domingo, 8 de febrero de 2026


 

ALEJANDRO SEBASTIANI VERLEZZA

 


 

víspera

el cielo se derrama
en el paisaje

la voz navega
hacia el ritmo

 

 

MANUEL CUAUTLE

 

 

Cuauhtemoc: apoteosis del tiempo¹

  

Cuauhtemoczin
Tlacatecuhtli
Xocoyotl
abuelo de nuestros abuelos

naciste bañado
en las tintas
de la sabiduría

tomaste el rojo
del día y el negro
de la noche

te escabulliste
entre los presagios
malditos
con la fuerza
del guerrero águila
que fuiste y eres

más aquellos
supuestos dioses
barbados

te quemaron los pies
sin saber
que tu cuerpo
podía prescindir de ellos

te quemaron las manos
y ya habías tocado
las letras del infinito
con las huellas
de tu valentía

te rasgaron las carnes
para que se te escurriese
aquello que llamaron alma
y nunca supieron
que descubrirían el vuelo
de la eterna presencia

te prendieron fuego
en la cabeza
y tu dolor
iluminó la noche

te golpearon con garrotes
para menguar tu fuerza
y sólo creció
el cadalso de la ignominia

te soltaron a los mastines
para que devoraran
la solidez
de tus músculos
y aún sin ellos
seguiste en lucha

te desnudaron
creyendo que expondrían
tus vergüenzas
y tu cuerpo deslumbró
a las mórbidas corneas
que nunca accedieron
a tus secretos

te ahorcaron
creyendo que tus pulmones
se extinguirían
sin dar el grito de combate
y estos para entonces
ya habían esparcido
la herencia
de tu lengua originaria

te colgaron de cabeza
y el mundo para ti
nunca perdió su forma

te decapitaron
y atravesaron tu bello rostro
en la rama de un árbol
cual trofeo de guerra
y sólo fue culto
a la estupidez
de tus torturadores

si el sol sigue naciendo
todos los días
es porque se alimenta
de la sangre que esparcieron de ti
los bárbaros
que cruzaron el mar
de la ignorancia
con la cruz de la avaricia
y el olvido

 

1.- Poema escrito en el año 2001 para la conmemoración luctuosa de Cuauhtémoc (28 de febrero de 1525).

RAFAEL CABRERA

 

 

XXI


Si algún día, al caer la tarde,
pasar vieres mi humilde ataúd,
que tu pecho un asilo me guarde
donde pueda vivir en quietud.

Entre zarzas verás una losa
que ni cruz, ni inscripción llevará;
pero un ave con voz quejumbrosa,
“¡Allí es! ¡Allí es!”, te dirá.

 

MATÍAS JOSÉ MORALES

 

  

Sutil juego del treile


Cómo no, todavía desnuda
sobre la mesa. Basura tierna

que decora tortas. Humo sube
y atrás nos deja. Elige un color:

te lo regalo. No hay forma
de que me beses tanto hasta caer algo

tan bello que se quiebra. Por tu culpa
he vuelto a escribir una gotera.

Ellos vuelan, poemas
anuncian tormentas y nadie se queja.



ÁLVARO MENÉN DESLEAL

 

  

Paréntesis

 

((( ∙ )))

¿Quién ha lanzado
al estanque sereno
esa piedrita?

 

De: “Haikus ilustrados”

 

ABDUL HADI SADOUN

 

 

En el último momento

 

En el último momento
vísperas de tu viaje,
de retorno a la ficción,
deseas no ser advertido.

En tu último momento
de ir tan lejos del umbral de la aventura,
no sabrás con qué mano
debes machacar el ritmo de la hora.

También se aconseja ir armado
de un tambor gigantesco,
de sonoras carcajadas
para evitar el desgaste.

Aunque no dejarás de pensar mucho,
porque aún anhelas aquella rosa
-única y silente –
en el jarrón torcido de tu casa.

 

RAFAEL SARAVIA

 

  

Revolución

  

Ella, o su antecedente, se encuentra igual de desconcertada que yo. Ha provocado el azar desde otros flancos, supo del éxito de compañeras que crecieron en llamas incontinentes. En deshechos regados con sangre y vísceras lechosas que alimentaron hierbas futuras.