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martes, 24 de octubre de 2017

MANUEL TEJADA




A pesar de lo fugaz



Crece la ciudad. Crecemos.
Crezco yo.
En el ojal de mis días
asombros e incertidumbres
arden.

Soy. Lo más profundo
lo más edulcorado
en la grisácea voladura
de escandios, vigas y paneles
que suben, trepan, van
llegando al cielo donde mis ojos
aún recuerdan la llanura.

Ven sombra pero no aplaques
la euforia de mi sangre.
Mis ojos se hacen tarde,
mis penas tantas,

pero soy. En la hendidura del aire
lo más profundo.

A pesar de lo fugaz.



jueves, 12 de octubre de 2017

MANUEL TEJADA




Mirando la ciudad desde las entrañas de una ceiba



1


Afuera:
un millón de luces rojas se alebrestan.

Aquí,
en el vientre de esta Ceiba estilizada,
me observo mirar la urbe iniciando
su elevación arquitectónica
hacia los astros.

Resplandor de acero,
prominencia del cristal y del granito:
¿quién mantendrá la imagen viva
de lo que ahora,
frente al ventanal de la memoria,
observo?

Un murmullo de pasos,
como antigua cabalgata,
resuena en los pasillos interiores
de este gran árbol
levantado a través de los siglos
de alegrías y dolor.

(Porque el dolor es el mismo
en cada uno de nosotros.
Porque el dolor es uno,
y nada más.)

Será la vida
concluyendo su vuelta calendárica,
serán los milenios suspirando
por una pausa, un tiempo muerto:

pero la vida continúa,
vibra la ciudad
bajo el manto incorruptible de la noche.