viernes, 30 de octubre de 2026


 

HAIA MOHAMMED

  

 

El mar me llama

  

Soy parte de esta agua parte de esta vastedad       parte de este misterio soy parte
de esta turbulencia esta calma     cuando estoy frente al mar veo mis piezas restantes juntarse
siento la fuerza. Desafío. Libre.   Igual que esas olas
en lo profundo de un horizonte lejano.    Veo mi espíritu desperdigarse como espuma
sólo para volver             fundirse con cada vaivén me        muevo
    presiono pies contra arena          la tierra me enseña el significado de la firmeza
  mientras subo con las olas     alzándome vuelvo como soy.    Sin límites.
Sin cadenas. Escucho. Oigo el eco de mis latidos en la oleada.       El mar me llama:
    acepto                                       volverme parte de su amplitud.

 

De: “La edad de los olivos”

Versión de Juana Adcock

 

 

KANEKO MISUZU

 

 

 

El país de Buda

 

Si todos fuéramos al mismo lugar,
sería porque Buda nos ama
más que a nadie.

Porque iríamos al mismo lugar al que van
las hermosas flores
y las aves que nos dan su canto
y a las que luego les disparamos.

Si fuéramos a un lugar diferente que ellos
éste tendría que ser
el más bajo de todos.

Pero, aunque fuera el más bajo de todos,
ni siquiera podríamos ir hasta allá,
pues quedaría más lejos que China
y más alto que las estrellas.

 

Versión de Alonso Núñez Utrilla

 

JORGE ESQUINCA

 

  

IV

De la nada nace el ser, del silencio,
 quien escribe hace una canción.

Habrá que volver la palabra a su nido, justo ahí,
en la nada. Y callarse. Escuchar entonces 
—con los sentidos todos—
la nota más silenciosa.

 

Comentarios a diez líneas del «Wen Fu», de: “Oscuro mundo hechizado”.

 

Nota del autor: El «Wen Fu» es un tratado sobre el arte de las letras. Fue escrito por el poeta chino Lu Chi, quien nació en el año 261 d.C.

 

 

MONTSERRAT RODRÍGUEZ RUELAS

 

 

 

Haikú

 

El granado no teme a la caída,
sabe del invierno.

En cambio yo
creo en el estado permanente,
olvido las estaciones del tiempo.
   Para bien o para mal.
Temo que la hoja no vuelva.
Temo al color café de lo marchito.
Temo que mi voz se llene de plaga
con lo que digo.  

(LLUVIA)


El granado es
—a pesar de sí mismo—
año tras año.

 

 

RITA LAURA SEGATO

 

 

 

Portuñol con la mano izquierda
(Bogotá, 13 de diciembre de 2011)


Caribe había sido 
minha vida cuando 
la salvé 
de una patria triste.
Ninabas, arrorró, 
mamá, tú.
Cuando supiste, 
ahí volví, después de mucho aprieto,
a vos
arrullo mío
de la tierra lunar.

No quiero ser, 
ahora no más, 
ya quiero que me seas.
Y que me seas 
sin herida. 

 

De: “El camino de regreso”

 

 

JORGE AULICINO

 

  



Shostakóvich, Op. 35

 

Mientras miro y escucho tu concierto
por YouTube recuerdo que tengo puesta
una gorra. Estaba fresco en casa.
Reparo en la gorra porque
ya no tengo frío en la cabeza
y esta gorra me la regaló alguien
que te admiraba y te amó.

Viejos,
estamos todavía lejos
de la verdad
y sólo nos extasía la magia,
la casualidad.

Ya estás anciana, tu mundo no envejece pero
envejecés, hay invierno sobre tu cabeza,
tu pelo, tu cuerpo antiguo y fresco
en el confort, el atavío cómodo.
La casualidad,
el frío, el concierto quizá
trajeron a mi cabeza una gorra que nos une,
pero no te has enterado ni te enterarás.

Saludás, saludás, saludás,
el teatro estalla una vez más.
El teatro de miles de conciertos
que terminaron en un estallido
en el mundo de acá.
Tiempo detenido el de la música,
tiempo desmentido
en tu mundo donde se envejece
en limpia desnudez final.


De: “El hombre del codo”