"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 7 de enero de 2024
JUAN CAMERON
Daría gustosamente mi vida
Daría
gustosamente mi vida
por
dos o tres vidas
plenas
de poesía como ésta
Daría
gustosamente la vida
de
otros por la mía ojalá
dos
o tres hijoeputas
pero
con buen billete por supuesto.
LEGNA RODRÍGUEZ IGLESIAS
33
mamá me ha pedido que mate al shérif y yo voy al fortín a matar al shérif papá
me ha pedido que mate al shérif y yo voy al cuartel a matar al shérif tú me has
pedido que te ame te espere no me canse y yo voy a matar al shérif llevo una
bala un cañón y una música por dentro que excita los sentidos recupera por el
camino saludo a los ancianos que venden quincallas joyas falsas acetona por el
camino saludo a los niños que venden las mismas cosas que los ancianos a los
mismos precios la diferencia es que te caen atrás te ponen la joya en el dedo
un cachorro de diez meses va conmigo es mi sombra se lo compré a un anciano en
aquel entonces cuando lo compré el anciano me devolvió el dinero y me pidió un
favor que fuera y matara al shérif y yo le prometí que lo haría antes de un año
es todo lo que debo hacer y en ese acto supongo están cumplidas mis encomiendas
PIER PAOLO PASOLINI
A Luzi
Estos siervos (ni siquiera pagados) que te rodean,
¿quiénes son? ¿A qué verdadera necesidad responden?
Tú callas, tras ellos, con cara de quien hace poesía:
pero ellos no son tus apóstoles, son tus espías.
Versión de Carlos Vitale
EDITH SÖDERGRAN
A Eros
Eros,
el más cruel de todos los dioses,
¿por qué me trajiste a la tierra oscura?
Al crecer, las niñas
son excluidas de la luz
y lanzadas a un cuarto oscuro.
¿No flotaba mi alma como una estrella feliz
antes de ser atrapada en tu anillo rojo?
Mira, estoy atada de manos y pies,
siente, estoy obligada a todos mis pensamientos.
Eros, el más cruel de todos los dioses:
no huyo, no espero,
solo sufro igual que un animal.
Versión de Petronella
Zetterlund
JUAN ARABIA
Desalojo de la naturaleza
Bajemos
juntos a sentir el desalojo.
Escuchar el viento que se mueve
por encima del trigo:
la aguda guerra de metal.
Un
estruendo de plata
corroe lo vivo,
separa a cada una de las cosas
que existen en el mundo.
Caen
ahora los primeras gotas.
La fiera tormenta confederada
se afianza para siempre
dentro de los muros de las ciudades.
MAHMUD DARWISH
El fénix mortal
Hay
en los himnos que entonamos
una flauta,
y en la flauta que nos serena
un fuego,
y en el fuego que encendemos
un fénix verde,
pero en la elegía del fénix no hallo
el rastro de tus cenizas.
Una
nube de lilas basta
para ocultarnos
la cabaña del Pescador. Camino
como el Señor sobre las aguas. (Ella me dijo:
que el desierto no invada el recuerdo con que te sueño,
ni otros enemigos las rosas
que despuntan entre las ruinas de tu casa.)
Parecía
agua el anillo que rodeaba
la cima del monte. Tiberiades
era una plaza menor del primer paraíso,
y yo dije: con unos ojos verdes
se culminó la Creación.
Y ella dijo: oh príncipe mío prisionero,
pon mi vino en tu copa.
Arden
los dos extraños que nos habitan.
Los mismos
que querían aniquilarnos hace nada.
Los mismos
que volverán a sus espadas de aquí a nada.
Los mismos
que nos dicen: ¿quiénes sois?
—Dos sombras de lo que fuimos, dos nombres
del trigo que brota en el pan de las batallas.
No
quiero volver, no soy
un cruzado que vuelve,
soy el silencio absoluto
que habita entre dos caras:
la del dios
y la de quien se hace
un nombre.
Soy la sombra que camina sobre las aguas.
Soy el devoto y la devoción,
el templario y el templo
en la tierra que me asedia y te asedia.
Sé
mi amante entre dos guerras en el espejo
—me dijo—, no quiero regresar ahora
a la fortaleza paterna… Llévame a tu viña
con tu madre, perfúmame con agua de albahaca, viérteme
en cálices de plata, péiname, que me encierre
la cárcel de tu nombre, que me mate tu amor,
despósame, emparéntame con los ritos del campo,
hazme diestra en la flauta y que tu fuego me abrase: que como el fénix
renazca de mi fuego y el tuyo.
Algo
que parecía el fénix
lloró sangre
antes de caer al agua,
a un paso de la cabaña del Pescador…
¿De
qué sirve mi espera y la tuya?
Versión de Luz Gómez
