Conjuro
El conjuro del mar ruge a su paso.
¡Pero hay rocas y hay tormentas, y ha de llegar un día!
Abraham Valdelomar, “El conjuro”
Miro
a los espejos
pero apenas veo vidrios rotos,
fragmentos de un cuerpo
que no se acopla al reflejo
e insiste en retar los bordes.
Me
deshabito
ante ojos que solo captan
rojo, azul o amarillo.
No me hace falta lupa,
tal vez un microscopio,
una médium
que me ayude a entender
cómo se vive
en la otredad.
Tan
solo miro
al espejo,
al otro lado de la imagen pixelada
de un alma divagante
que pasó por las nuevas estaciones
del purgatorio.
Vuelvo
para habitarme
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