina.
Me abrigo como ahora, feliz tristemente,
llaves de plata, de oro que se torna rubí,
y como en los anocheceres de Domingo,
con la cabeza en el hogar al olvido entregada, adolorida,
prefiero aún portar oriflamas, en procesión,
a ser el hombre que suelta amarras, en la noche, y se embarca.

 

 

 

sábado, 1 de octubre de 2022

LUIS GERARDO MÁRMOL

 

  

Navidad del iniciado

 

 

La noche de la estrella
no es como la noche de la luna.

Podemos beber ante la luna
y, como aquel viejo maestro,
invitarla a danzar, danzar con ella,
que nuestras mangas, flotando
puedan barrer las montañas.
Solos, solísimos,
ya nos encontraremos en el Río de Plata de los Cielos.

En la noche de la estrella, en cambio,
lo que podemos beber
sólo podemos beberlo del aire,
y escuchar,
la luz de la noche,
oír júbilo, oír.