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miércoles, 30 de diciembre de 2015

SARA COHEN

  



Una arruga




Los sueños

desdibujan el puente

entre la cabeza

y el cuerpo



Ya no hay cuello



Refuerzan un rasgo

rostro irreal

cuerpo volátil

del soñante



La orilla es aquello

que no se divisa

si no hay luna llena

Pliegue de un sueño

en el detalle

de un rostro



Olas gigantes

¿Cómo confiar

mar cambiante

en una orilla

que no se ve?



Ya no te quiero

pero te temo



Te adoro

más no confío

en ti



Los rostros hay que verlos

desde cerca

antes del despertar

mar cambiante

para ver en detalle

ese pliegue que dibuja

el sueño.



De: “Casas turbulentas”





viernes, 18 de diciembre de 2015

SARA COHEN




La promesa



No eran oscuros los ojos de mi padre, no.
Eran de un color indescifrable
que se define sólo en la mirada
Siempre supe
algún día tomaría el tren
en que lo vi partir.

Carta manuscrita del poeta a su amada
Gira mi vida
en torno a mi obra
no me pidas lo que no soy
si me caso, Ofeliña,
será contigo.

El tren se detiene

guardo el libro
veo siluetas de hombres
en el andén
se trata de un hombre
y de ninguno
es más bien
la condición de la nostalgia
sin la cual
viajar en tren
no tendría sentido

No eran
todo lo oscuro que suelen ser mis ojos,
los ojos de mi padre.

Eran de un color que vira
Sentí la exclusividad de su mirada
en la imprecisión de su color
Su mentón partido al medio
por su hendidura central
no alcanzaba tampoco a definirse
por la leve hendidura de mi mentón.

Lo sabes, Sarita,
a mí me tienes siempre
Yo sé
del valor de una promesa
también sé
a nadie se tiene siempre

La ausencia
es una luz que encandila y ciega.


De: Escena con cartas






sábado, 12 de diciembre de 2015

SARA COHEN



  

Otra



guerra
otras historias
que las de mi madre
Otra mirada sobre París

Esther, la llamaron Estherelle
un diamante para sus padres
Diamante, piedra bruta
que trabajaron sus padres en Amberes
donde nació.
Bélgica nazi
París la acogió
azarosa trama de circunstancias
diamantes
dólares
florines
joyas
cosidos en la solapa
para salvarnos
Cédula francesa
comprada con un lingote de oro
cifraba la suerte de no ser deportado
Todavía la conserva Estherelle

No cicatriza
El sueño cubre con palabras
lo que no cicatriza

Salo Kalfuz
transmitió a su hija Paula en un relato
el triunfo de la sobrevivencia
Una cita
se dieron los combatientes
durante la guerra
Una cita en el “Café de Paix”
no conocían París
solo
un anhelo
una cita

Busco otras historias
en otra lengua
Vacío de referencia
ausencia en todas las lenguas

Niñas judías parisinas
Hélène
entregada durante la ocupación
a una familia cristina
Evelyne
permaneció en un colegio de monjas

La ciudad de París
imperturbable y bella


De Puertas de París


domingo, 6 de diciembre de 2015

SARA COHEN





El sueño



Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros

entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí

alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas

si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro

ese cuarto es mi futuro.


De “Casas turbulentas”


jueves, 17 de enero de 2013

SARA COHEN





Intemporal



Alguna vez el mar estuvo aquí
hoy es pura sal que parece nieve

es buen ejercicio
no detenerse en la nostalgia
entrenar los sentidos hacia lo audible
cuando la inmensidad de lo visible se impone

atravesamos distintas alturas
aquí cuando hay nubes
ellos están
a mil ochocientos metros de altura
las ves desde arriba

es un buen ejercicio
no detenerse en el descenso
de la nostalgia
cuando las nubes cubren
el extendido infinito
de la sal

hay defensas para los derrumbes
algunas rocas forman catedrales
(quisiera que no me olvides nunca)

recuerdo un primer plano de piedras
luego la emergencia de los cactus
y luego las montañas
también el verde y la opresión
de la interioridad de la construcción

el guanaco es un camello silvestre
si lo soltás se va hacia lo alto
donde las nubes lo sostienen
es un buen ejercicio
no detenerse nunca

los cardones en noviembre
tienen flores blancas, amarillas y rojas
cuando se secan son livianitos
por más grandes que sean
(quisiera que no me olvides)