El melón
Trenzas
oscuras color cobre
hasta las nalgas
brillosas
y perfectamente trenzadas
hasta en los días más sudorosos,
los más calientes de la canícula
cuchicheos
que comienzan suaves y después suben,
arriba y abajo
por las filas interminables de los algodonales
¡Vanidad!
Pues sólo los cortes de pelo más cortos
tenían sentido,
por supuesto
después,
calva —completamente—
toda como una cabeza de melón
hasta
que se hizo totalmente el silencio
desde arriba hasta debajo de los muchos bancos
todos maravillándose del nuevo y hermoso pelo de cobre de los santos.
© Arte Público Press, 2014.
De: “The Little Devil and the Rose: Lotería Poems”